Agente de la Policía Nacional (Foto de archivo)

Agente de la Policía Nacional (Foto de archivo)Policía Nacional

La Policía desmantela en Valencia una red que estafó casi tres millones de euros con el timo del «hijo en apuros»

la Operación Brete se salda con diez detenidos por una macroestafa telefónica que afectó a 500 víctimas en toda España

La Policía Nacional ha asestado un importante golpe contra una red dedicada al fraude telefónico tras desmantelar una organización criminal con base en la provincia de Valencia que, presuntamente, estafó cerca de tres millones de euros a unas 500 personas en toda España mediante el conocido método del «hijo en apuros».

La operación ha culminado con diez detenidos y el ingreso en prisión de seis de ellos.

La denominada operación Brete se ha saldado con arrestos en Valencia e Ibiza. Los investigados están acusados de los presuntos delitos de organización criminal, estafa y blanqueo de capitales, después de una compleja investigación que permitió identificar a los responsables de una estructura altamente organizada.

Las pesquisas comenzaron en mayo del pasado año gracias a la información obtenida a través de denuncias recibidas en el canal habilitado por la Policía Nacional y de otras interpuestas en distintos puntos del país. Todas ellas seguían un patrón común: las víctimas recibían mensajes en sus teléfonos móviles de alguien que se hacía pasar por un hijo o familiar cercano que afirmaba haber cambiado de número y solicitaba dinero con carácter urgente.

La investigación permitió descubrir una organización asentada en la provincia de Valencia con capacidad para actuar en todo el territorio nacional y especializada en este tipo de engaños. Los agentes recopilaron más de 500 atestados policiales y analizaron más de medio millón de datos relacionados con envíos de mensajes, movimientos bancarios y transferencias económicas.

Ese trabajo reveló una estructura perfectamente jerarquizada que utilizaba numerosas líneas telefónicas y cuentas bancarias para dificultar el seguimiento del dinero y evitar ser localizada. En la parte superior del entramado se encontraba el supuesto líder junto a otros tres colaboradores encargados de dirigir las operaciones desde una vivienda situada en la localidad valenciana de Bétera.

Desde ese centro de operaciones coordinaban la actividad diaria y gestionaban un segundo nivel formado por tres personas que ejecutaban directamente las estafas mediante el envío masivo de mensajes y la comunicación con las víctimas. En la base de la organización se encontraban otros tres individuos cuya misión era presuntamente blanquear los beneficios obtenidos.

Los investigadores comprobaron que muchas pesquisas anteriores solo lograban identificar a las llamadas «mulas», personas utilizadas para recibir transferencias o retirar dinero en efectivo, mientras que los verdaderos responsables permanecían ocultos gracias a una compleja red de intermediarios. Por ello, la investigación se centró en localizar a quienes planificaban y coordinaban el fraude.

A medida que avanzó la operación, los agentes detectaron que parte de las ganancias ilícitas, que en ocasiones alcanzaban los 100.000 euros en una sola mañana, se habrían canalizado a través de negocios relacionados con el alquiler de vehículos de alta gama durante la temporada turística en Ibiza.

La fase final de la operación incluyó trece registros, nueve de ellos en la provincia de Valencia y cuatro en Baleares. Durante las actuaciones se intervinieron 20 vehículos de alta gama, 22 teléfonos móviles, más de 73.000 euros en efectivo, cuentas bancarias, equipos informáticos, 52 joyas entre pulseras, collares, anillos y relojes de lujo, además de diversas sustancias estupefacientes.

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