Imagen tomada este martes de Arcadi España en la rueda de prensa posterior al Consejo de MinistrosEuropa Press / Carlos Luján

Los deberes pendientes del ministro de Hacienda con la Comunidad Valenciana: 1.000 millones en atención sanitaria y 4.000 en dependencia

Arcadi España sigue la senda de María Jesús Montero y mantiene bloqueadas las transferencias en estas materias pese a la insistencia de la Generalitat en solventar ambos problemas

El socialismo valenciano entró en estado de euforia a finales del pasado marzo cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dio a conocer a los españoles que el sustituto de María Jesús Montero como ministro de Hacienda era el valenciano Arcadi España, considerado el delfín del expresidente de la Generalitat Ximo Puig. El entusiasmo fue épico, solo un poco por encima del que supuso el anuncio de Mónica Oltra de que optará a la alcaldía de Valencia por Compromís.

La reacción fue llamativa, ya que el argumento más utilizado en la federación del PSOE fue que al ser de la Comunidad tendría una especial sensibilidad por los problemas que acucian a la región. Este hecho también resultó especialmente curioso, dado que a dirigentes del PSPV como Diana Morant o Pilar Bernabé, entre otros, no se les conoce crítica alguna a las políticas llevadas a cabo por la ya exvicepresidenta primera del Ejecutivo.

La convención social establece el pacto tácito de que a un político se le han de conceder sus primeros cien días en el cargo para valorar sólidamente su acción gubernativa. España ya ha consumido un tercio de ese periodo y su balance en el cargo no invita a pensar que los dos restantes puedan provocar demasiadas alegrías. De hecho, su lista de deberes con la Comunidad Valenciana no es que continúe igual de rebosante que cuando le dio el sí a Sánchez, sino que, tal como también informó El Debate esta misma semana, en materias como la financiación autonómica y las entregas a cuentas ha empeorado el discutido y discutible legado de su antecesora.

Cinco cartas sin responder

En este sentido, y como si no tuviera todavía acceso a la firma digital de Hacienda, mantiene bloqueadas transferencias a la Generalitat por un valor que asciende a 5.000 millones de euros. Ese montante es tan solo en dos partidas: 1.000 millones por atención sanitaria a extranjeros y desplazados y los otros 4.0000 en concepto de financiación del sistema de dependencia.

Se lo viene exigiendo el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, a Sánchez en reiteradas ocasiones, pero todas ellas han tenido el mismo resultado: la callada por respuesta. En cuanto a dependencia, el jefe del Ejecutivo central ha recibido hasta cinco cartas cuyo remitente es la Consellería de Servicios Sociales en las que denuncia la «infrafinanciación» de la región y la «incomprensible» falta de «contestación» ante un contexto en el que la Administración autonómica soporta prácticamente el 80 % del coste global del servicio frente a un escueto 20 % por parte de Moncloa. Es decir, una «descompensación» fruto de un «esfuerzo desproporcionado».

Imagen de archivo del traspaso de la cartera de Hacienda de María Jesús Montero a Arcadi como nuevo ministroEuropa Press / A. Pérez Meca

Estos asuntos y otros se los quiere poner sobre la mesa y negro sobre blanco Llorca a España, pero no hay manera. El ministro ha aprendido pronto cuáles son los modales del sanchismo y su forma de actuar. Así, tras su nombramiento como responsable del fisco, el jefe del Consell le envió una carta para «hablar de todo y aún no ha contestado», le recordó el mandatario regional al portavoz del PSPV-PSOE en las Cortes Valencianas, José Muñoz, durante la última sesión de control. Otra misiva epistolar caída en saco roto.

«¿Por qué? Porque la Comunidad Valenciana no es una prioridad nacional para el Partido Socialista y sus cómplices. ¿Por qué no es una prioridad que nos paguen los 4.000 millones que nos deben de la dependencia? ¿Por qué no es una prioridad que nos paguen los 1.000 millones que nos deben por los desplazados en la sanidad? ¿Por qué no es una prioridad para el Gobierno de España que la Comunidad Valenciana, que es la que más ha sufrido el dolor por la dana, no haya sido atendida por todos ustedes?», le preguntó a Muñoz.

Malas encuestas para el PSOE

Con este bagaje en su primer mes, el cambio de Montero por España parece meramente nominal, reduciéndose a quién se sienta en el sillón más voluminoso del Ministerio. Delantero por delantero, que se dice en argot futbolístico. El titular de Hacienda tiene la llave para desbloquear estos fondos e ir transfiriéndolos. Depende de él, pero la vida sigue igual con el valenciano que con la andaluza. No será por falta de tiempo. Sánchez le ha dejado fuera de los ministros que desembarcan para la campaña de Montero.

Por tanto, el PSPV-PSOE está en evidente riesgo de padecer lo que en consultoría y otros ámbitos como la economía se denomina 'efecto champagne', es decir, que la entrada efervescente por la designación de España como ministro y ensalzar el territorio de nacimiento que figura en su DNI más pronto que tarde puede quedar en nada si no da un volantazo a lo hecho y dicho hasta la fecha por su nuevo político fetiche. De lo contrario, las malas encuestas electorales que el socialismo valenciano maneja para Diana Morant y Pilar Bernabé son más que susceptibles de empeorar. Y eso ya es decir.