Imagen de Diana Morant con Pilar Bernabé y Carlos Fernández Bielsa para presentar su candidatura a las primarias del PSOE valenciano.
Morant oficializa su candidatura a la Generalitat Valenciana pero se niega a dimitir como ministra: «Me siento útil»
La socialista justifica que manteniéndose en el Gobierno de Pedro Sánchez hace «más que lo que hará Juanfran Pérez Llorca en toda su legislatura por los valencianos»
Ahora sí que sí. Diana Morant es ya oficialmente candidata para las descafeinadas primarias en las que el PSOE va a elegir a la ministra-candidata como cabeza de lista para las elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana. La secretaria general de los socialistas valencianos inicia así su carrera regional, pero sin soltar el sillón del Consejo de Ministros, ya que ha descartado su dimisión, por el momento: «Me siento útil».
Diana Morant es el quinto ministro que utiliza el Gobierno de España para promocionarse como candidato autonómico, por lo que ya se sabe el futuro de la que fuera exalcaldesa de Gandía: conforme Juanfran Pérez Llorca disuelva las Cortes Valencianas y convoque elecciones, ella cesará del cargo para desembarcar en Valencia.
Por eso resulta ciertamente curioso que Diana Morant rechace dimitir por el momento como ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, tal y como ha afirmado este jueves al presentar su candidatura a las primarias que el PSOE ha armado para que sólo pueda presentarse ella en tiempo y forma.
Así que ahora ya Morant es más que nunca ministra y candidata, aunque a nivel práctico poco parece que vaya a cambiar la cuestión, seguirá usando la agenda gubernamental para promocionarse de cara a intentar ganarle al PP las elecciones de la Comunidad Valenciana, un escenario que no se plantea ni en las encuestas ni en Compromís.
Es más, la ministra-candidata se ha negado a asumir que Compromís vaya a llevar a cabo un «sorpasso» a los socialistas, tal y como desde la propia coalición catalanista señalan en un estudio propio.
Morant ha señalado que su motivo para mantenerse en el Gobierno es que «en cualquier Consejo de Ministros hago yo más que lo que hará Pérez Llorca en toda su legislatura por los valencianos. Me siento útil».
Subyace de la presentación que Diana Morant quiere que el PSOE valenciano se adentre en una nueva dimensión enfocada a las elecciones y no a los sucesivos casos de corrupción que acechan, cada vez más, al Gobierno del que forma parte.
Hay que reconocer que ella, al menos, lo intenta, aunque su discurso se pierde y no engancha ni en 'su' propia Gandía, donde no congregó a más de 150 personas para anunciar que iba a presentarse a las primarias descafeinadas del PSOE valenciano para las elecciones autonómicas.
Precedentes nefastos con su situación
Morant ha intentado, tras cumplir el procedimiento orgánico correspondiente, dar una imagen de unidad con la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, y el alcalde de Mislata Carlos Fernández Bielsa, pero los precedentes no son buenos ejemplos. Al respecto ha intentado animarse afirmando que «yo creo que los resultados van a ser absolutamente diferentes porque hablamos de circunstancias y territorios distintos».
Sólo a Salvador Illa, que dejó el Ministerio de Sanidad para ser candidato a la Presidencia de Cataluña en 2021, le salió bien el salto del Gobierno de Sánchez a una comunidad autónoma. Tras el que fuera titular de Sanidad en la pandemia han fracasado María Jesús Montero, que pasó de ser vicepresidenta primera y ministra de Hacienda a candidata a la Junta de Andalucía; la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, pasó a liderar el PSOE de Aragón y fue su candidata a la Presidencia autonómica; y el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, fue designado como líder del PSOE madrileño y candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.
Diana Morant sabe, ahora más que antes, que es una ministra con fecha de caducidad y que esa sólo depende del que ella quiere dibujar como su máximo adversario, el líder del PP al que intentó que todo su partido le llamaran sólo «señor Pérez».