El pinganillo es la estrella de la tecnología para copiar en la EBAU

El pinganillo es la estrella de la tecnología para copiar en la EBAUTupinganillo.es

Jaque a las chuletas digitales: la tecnología que vigila a la tecnología aterriza en la Universidad de Alicante

Tras el éxito en la Politécnica, el centro unifica un protocolo de vigilancia electrónica para cazar a los alumnos que intentan «hackear» los exámenes finales

Olviden el papelito arrugado bajo el muslo o las anotaciones en el reverso de la etiqueta de una botella de agua. Esos métodos pertenecen a una era analógica casi romántica. Hoy, el fraude académico ha evolucionado hacia una sofisticada carrera armamentística digital. En las facultades de la Universidad de Alicante (UA), los examinadores ya no solo vigilan los movimientos de cabeza; ahora rastrean ondas invisibles. Cámaras ocultas en botones, gafas con inteligencia artificial capaz de resolver problemas en tiempo real y auriculares tan diminutos que requieren un imán para ser extraídos se han convertido en los nuevos enemigos del rigor académico.

Lo más inquietante para las autoridades universitarias no es la tecnología en sí, sino su accesibilidad. Cualquier estudiante, con un presupuesto de apenas 20 euros y un par de clics en plataformas de comercio electrónico, puede equiparse con un kit de «espionaje» que hace una década envidiaría el mismísimo James Bond. Esta democratización de la trampa ha obligado a la UA a responder con la misma moneda: tecnología de rastreo para detectar señales de radiofrecuencia y comunicaciones Bluetooth que delaten la presencia de dispositivos ocultos.

La ofensiva ha comenzado en la Escuela Politécnica Superior (EPS), donde el profesorado ya cuenta con luz verde para emplear escáneres que localizan artefactos que emitan señales. Estos dispositivos no solo buscan teléfonos móviles, sino cualquier herramienta que sirva para «hackear» el esfuerzo cognitivo que requiere un examen. Siguiendo la estela de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), la UA ha integrado aplicaciones como BLE Scanner para monitorizar el espectro de Bluetooth de baja energía, cerrando el cerco sobre los relojes inteligentes y auriculares inalámbricos.

Un protocolo contra el fraude digital

Aunque la iniciativa nació en el seno de la Politécnica, su efectividad ha provocado un efecto dominó hacia otras facultades como Ciencias y Económicas. El vicerrector de Estudios, Francisco Torres, ha confirmado que la institución se encuentra en pleno proceso de diseño de un protocolo unificado. El objetivo es que, para los exámenes finales del segundo cuatrimestre, todas las carreras dispongan de una normativa clara y consensuada que regule el uso de estos detectores, garantizando que el juego limpio sea la norma y no la excepción en el campus de San Vicente del Raspeig.

Imagen de las instalaciones de la Universidad de Alicante

Imagen de las instalaciones de la Universidad de AlicanteRafa Pastor / UA

El nuevo marco regulador no se limita a la detección, sino que endurece las represalias para quienes decidan apostar por el fraude tecnológico. Según el Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes, la mera tenencia de un dispositivo no autorizado -salvo permiso expreso- puede suponer la expulsión inmediata del aula. Las sanciones académicas son drásticas: desde un cero automático en la prueba hasta el suspenso total de la asignatura, sin descartar la apertura de expedientes disciplinarios que podrían marcar el expediente del alumno de forma permanente.

Desde la propia Universidad se hace hincapié en que estas herramientas, aunque potentes, tienen un fuerte componente disuasorio. Los detectores de radiofrecuencia no son infalibles -requieren que el dispositivo esté encendido y transmitiendo-, por lo que la UA recuerda que la tecnología no sustituye a la vieja guardia: la vigilancia activa de los docentes sigue siendo la mejor barrera contra el engaño. En esta guerra contra la inteligencia artificial aplicada a la trampa, la universidad busca proteger, ante todo, la validez de sus títulos y la equidad entre quienes deciden estudiar y quienes prefieren conectar.

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