Imagen de una factura de la luzEl Debate

Vuelve el IVA de la luz al 21%: los otros costes invisibles que también encarecen la factura

Gana Energía advierte de que muchos hogares pagan de más por tarifas infladas, servicios añadidos o una potencia contratada superior a la que necesitan

La vuelta del IVA de la luz al 21 % vuelve a poner la factura eléctrica en el centro de las preocupaciones de muchos hogares. Desde este mes, el recibo puede subir aunque el consumo sea exactamente el mismo, simplemente por el cambio en la fiscalidad aplicada al suministro eléctrico.

Según las estimaciones de Gana Energía, comercializadora de luz y gas, el incremento del IVA y del Impuesto Eléctrico puede traducirse en una subida cercana al 15 % en la factura. En términos prácticos, esto supondría entre 8 y 10 euros más para un hogar medio en España.

Sin embargo, la compañía advierte de que la fiscalidad no es el único factor que puede estar encareciendo el recibo. Junto al aumento de impuestos, existen otros costes menos visibles que pasan desapercibidos para muchos consumidores y que, a diferencia del IVA, sí pueden revisarse y corregirse en función de la tarifa y las condiciones contratadas.

Entre ellos, Gana Energía señala tres situaciones frecuentes: precios del kilovatio hora por encima de la situación real del mercado, servicios adicionales que el cliente no siempre sabe que tiene contratados y potencias superiores a las que realmente necesita una vivienda.

Según datos internos de la compañía, el 92% de las personas que revisa con detalle su factura y sus condiciones descubre que está pagando de más. «Que suba el IVA afecta a todos y el consumidor tiene poco margen para evitarlo. Pero lo preocupante es que muchas personas llevan meses, incluso años, pagando sobrecostes que sí podrían revisar: un precio del kWh demasiado alto, un mantenimiento que no conocían o una potencia que no necesitan», señalan desde Gana Energía.

La empresa insiste en que la factura eléctrica no debería ser un documento incomprensible que se paga de forma automática, sino una herramienta que permita al consumidor saber con claridad qué está abonando y por qué.

Servicios añadidos que elevan el recibo

Uno de los conceptos que más fácilmente pasa inadvertido son los servicios de mantenimiento asociados al contrato eléctrico. De acuerdo con los datos que maneja Gana Energía, el 32 % de las facturas revisadas incluye algún servicio de este tipo.

Aunque suelen aparecer como importes pequeños, acumulados a lo largo del año pueden convertirse en un gasto relevante. Además, en muchos casos el usuario no conoce exactamente qué cubren estos servicios, si realmente los necesita o si el precio de su tarifa está condicionado a mantenerlos contratados.

«Nos encontramos con consumidores que creen que solo están pagando luz, pero en realidad tienen añadido un servicio de mantenimiento, asistencia o reparaciones que no recordaban haber contratado. La pregunta, en este caso, es si el cliente es realmente conocedor de que está pagando por ellos», apuntan desde la comercializadora.

El precio del kWh, una de las claves

Otro de los elementos decisivos es el precio del kWh, es decir, lo que paga el consumidor por cada unidad de energía consumida. Es uno de los datos más importantes de la factura, pero también uno de los que menos se revisa.

Gana Energía advierte de que algunas compañías aprovechan la renovación anual de los contratos para aplicar subidas que pueden quedar por encima de la evolución del mercado. Esto provoca que clientes con varios años de antigüedad en una misma comercializadora acaben pagando más por la misma electricidad, sin que necesariamente exista una mejora en el servicio o en las condiciones.

A estos factores se suma la potencia contratada, un coste fijo que se paga todos los meses con independencia del consumo. Tener contratada más potencia de la necesaria implica abonar una capacidad que el hogar no utiliza realmente.

Ajustarla al uso real de la vivienda, teniendo en cuenta el número de personas, los electrodomésticos disponibles y cuántos aparatos se utilizan al mismo tiempo, puede ayudar a reducir el recibo sin perder confort.

La subida fiscal llega, además, justo antes de los meses de mayor consumo eléctrico por el uso del aire acondicionado. En verano, una tarifa con un precio del kWh elevado puede tener un impacto todavía mayor, ya que cada hora adicional de climatización se paga más cara.

Por ello, Gana Energía recomienda revisar la factura antes del pico de consumo estival. Comprobar el precio del kWh, identificar posibles servicios añadidos, analizar la potencia contratada y valorar si la tarifa actual se adapta a los hábitos reales del hogar puede marcar la diferencia en el importe final del recibo.

En un contexto de subida de impuestos y mayor consumo por las altas temperaturas, entender la factura se convierte en el primer paso para detectar costes innecesarios y evitar pagar más de lo debido.