Fernando de Rosa

Una vez más Diana Morant pone de los nervios a la izquierda

En un contexto preelectoral cada vez más intenso, la dirigente socialista se enfrenta al desafío de combinar su condición de ministra con su papel de candidata autonómica

Una vez más Diana Morant ha sido protagonista de la política valenciana por sus continuas «meteduras de pata», que están haciendo saltar todas las alarmas en la sede de los socialistas valencianos. A la acusación formal por la Justicia valenciana de su número dos, Vicent Mascarell, a su defensa de Zapatero y de Sánchez, a sus padrinos para ostentar el liderazgo como candidata a la Generalitat Valenciana que fueron Ábalos y Cerdán, la líder del PSPV-PSOE y ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha protagonizado una semana políticamente compleja tras la acumulación de informaciones que han situado de nuevo el foco del escándalo en su etapa como alcaldesa de Gandía, en la gestión de su sucesor en el ayuntamiento y en su estrategia como candidata a la Generalitat Valenciana.

Por un lado, una sentencia judicial ha dado la razón al portavoz del Partido Popular en Gandía al considerar vulnerado su derecho de acceso al Libro de Decretos municipal, obligando al Ayuntamiento a facilitar dicho acceso y condenándolo además al pago de las costas procesales. La resolución entiende que se produjo una vulneración del artículo 23 de la Constitución relativo a la participación política y al ejercicio de las funciones representativas. Vulneración protagonizada por el alcalde Prieto, sucesor de Diana, cuya prepotencia ya es el símbolo de su gestión municipal.

La decisión judicial ha cuestionado la imagen de transparencia que, reiteradamente, ha defendido el entorno político de los socialistas de Gandía, municipio considerado uno de los principales bastiones socialistas de la Comunidad Valenciana. El portavoz de los populares de Gandía, Víctor Soler, ha denunciado algo que cada vez más se pone en evidencia, y es el deficiente funcionamiento institucional del consistorio, en el que la soberbia es su seña de identidad

Imagen de Diana MorantEuropa Press

A este episodio se ha sumado la condena del Tribunal Supremo al Ayuntamiento de Gandía a abonar más de 228.000 euros, siendo alcaldesa Diana Morant, por el coste de la cesión de unos apartamentos tras un incendio en 2018. Leyendo la sentencia se pone de manifiesto cómo actuaba Diana Morant en su época de alcaldesa, puesto que se negó a pagar a una empresa hotelera las habitaciones que se cedieron a las familias desalojadas por un incendio, habiendo mediado un compromiso de pago. Soberbia y prepotencia esta vez explicada en una resolución judicial.

Paralelamente, otra controversia se ha abierto en torno a unas declaraciones de Morant sobre sus responsabilidades institucionales. La ministra afirmó que será ella quien decida cuándo la Comunidad Valenciana se convierte en su «prioridad absoluta», en referencia al momento en que abandonará sus responsabilidades en el Gobierno central para centrarse plenamente en la carrera autonómica.

Las palabras han sido, de nuevo, una muestra de la soberbia y prepotencia de la candidata, en esta ocasión con respecto a su compromiso con la política valenciana, ya que de sus palabras se deduce que trabajar por los valencianos es algo superfluo para ella en estos momentos, ya que su principal «ilusión» es sentarse cerca de su líder Pedro Sánchez. De ocuparse de los problemas de los valencianos ahora no tiene tiempo.

En un contexto preelectoral cada vez más intenso, la dirigente socialista se enfrenta al desafío de combinar su condición de ministra con su papel de candidata autonómica. Sus propios compañeros, cada vez más desesperados, consideran que esa doble responsabilidad dificulta la construcción de un proyecto centrado exclusivamente en los problemas valencianos, y se temen que le va a ocurrir lo mismo que a las otras dos candidatas-ministras María Jesús Montero en Andalucía, y a Pilar Alegría en Aragón, que hundieron las expectativas de los socialistas en estas dos comunidades autónomas, colocando al partido en una negra situación.

Lo cierto es que las últimas semanas reflejan cómo la figura de Diana Morant se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de la política valenciana. Las cuestiones relativas a la transparencia en Gandía, la gestión de su etapa municipal y el debate sobre la compatibilidad entre el ministerio y la candidatura autonómica seguirán ocupando un lugar central en la confrontación política conforme se acerquen las próximas elecciones. La prepotencia y la soberbia de Diana Morant está marcando el ocaso de los socialistas valencianos, que sienten, como un escalofrío, que estarán de nuevo en la oposición, arrastrando a muchos alcaldes en su caída.