lait végétal de souchet

Imagen de archivo de un vaso de horchata.Adobe Stock

El superalimento valenciano con sello de Denominación de Origen

Su contenido en fibra prebiótica, grasas saludables y en minerales le lleva a utilizarse para harinas, snacks, y bebidas

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Chufa de Valencia ha querido poner en valor el papel del sello de la DO como única garantía verificable de origen y calidad para el consumidor, en un contexto de creciente demanda de chufa y sus derivados que ha atraído al mercado producto importado de otros lugares.

La chufa de Valencia se ha consolidado en los últimos años como un «superalimento» gracias a su fibra prebiótica, sus grasas saludables y su contenido en minerales, lo que ha impulsado tanto la demanda como la diversificación de productos derivados: harinas, snacks, bebidas vegetales y, especialmente, horchata.

Este éxito, sin embargo, ha propiciado la entrada en el mercado de chufa importada que compite en los mismos lineales sin que el envase siempre aclare su procedencia. La horchata es el ejemplo más claro: dos envases pueden parecer idénticos y estar elaborados con chufa valenciana o con chufa traída de otros lugares. Solo el sello de la DO certifica de forma objetiva el origen del producto.

La DO, una garantía verificada y con reglas estrictas

A diferencia de la chufa importada, la amparada por la DO debe cumplir unos valores compositivos mínimos exigidos por su normativa: azúcares ≥ 11%, grasas ≥ 25%, proteínas ≥ 6,5%, almidón ≥ 25% y fibra bruta ≥ 5%.

El 98% de toda la chufa cultivada en la zona amparada está certificada por la DO. Detrás del sello hay además una estructura productiva real y trazable, integrada por 240 agricultores, 3 lavaderos, 24 comercializadoras y 48 elaboradores de horchata (4 industriales y 44 artesanales). y alrededor de 20 elaboradores de producto a base de horchat o chufa

El cultivo está limitado geográficamente a 339 hectáreas repartidas en 27 municipios de la huerta valenciana, siendo zonas identificables y amparadas por la entidad. Estas localidades son Aldaia, Albalat dels Sorells, Alboraya, Albuixech, Alfara del Patriarca, Almàssera, Bonrepòs i Mirambell, Burjassot, Emperador, Foios, Godella, Massalfassar, Massamagrell, Meliana, Moncada, Museros, Nàquera, Paterna, Pobla de Farnals, Puçol, el Puig de Santa María, Rafelbunyol, Rocafort, Sagunto, Tavernes Blanques, Valencia y Vinalesa.

Comprar con el sello, un gesto de consumo responsable

Toda la chufa certificada por la DO se vende para elaborar productos derivados, lo que confirma que la demanda existe y que el mercado absorbe la totalidad de la producción. No obstante, el sector afronta un reto estructural: la falta de relevo generacional, la baja productividad y la invasión de especies foráneas están reduciendo la superficie cultivada.

Ante este desafío, el Consejo Regulador ya está impulsando estudios para frenar la pérdida de superficie, en una actitud proactiva que busca anticiparse al problema. Por ello, desde la organización se insiste en que comprar con el sello de la DO no es solo elegir un producto de calidad, sino también sostener el paisaje, la economía y a los agricultores valencianos.

«El precio no dice nada sobre el origen ni la calidad de la chufa. Solo el sello de la DO garantiza, de forma verificable, que ese producto se ha cultivado en zona amparada y cumple unos parámetros de composición exigentes», ha señalado Francesc de Borja Espinosa Bayarri, presidente del Consejo Regulador de la DO Chufa de Valencia, durante la rueda de prensa.

Por su parte, Antonio Gimeno Juliá, vicepresidente del Consejo Regulador, ha querido poner el acento en el compromiso del sector con el consumidor: «Detrás de cada sello hay 240 agricultores, decenas de comercializadoras y elaboradores. No es solo una etiqueta, es el resultado de un trabajo colectivo que merece ser reconocido y protegido».

Desde el área técnica, José Vicente Ricart Giner, técnico de certificación de la DO Chufa de Valencia, ha explicado en qué se traduce esa garantía en la práctica: «a partir de la normativa establecida por la DO podemos garantizar el origen de la chufa y toda la trazabilidad de la misma desde su cultivo hasta la comercialización. Además, la chufa debe cumplir con unos parámetros: azúcares, grasas, proteínas, almidón y fibra. Todo en su conjunto es lo que distingue a la chufa certificada de la que no lo está».

El papel de la distribución

Desde el Consejo Regulador se ha reclamado también un papel activo a supermercados y grandes superficies, a los que se ha pedido que presenten su oferta de forma clara y veraz, de manera que el consumidor pueda identificar sin ambigüedades qué producto lleva el sello de la DO Chufa de Valencia y cuál no.

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