Cada uno tiene su Julio
Mientras en nuestra autonomía se debate cómo invertir mejor los recursos públicos, en Madrid la actualidad vuelve a girar alrededor de los escándalos que cercan al sanchismo
Hay un julio que habla de presupuestos y otro Julio que habla ante un juez. Uno se escribe con minúscula porque señala un mes del calendario. El otro, con mayúscula, porque tiene nombre y apellidos. El primero habla de gestión. El segundo, de declaraciones. Y entre ambos hay mucho más que una diferencia ortográfica. Hay dos maneras muy distintas de entender la política.
Esta semana la Comunitat Valenciana aprueba la ley más importante de cualquier gobierno: los Presupuestos. No son un trámite administrativo ni un simple debate parlamentario. Son la prueba del algodón. El documento que demuestra si un ejecutivo tiene un proyecto, una mayoría y, sobre todo, la capacidad de cumplir aquello que prometió a los ciudadanos. Hace apenas ocho meses, Juan Fran Pérez Llorca pidió la confianza de los valencianos con un programa claro: más vivienda, menos impuestos, más empleo, mejores servicios públicos y una administración más útil. Hoy ese compromiso se convierte en unas cuentas públicas que permiten pasar de las palabras a los hechos.
Frente a ello encontramos la otra forma de entender la política. La del Gobierno de Pedro Sánchez, incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado y, peor aún, incapaz siquiera de presentarlos. España lleva demasiado tiempo instalada en la política de la provisionalidad, la de la subsistencia un día más. Mientras en nuestra autonomía se debate cómo invertir mejor los recursos públicos, en Madrid la actualidad vuelve a girar alrededor de los escándalos que cercan al sanchismo. Hoy otro Julio, en este caso Martínez, declara como investigado ante la Audiencia Nacional mostrando su voluntad de colaborar con la Justicia situando el foco mediático sobre el expresidente Zapatero. Mientras unos hablamos de cuentas otros «cuentan» sin parar.
Imagen de Nando Pastor
Quién nos iba a decir que la actualidad nos iba a regalar una imagen tan elocuente para poder comparar. El mismo día que unos cumplimos con la palabra dada, otros vuelven a ocupar titulares por las declaraciones de un investigado. No hace falta darle muchas más vueltas. Mientras unos aportamos estabilidad, certidumbre y rumbo, otros siguen instalados en la política de la provisionalidad. Cada uno tiene su Julio.
Nando Pastor es portavoz del Grupo Parlamentario Popular en las Cortes Valencianas