Imagen del coordinador de Acción Sindical del STEPV, Marc Candela, durante una manifestación educativa en Valencia.
La directora de un colegio público valenciano dimite pero «solicita» ser readmitida si la Generalitat acepta las exigencias de los sindicatos
El Debate tiene acceso al documento remitido por la docente a la Conselleria de Educación
La huelga indefinida en la educación pública de la Comunidad Valenciana ha sobrepasado todos los límites esperados. Tal vez los sindicatos no esperaban tal respaldo laboral, los docentes no contemplaban un escenario tan dilatado y la Generalitat Valenciana no imaginaba que la presión sería de tal magnitud. En pleno cisma la presión, sostenida en las calles, llegó la dimisión en masa de decenas de equipos directivos de los colegios públicos. Entre todas las solicitudes, una directora anuncia su dimisión pero «solicita» a Educación ser restituida si la Conselleria acaba aceptando las reclamaciones que defienden los sindicatos.
El Debate ha tenido acceso al documento remitido por una directora de un centro público valenciano, en el que no se desvela la entidad de la docente ni el colegio en cuestión, a la propia Conselleria.
En dicha «renuncia motivada», redactada en valenciano, la funcionaria justicia que su solicitud se debe a que «en el momento actual no se puede asegurar en el ejercicio del caro la necesidad de garantizar la eficacia y la responsabilidad en el ejercicio de las funciones públicas».
Incluso la docente expone que esa situación está generada por unas «reivindicaciones educativas básicas que no han sido objeto de una negociación efectiva ni solucionadas por parte de la Administración».
Casualmente o causalmente, esas «reivindicaciones» son las defendidas por los sindicatos para sostener una huelga educativa indefinida: Reducción de ratios y mejora de las condiciones de atención educativa e inclusión educativa; Incremento y estabilización de las plantillas docentes; Reducción de la carga burocrática y administrativa; Mejora de las condiciones laborales y retributivas del profesorado; Regulación adecuada de las sustituciones docentes; Dotación suficiente de recursos para la atención a la diversidad y la inclusión educativa; Reconocimiento adecuado, normativo y económico de las funciones directivas; Mejora de las infraestructuras educativas; Establecimiento de procesos reales de negociación colectiva y Garantía de condiciones dignas para el ejercicio de la función docente y directiva.
Sorprendentemente, mientras los docentes denuncian que su situación laboral deriva de una situación sobrevenida durante la última década, esta directora concreta que «desde septiembre de 2025 y durante todo el curso 2025-2026 se ha generado una situación sostenida de conflicto en el sistema educativo valenciano, derivada de la falta de acuerdo entre la Administración y las organizaciones sindicales representativas, afectando directamente a la gestión de los centros y a las condiciones de ejercicio de los equipos directivos».
El punto más llamativo del escrito de renuncia es el último de todos los epígrafes, el párrafo final en el que la docente «solicita» revocar su dimisión siempre y cuando, realmente, la Generalitat Valenciana acepte y acate las reclamaciones sindicales: «En caso de que se negocien y se acuerden todas las reivindicaciones mencionadas, existe igualmente el acuerdo del Claustro y del Consejo Escolar para que todos los cargos directivos puedan reincorporarse a sus funciones habituales en el centro».