Una de las zonas donde desaparecerá el semáforo ámbarAyuntamiento de Valencia

Adiós al ámbar en los semáforos con los cruces más peligrosos de Valencia: estas son las cuatro zonas afectadas

El Ayuntamiento endurece el tráfico para frenar el auge de siniestros de patinetes y peatones

Adiós al ámbar intermitente. El Ayuntamiento de Valencia ha decidido aplicar una medida tan simple como contundente en algunos de los cruces más problemáticos de la ciudad. Es decir, eliminar esa fase que durante años ha generado confusión, riesgos y situaciones límite entre coches, peatones, ciclistas y usuarios de patinetes. Donde antes parpadeaba una luz que invitaba a pasar con cautela, ahora habrá un rojo total e inequívoco cuando el verde sea para los más vulnerables.

Las zonas señaladas

La Concejalía de Seguridad Ciudadana y Movilidad ha comenzado esta semana a actuar sobre varias intersecciones señaladas por su alta conflictividad y por acumular un número relevante de accidentes y atropellos, especialmente en los barrios de Mestalla y L'Exposició.

Es el arranque de una intervención que se repetirá de forma semanal en distintos puntos de la ciudad con el objetivo claro de eliminar, en la medida de lo posible, los ámbares intermitentes en aquellos cruces donde su convivencia con el paso simultáneo de peatones y ciclistas se ha demostrado peligrosa.

Las primeras actuaciones se han centrado en la incorporación desde el Pont de L'Exposició a L'lbereda en ambos sentidos, así como en los giros desde la plaza de Saragossa hacia el Pont d'Aragó y hacia L'Albereda, en dirección al Palau de la Música.

En estos puntos, hasta ahora, los vehículos motorizados se encontraban con un ámbar intermitente al mismo tiempo que el semáforo se ponía en verde para peatones, bicicletas y vehículos de movilidad personal. Esa simultaneidad, que obligaba a interpretar la señal y decidir en décimas de segundo, ha sido sustituida por un sistema más claro: mientras los usuarios más vulnerables cruzan, el tráfico motorizado se enfrenta a un rojo absoluto.

Las cifras de siniestralidad

Esta decisión no es aislada ni responde a una percepción puntual, sino que se enmarca dentro de una estrategia más amplia de seguridad vial con horizonte en 2030. Valencia se ha marcado como meta reducir a la mitad los siniestros con heridos graves y fallecidos, en línea con la estrategia estatal. Para ello se han articulado dos grandes instrumentos: el Plan Director de Seguridad Vial del área de Movilidad y el Plan Vector de la Policía Local, que concreta sobre el terreno las líneas maestras de ese plan con actuaciones específicas.

Una de las zonas donde desaparecerá el semáforo ámbarAyuntamiento de Valencia

Los datos explican la urgencia de este tipo de medidas. Aunque el número de víctimas mortales ha descendido un 28 % entre 2019 y 2025, la mayoría de los fallecidos y heridos graves pertenecen a los colectivos más expuestos en la vía pública. Peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes representan el grueso de las consecuencias más graves de los accidentes.

De las 182 personas que sufrieron lesiones graves en 2025, las motocicletas encabezan la lista, seguidas de peatones y usuarios de vehículos de movilidad personal, mientras que los ocupantes de turismos apenas suponen una pequeña parte.

Los patinetes eléctricos, en el punto de mira

Especialmente llamativo es el crecimiento de la siniestralidad asociada a los patinetes eléctricos. En apenas seis años, los siniestros en los que están implicados han pasado de poco más de trescientos a casi mil doscientos. Hoy ya están presentes en el 13 % de los accidentes de tráfico de la ciudad y su peso en las cifras de fallecidos y heridos graves es muy superior al que cabría esperar por su número. Su convivencia en los cruces con vehículos que interpretan un ámbar como una invitación a avanzar ha demostrado ser un punto crítico.

También los atropellos a peatones han aumentado respecto a años anteriores, consolidándose como una de las tipologías de accidente más frecuentes en determinadas zonas urbanas. En ese contexto, la lectura que hace el Ayuntamiento es clara: reducir cualquier ambigüedad en los cruces puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente grave.

La eliminación del ámbar intermitente en estos puntos conflictivos es, en definitiva, una apuesta por la claridad frente a la interpretación y por la protección de quienes más riesgo asumen al cruzar la calle. Una decisión que transforma un detalle aparentemente menor del sistema semafórico en una herramienta clave dentro de la estrategia para hacer de Valencia una ciudad más segura para quienes la recorren a pie, en bici o sobre ruedas pequeñas.