Imagen representativa de los hermanos Pincheira
Los hermanos Pincheira, la familia que siguió luchando por el Rey de España tras la independencia de Chile
Se trataba de una familia profundamente devota de la monarquía católica, compuesta por cuatro hermanos: Juan Antonio, Santos, Pablo y José Antonio
Hay pocas cosas tan emocionantes en la historia como las causas perdidas. La lucha de quienes se saben condenados al fracaso, pero persisten en su empeño contra toda evidencia. Sus protagonistas, leales hasta la muerte a sus propios ideales, conservan un aura romántica que les hace sumamente atractivos.
Los leales a España en las guerras de independencia americanas son un ejemplo a recordar. El indio Agualongo, caudillo de Nueva Granada, eligiendo morir fusilado, con su casaca de coronel español, dando vivas al Rey y a la Iglesia. El brigadier Quintanilla defendiendo en solitario Chiloé hasta 1826. El Alto Perú y su lucha contra todos…
Pero fue en el sur de Chile donde la resistencia de los realistas se manifestó con mayor contundencia. Recordemos que el golpe de Estado de 1810 en Santiago de Chile fue protagonizado por un reducido grupo de criollos privilegiados que, conocedores de los sentimientos predominantes en el pueblo, disfrazaron sus verdaderas intenciones con proclamas de apoyo a Fernando VII.
La reacción popular contra el nuevo gobierno no se hizo esperar, pues la mayor parte de la población era partidaria de una monarquía a la que relacionaba con su fe, sus tradiciones y su forma de vida.
En 1813 las tropas de la Junta de Santiago se hicieron con la mayor parte del territorio meridional, cometiendo numerosos abusos contra la población sureña. La quema de cosechas, el saqueo de poblaciones y el asesinato de disidentes contribuyeron a ponerla del lado realista.
Por ello, el envío de refuerzos desde Lima por el virrey Abascal encontró el campo abonado para acabar con los revolucionarios de forma rápida. Solo la llegada de un poderoso ejército argentino pudo revertir la situación en 1818, al imponerse sobre los hombres del Rey en la decisiva batalla de Maipú.
La Batalla de Maipú, cuadro de Mauricio Rugendas
Esta derrota marcó el inicio de una nueva rebelión de los pueblos fronterizos, en este caso de fuerte carácter social, encabezada por caudillos como Vicente Benavides, el cura Ferrebú, el coronel Francisco Sánchez y, sobre todo, por los hermanos Pincheira. Fueron los caudillos de una montonera (guerrilla) que combatió a favor de España entre 1819 y, nada menos que, 1832.
Se trataba de una familia profundamente devota de la monarquía católica, compuesta por cuatro hermanos: Juan Antonio, Santos, Pablo y José Antonio. El mayor combatió como soldado regular en la batalla de Maipú. Luego organizó un contingente que colaboró con otros grupos en el intento de reconstrucción de un proyecto de ejército realista que batalló con éxito en el sur de Chile contra el ejército republicano, esperando los refuerzos virreinales que nunca llegaron.
Este ejército semirregular llegó a contar con miles de efectivos, unidos por un fuerte elemento de religiosidad católica. Al principio contaron con la ayuda de párrocos locales e incluso del obispo de Concepción, Diego Navarro Martín de Villodres. Incluso cuando los rebeldes se vieron reducidos a la condición de guerrilleros, contaban en sus escondites con sacerdotes que oficiaban misa. Este factor les aportó el apoyo de caciques araucanos que eran católicos practicantes. Solían enviar a sus hijos a educarse con los franciscanos de Chillán, sacerdotes de gran prestigio en todo el sur de Chile.
Los araucanos conservaban una gran lealtad a la Corona, que les había concedido una protección especial. Disfrutaban de un estatuto de autonomía mediante los «parlamentos» –acuerdos que siempre debían respetar–, incluida la defensa del monarca. Disfrutaban también de un verdadero «fuero militar de la frontera» que los independentistas pretendían abolir. Su colaboración con los Pincheira fue decisiva para la causa española.
La derrota de la intentona realista, con la muerte de Benavides y Picó, dejó solos a los Pincheira frente a los gobiernos de Chile y Argentina. A pesar de ello, continuaron su lucha apoyados por los campesinos y los araucanos. Los hermanos fueron sucediéndose en el mando, de mayor a menor, según iban cayendo en combate.
En sus mejores momentos llegaron a ocupar grandes extensiones de Argentina y del sur chileno. En alguna incursión llegaron hasta las afueras de Mendoza. Finalmente, chilenos y argentinos consiguieron encerrarlos en sus reductos andinos.
Batalla de las lagunas de Epulauquen
Fueron derrotados en la batalla de las lagunas de Epulafquen, donde cayó Pablo, el penúltimo de los hermanos. Para entonces se había hecho evidente que España nunca volvería a enviar refuerzos a América. José Antonio aceptó rendirse a principios de 1832. No fue ejecutado porque sus rehenes, agradecidos por el buen trato recibido, solicitaron clemencia para aquel último defensor de la causa española.
Los independentistas han pretendido reducir a los Pincheira a una mera cuadrilla de bandoleros. Se trata de otra burda manipulación, aunque, como en toda guerra civil, se cometieron excesos por ambas partes.
Para historiadores más objetivos, los Pincheira no pueden entenderse sin considerar que forman parte de la reacción que iniciaron los pueblos hispánicos en 1808 contra la penetración ideológica y militar de la Revolución Francesa y el imperialismo económico británico. En cualquier caso, combatieron contra toda esperanza para mantener erguido el último estandarte español en América del Sur.