Unos Presupuestos sociales y Morant con cara de emoticono
Morant ni se entera de lo que planea su Gobierno, ni se entera de lo que pasa en Valencia
El pasado miércoles vimos una cara, la de Diana Morant, que reflejaba, de forma muy reveladora, lo vacía que puede ser una candidata a la Generalitat Valenciana. Diana Morant se quedó callada casi un minuto sin saber que responder a la pregunta sobre si el Gobierno, al que ella pertenece, va a presentar presupuestos. lo único que supo balbucear, mientras abría los ojos como el «emoticono» del whatsApp, es que ella es secretaria del socialismo valenciano y los presupuestos del Estado son cosa del Gobierno de España.
Lo más cómico fue que en el mismo momento en la que pretende ser candidata abría los ojos sorprendida, Pedro Sánchez declaraba en Barcelona que está el Gobierno preparando los presupuestos de 2027, lo cual puso de manifiesto que diana Morant ni se entera de lo que planea su Gobierno, ni se entera de lo que pasa en Valencia.
Por otra parte, la líder socialista, en esa misma rueda de prensa, llegó a decir con respecto las encuestas publicadas, que afirman que el PSOE baja en intención de voto y que Compromís puede adelantarle, que se alegraba mucho del aumento en intención de voto de su partido rival. Es decir, se trata de una candidata que se encuentra fuera de juego de forma constante, para desesperación de su equipo.
Diana Morant no sabe nada de los presupuestos del Estado, pero también desconoce los presentados por el Consell, porque sino no se entiende las críticas realizadas sobre el contenido social de los mismos. A lo mejor es porque superan con creces los últimos presentados por Ximo Puig que no contenían ni una mejora de las condiciones laborales de los educadores, ni construcción de colegios, ni tampoco partida alguna para combatir el calor en las aulas, entre muchas carencias en materia de sanidad ya que en ocho años no se construyó ningún hospital, Justicia, servicios sociales etc.
Los presupuestos que se van a debatir en las Cortes Valencianas durante este mes de junio y el próximo julio, son eminentemente sociales ya que dedican un 80% del mismo a esta política, lo cual es obviado por la «candidata despistada» Diana Morant, y se han presupuestado 2.000 millones de euros para afrontar la recta final de la reconstrucción en las zonas destruidas por la riada de octubre de 2024. Sin que el Gobierno de España tenga un plan definido para la prevención de catástrofes, siguiendo el modelo del mediocre, intelectualmente hablando, del presidente de la Confederación del Júcar que ha llegado afirmar que no son necesarias.
También estos presupuestos se caracterizan porque se invertirán 2.731 millones de euros para atender a mas personas vulnerables, un aumento de un 5.5%, la mayor inversión social registrada en la Comunidad Valenciana. Se atenderán a 192.000 personas dependientes, 42.000 más que en tiempos del Botánico, con 37.000 plazas más en residencias y centros de día para nuestros mayores. Igualmente se invertirá un 7% más para ayudar a nuestros agricultores, el agua y el mundo rural, así como el ganadero y el pesquero. Un aumento del 5.6% en la Justicia tanto en infraestructuras como en atención a las víctimas y en mejorar las condiciones de trabajo del personal de esta administración.
Además, se apuesta por la rebaja del IRPF autonómico, beneficiándose 2.7 millones de contribuyentes, beneficiándose de una manera especial aquellos que se encuentren entre los tramos de 32.000 y 72.000 euros, aplicándose a la renta de 2026, incluyéndose en la ley de acompañamiento medidas de mejora en los impuestos de sucesiones y donaciones para facilitar el relevo de empresas familiares.
En educación la mejora es muy importante, ya que los docentes cobrarán entre 386 y 439 euros más al mes en 2028, recogiéndose en los presupuestos las principales reivindicaciones en materia de bajadas de la ratio profesor-alumno, así como un ambicioso plan de infraestructuras educativas. Evidentemente hay una línea roja y es que no se va a derogar la ley educativa valenciana en la que se prioriza que sean los padres quienes escojan la lengua, castellano o valenciano, con la que quieren que sus hijos sean educados, frente al espíritu «catalanizador» de los sindicatos nacionalistas, que reducen sus reivindicaciones a este punto.
Como puede comprobarse los presupuestos valencianos son eminentemente sociales y se van a debatir en las Cortes, y frente a esta realidad la «pretendida» candidata Diana Morant no tiene argumento alguno, por eso puso «cara de no saber que decir» cuando le preguntaron los medios de comunicación, sobre los presupuestos de su gobierno.
Invito a los lectores que vean el video y sobre todo que se fijen en la cara de «emoticono» sorprendido con la que intentó responder después que transcurriera casi un minuto. Esa es la realidad del socialismo valenciano.