Rita Barberá y la cacería de la izquierda
Diez años después de su muerte, la alcaldesa honoraria de Valencia continúa siendo objeto de los ataques e insidias de unos adversarios políticos que nunca perdonaron que con ella cambiara la ciudad y el rumbo del centro derecha en España
Rita Barberá transformó la ciudad de Valencia y marcó el inicio de un cambio de rumbo en el centro derecha español. Dos méritos indiscutibles que la izquierda nunca le perdonó. Ni estando viva, cuando fue sometida a una cacería política por parte de sus adversarios políticos, ni ahora que está muerta. Este jueves, la magistrada de la Audiencia Nacional Teresa Palacios reprendió a la letrada del PSOE en el caso Kitchen Gloria de Pascual por mentar a Rita Barberá. La abogada deslizó que la que fuera alcaldesa de Valencia durante veinticuatro años «estaba en la Gürtel». Rita Barberá jamás estuvo imputada en aquel caso de corrupción. Ahora, además, está muerta y no tiene posibilidad de defenderse. Un aspecto que afeó la jueza a la abogada de los socialistas.
El próximo 23 de noviembre se cumplirán diez años de la muerte de Rita Barberá. Su legado en Valencia es imborrable. Fue la alcaldesa que transformó la ciudad y situó a la tercera capital de España en el lugar que se merecía. La Valencia actual no se entiende sin el cuarto de siglo de mandato de Barberá. Los valencianos ya se lo reconocieron en las urnas con cinco mayorías absolutas consecutivas. En 2015 volvió a ser la más votada, pero el pacto entre el PSPV-PSOE, Compromís y la marca local de Podemos acabó con su mandato. Con lo que no pudo terminar la izquierda es con el legado que dejó a Valencia.
Hoy, en el pasillo que da acceso al despacho de la Alcaldía el retrato de Rita Barberá llama la atención. Muestra a una alcaldesa joven, sonriente, en un cuadro repleto de detalles. La vara de mando. El collar de perlas. La foto con Aznar. Los utensilios del pintor. La luz de Valencia.
Apenas unos metros más adelante el visitante se topa con el retrato de Joan Ribó. Un cuadro en toda su expresión. Camisa estampada, pantalón vaquero, las piernas cruzadas. Sentado en un banco frente a un fondo que recuerda a quien espera su cita en el centro de salud. Dos pinturas que reflejan dos formas de concebir la política.
Compromís había puesto en su punto de mira a Barberá de la forma que ahora apunta hacia la actual alcaldesa de Valencia, María José Catalá. Los nacionalistas ya han enfangado la precampaña con una denuncia ante la Fiscalía. El mismo modus operandi que desplegaron en 2015. Todo quedó archivado para Rita Barberá, pero cumplieron con su objetivo político y el manresano Ribó asumió el cargo. Valencia cambió a la alcaldesa de España por el alcalde de la bicicleta. Conforme quedó escrito en esta misma columna, al PP y a Vox nos les espera nada bueno en Valencia de aquí a las elecciones municipales de mayo de 2027.
Esos comicios van más allá de un cita local. Que se lo pregunten a los ministros de Pedro Sánchez que están haciendo campaña para que Mónica Oltra sea la próxima alcaldesa de Valencia.
En España, el centro derecha encarnado por el PP se convirtió en alternativa real de Gobierno gracias al empuje de sus alcaldes, con Rita Barberá allá por 1991 a la cabeza. Luego llegarían los gobiernos autonómicos en 1995 y La Moncloa un año después. La izquierda no se lo ha perdonado a Rita Barberá, aunque lleve muerta casi diez años.