Imagen de archivo de Pilar Bernabé, Diana Morant y Rebeca Torró antes de un acto del PSPV-PSOEEFE / Biel Aliño

Sánchez se rodea de altos cargos valencianos mientras sigue con los agravios a la Comunidad

El presidente intenta suplir su 'falta de tacto' con el territorio del que proceden Arcadi España, Diana Morant, Rebeca Torró y Pilar Bernabé

Gobierne el partido que gobierne, cuando se compone un Ejecutivo se suele mirar la procedencia de sus miembros de cara a analizar los equilibrios territoriales y ver si está compensando o, por el contrario, hay desequilibrios. Esta circunstancia se da a nivel nacional con las comunidades de las que son los ministros, pero en las regiones también en lo relativo a de qué provincia es cada consejero. No es una ciencia exacta que arroje conclusiones claras, pero sí da pistas.

En el caso de Pedro Sánchez, resulta llamativa la serie de movimientos que desde hace unos meses hasta la fecha viene realizando, ya que buena parte de su renovado núcleo duro está compuesta por valencianos. En el Palacio de La Moncloa, pero también a nivel de partido. El nombramiento de Arcadi España, que también es miembro de la Ejecutiva del PSOE, como titular de Hacienda es el último ejemplo de ello.

Previamente, el líder socialista ascendió a Rebeca Torró hasta la Secretaría de Organización del partido, siendo la número tres de éste sustituyendo al imputado y entonces preso Santos Cerdán. Otro ejemplo de dualidad, dado su puesto como secretaria de Estado de Industria. Pero no fue algo circunstancial. Su guerra sin cuartel contra el expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón a cuenta de la dana del 29 de octubre de 2024 le valió a Pilar Bernabé para entrar en Ferraz como nueva secretaria de Igualdad, es decir, la cuarta en el escalafón socialista. Unas responsabilidades que compagina con las de delegada del Gobierno en la Comunidad.

«Financiación singular» para Cataluña

El cuarto patrón es el de Diana Morant, quien durante no poco tiempo estuvo a la par en la Ejecutiva de la organización y como ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Estas últimas competencias las mantiene, aunque en esta ocasión armonizándolas con la de secretaria general del PSPV-PSOE en la región y candidata a la presidencia autonómica para las elecciones previstas para mayo de 2027.

Con todo lo anterior, pudiera parecer que Sánchez siente un cariño y un entusiasmo especiales por la Comunidad. Sin embargo, los hechos derivados de sus políticas dicen lo contrario, teniendo en su mochila una ristra de no pocos agravios a Castellón, Valencia y Alicante. A nivel general, la financiación es el paradigma. El presidente del Gobierno ha mantenido y sigue manteniendo al territorio como el más infrafinanciado de toda España mientras ya ha pactado con el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junquereras, una «financiación singular» para Cataluña.

Respecto a Valencia, las ayudas por las riadas movilizadas por el Ejecutivo central llegan con cuentagotas a los miles y miles de afectados por la tragedia al mismo tiempo que obras hidráulicas en cauces y barrancos como el del Poyo se eternizan y algunas, incluso, ni siquiera están licitadas. Y todo ello con un Sánchez que desde que huyó deprisa y corriendo de Paiporta el 3 de noviembre de 2024 no ha vuelto a poner un pie en ninguna de las zonas cero de las inundaciones.

La hoja de ruta energética diseñada también afecta de pleno a Valencia. La negativa del Gobierno a ampliar la vida útil de las centrales nucleares aboca irremediablemente al cierre de la planta de Cofrentes, con las consecuencias laborales y de suministro que provocaría la decisión sobre una infraestructura clave para el desarrollo económico y social de toda la Comunidad.

Alicante vuelve a aparecer en el balance del socialista de forma negativa. El motivo: los más de veinte recortes que el Gobierno, a través del Ministerio para la Transición Ecológica, ha realizado al trasvase Tajo-Segura en contra del criterio de los regantes y agricultores del Levante nacional, que denuncian que esas medidas se han tomado en base a criterios «ideológicos» y «políticos» y no «técnicos» ni «medioambientales». El sector advierte de daños sin precedentes tanto en lo contable como en el ecosistema de la zona.

En cuanto a Castellón, la provincia sigue reclamando a Sánchez un plan de emergencia para el sector cerámico, una actividad que cada vez que en el mundo se producen inestabilidades geopolíticas sufre más que otras. Ya se dio con la crisis del gas con Argelia y el panorama se está volviendo a repetir en la actualidad por la guerra en Irán. De hecho, la presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, viene exigiendo que el Ejecutivo actúe «de manera firme y eficaz» por tratarse de un ámbito «clave».

La actitud de Bernabé, Torró y Morant ante lo descrito en todo momento ha sido la de apoyar con firmeza a Sánchez. No ha habido excepción. La gran incógnita ahora reside en ver si Arcadi España, que está al mando de las arcas públicas, tiene independencia y trata de revertir todos o algunos de los perjuicios o si sigue la línea de sus colegas valencianas.