Imagen de los representantes sindicales entregando en Educación las nuevas reclamaciones para poner fin a la huelga indefinida.UGT

Los sindicatos de izquierdas que politizan la huelga en la educación pública intentan ahora utilizar a los colegios concertados de Valencia

STEPV, CCOO y UGT sostienen que existen «continuos incumplimientos» por parte de la Conselleria en estos centros después de señalar un supuesto trato de preferencia económica por parte de la Administración regional

Los mismos sindicatos que son capaces de servirse de la educación pública para señalar a las escuelas concertadas , intentan ahora utilizar a los centros de titularidad privada para aumentar la presión contra la Conselleria de Educación. Es ciertamente innegable el trasfondo político de la huelga indefinida de docentes públicos en la Comunidad Valenciana y más cuando se leen y repasan los principales argumentos para convocar un paro tan extremo como histórico contra una Administración regional.

En una de las múltiples 'coincidencias' entre el discurso de los sindicatos y las reclamaciones de los partidos políticos, se dio a conocer la firma de un nuevo concierto educativo por parte de la Generalitat Valenciana por un valor de 73 millones de euros. Este acuerdo, ligado a las condiciones y el calendario ajustado por Compromís cuando llevaba Educación hace cuatro años, fue uno de los argumentos iniciales que se utilizaron para alentar la propuesta, en un intento inequívoco de aparentar una utópica batalla entre ambos tipos de educación en la Comunidad Valenciana.

Ese objetivo, como está ocurriendo con todos los eslóganes y puntos de vista interesados por parte de los sindicatos, surtió efecto entre los docentes: «Que esos millones que 'regalan' a la educación concertada los inviertan en la educación pública». Justamente este último concierto es cerca de 30 millones de euros inferior con respecto a los 126 millones que firmó Compromís en su momento. La crítica, en el fondo, evidenciaba que no había más motivo que alentar el señalamiento, intentar visibilizar una fractura educativa y sostener un relato codicioso por parte de STEPV, CCOO y UGT.

Justamente esos mismos sindicatos que tanto se han servido de la educación pública han intentado hacer hueco a su discurso en las escuelas concertadas. Es decir, sostener que cualquier actuación de la Generalitat Valenciana está, teóricamente, encaminada a favorecer a los colegios de titularidad privada con financiación pública, pero pidiendo en la concertada «una nueva orden de pago delegado».

Podría parecer una cuestión inverosímil, pero ahí está el documento firmado por los citados tres sindicatos de izquierdas junto con FSIE y USOCV para convocar tres jornadas de huelga en los colegios concertados de la Comunidad Valenciana.

Todos estos colectivos no dudan en señalar de nuevo a la Conselleria de Educación por sus «continuos incumplimientos» con estos centros, pese a que en la escuela pública defienden una especie de favoritismo o predilección de la Administración con las escuelas concertadas.

«No podemos continuar aguantando la precarización de nuestras condiciones laborales ni el abandono institucional del sector», llegan a justificar para extender por toda la educación valenciana la sensación de hartazgo total, justamente, contra el gobierno actual de la Generalitat Valenciana.

Mientras que en la educación pública se han servido hasta de un sorprendente intento político de exigir «el cambio del modelo lingüístico» de la Generalitat para desconvocar el paro indefinido, los citados sindicatos reclaman desde las escuelas concertadas de Valencia, Alicante y Castellón «la implantación inmediata de la jubilación parcial del profesorado en pago delegado», «la revisión y mejora de la dotación horaria de las plantillas en pago delegado y personal complementario» y «la negociación de una nueva orden de pago delegado que garantice derechos laborales dignos y actualizados».

Por ello convocan tres días de huelga en la educación concertada, pero no indefinida, sólo dos horas en cada jornada, y pidiendo que sea secundada «por todo el profesorado y el personal de administración y servicios para hacer visible el malestar generalizado existente en el sector».

En política las casualidades no existen y este movimiento táctico de STEPV, CCOO y UGT junto con otras dos formaciones deja en evidencia que el objetivo final es elevar a cuestión general un malestar más sindical que real entre la sociedad.