El hermano de Antonio Anglés, en el juicio en el que le acusan de secuestro y torturas
Mauricio Anglés se aferra a su coartada y niega el secuestro: «Estaba en una bolera y después en una discoteca»
El hermano del asesino de las niñas de Alcàsser sostiene que permaneció en Valencia la noche de los hechos y rechaza haber participado en las torturas por las que la Fiscalía pide 27 años de cárcel
Mauricio Anglés, actualmente llamado Joaquín Martins Monroig, ha negado este lunes ante la Audiencia Provincial de Valencia haber participado en el secuestro y las torturas sufridas por un hombre en noviembre de 2021. El acusado ha situado su coartada entre una bolera y una discoteca. «Esta tarde fui a la bolera y luego a una discoteca», ha declarado.
El hermano de Antonio Anglés, desaparecido y acusado del triple crimen de las niñas de Alcàsser, se enfrenta a otros cinco procesados a una petición de 27 años de prisión. La Fiscalía les atribuye los delitos de secuestro con agravante de alevosía, lesiones, amenazas, robo con violencia, daños y pertenencia a grupo criminal.
En el procedimiento figura también un séptimo acusado, para quien el Ministerio Público solicita seis meses de cárcel. Este procesado reconoció al comienzo del juicio que había recibido uno de los vehículos utilizados durante el secuestro, aunque negó que conociera tanto a su propietario como la procedencia del automóvil.
Martins ha respondido únicamente a las preguntas de su abogado, al igual que el resto de los acusados, y ha rechazado cualquier relación con los hechos. Sí ha reconocido que conocía desde hacía años a la víctima, puesto que era amigo de su hermano pequeño, aunque ha asegurado que no mantenía relación con él.
Según su declaración, el 29 de noviembre de 2021 se duchó y se desplazó a Valencia entre las 15:30 y las 16:00 horas, donde permaneció con unos amigos. Alrededor de las 19:30 horas acudió a una bolera situada en la avenida del Puerto, y posteriormente, el grupo se marchó a cenar.
Más tarde, sobre las 23:30 horas, fueron a una discoteca en la que tenían reservadas dos mesas. Martins ha afirmado que permanecieron allí hasta las cuatro o las cinco de la madrugada, momento en el que se produjo una pelea en el local. «Se montó una trifulca e intenté separar como pude. Empezaron con golpes», ha relatado ante el tribunal.
El acusado también ha reconocido que mantuvo una conversación con la víctima relacionada con unos terrenos, pero ha situado ese encuentro en febrero de 2022. De este modo, ha contradicho la versión ofrecida por la víctima, que aseguró ante la Audiencia que ambos habían hablado unas tres semanas antes del secuestro.
Martins ya defendió su inocencia a las puertas de la Ciudad de la Justicia tras la primera sesión del juicio, celebrada dos semanas atrás. Entonces aseguró que afrontaba el procedimiento con tranquilidad porque, según sostuvo, existen cámaras y testigos que pueden acreditar dónde se encontraba: «Si uno es inocente y está en otro sitio, uno está tranquilo».
El resto de procesados también ha negado haber participado en el secuestro. Algunos han admitido que se conocían del pueblo o desde pequeños, pero han rechazado que el 29 de noviembre torturasen al hombre. Asimismo, se han desvinculado de varios teléfonos móviles cuya geolocalización coincidía con los lugares relacionados con los hechos.
Uno de los acusados ha explicado que aquel día se cruzó en coche con la víctima y que después se desplazó hasta una cuadra de Albal para enseñar un caballo. Según su versión, más tarde acudió junto a su hermano al polideportivo de Catarroja y terminó la noche cenando en Torrent. «No tengo nada que ver con ellos», ha afirmado otro de los procesados.
Dos horas de golpes y amenazas
La versión de los acusados se enfrenta al estremecedor relato que la víctima ofreció durante la primera jornada del juicio. El hombre aseguró que, cuando se dirigía a su chalet de Montserrat, varias personas embistieron su vehículo, lo introdujeron por la fuerza en una furgoneta blanca y lo trasladaron hasta una cuadra o nave situada en un camino de Catarroja.
Me pusieron como una cadena de perro y me pegaban diez o quince cadenazos cada vez que les decía que no tenía dinero
Una vez allí, según declaró, permaneció desnudo, esposado y bocabajo mientras sus captores le exigían dinero. La víctima sostuvo que fue golpeada durante cerca de dos horas, que le hicieron un corte en una oreja y que le quemaron la espalda con brasas.
«Me decían: «Te vamos a matar. Tenemos secuestrados a tu mujer y a tu hijo»», recordó ante el tribunal. Según su testimonio, inicialmente le reclamaron entre 100.000 y 150.000 euros, aunque posteriormente redujeron sus exigencias y le pidieron cualquier cantidad que pudiera conseguir. El hombre aseguró que terminó semiinconsciente.
La víctima también relató que sus agresores amenazaron con cortarle los dedos, enterrarlo en un agujero y hacer daño a su familia. «Me pusieron como una cadena de perro y me pegaban diez o quince cadenazos cada vez que les decía que no tenía dinero», manifestó durante su declaración.
Los hechos ocurrieron el 29 de noviembre de 2021, aunque la Fiscalía considera que el secuestro fue preparado con anterioridad. La acusación sostiene que los procesados realizaron seguimientos a la víctima, utilizaron vehículos con matrículas cambiadas y actuaron de forma organizada para obligarle a entregar una importante cantidad de dinero.
El juicio ha quedado visto para sentencia en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia, que deberá decidir ahora si las coartadas ofrecidas por Mauricio Anglés y el resto de acusados desvirtúan las pruebas reunidas durante la investigación y el contundente testimonio de la víctima.