Imagen de archivo de la playa de La Torre en Almazora, Castellón
Este es el pueblo más barato de toda la costa valenciana para comprar una casa en la playa
Según Fotocasa un inmueble en este municipio puede costar hasta tres veces menos que en zonas más turísticas de la misma provincia
Cada vez resulta más complicado acceder a una vivienda en España, una dificultad que se multiplica cuando el objetivo es vivir junto al mar. En el caso de la costa de la Comunidad Valenciana, el valor del metro cuadrado se ha llegado a multiplicar por cinco en algunos municipios durante los últimos años, dejando muy pocos refugios asequibles entre los cientos de kilómetros de litoral que recorren Castellón, Valencia y Alicante.
Sin embargo, todavía existen algunas excepciones. El último estudio elaborado por el portal inmobiliario Fotocasa sitúa a Almazora, en la provincia de Castellón, como el municipio costero más barato de toda la Comunidad Valenciana para comprar una vivienda.
El precio medio alcanza los 1.356 euros por metro cuadrado, una cifra muy inferior a la que se registra en la mayoría de localidades del litoral valenciano y que convierte a este municipio en la opción más económica para quienes buscan vivir cerca del Mediterráneo sin asumir los elevados costes habituales de la costa.
Tras Almazora aparecen otros municipios con precios relativamente contenidos. Nules registra un precio medio de 1.368 euros por metro cuadrado, apenas doce euros más caro, mientras que Burriana alcanza los 1.455 euros por metro cuadrado. Algo por encima se sitúa Tavernes de la Valldigna, con 1.514 euros por metro cuadrado. Todas ellas representan las alternativas más asequibles del litoral valenciano, muy alejadas de las cifras que ya predominan en gran parte de la costa mediterránea.
Precios triplicados
La diferencia con los municipios más exclusivos resulta abismal. Según el mismo índice de Fotocasa, Calpe encabeza el ranking de los municipios costeros más caros de la Comunidad Valenciana con 4.877 euros por metro cuadrado, seguido por El Verger, con 4.118 euros, y Jávea, donde el precio medio alcanza los 4.071 euros por metro cuadrado. Es decir, comprar una vivienda en Calpe cuesta más de tres veces y media por metro cuadrado que hacerlo en Almazora.
Los precios medios del municipio también se reflejan en la oferta inmobiliaria actual. En Idealista, por ejemplo, se anuncia un piso de dos dormitorios y 85 metros cuadrados por 136.000 euros, situado en la zona de Les Boqueres y con terraza y ascensor.
Otro ejemplo de viviendas disponibles en la localidad es un chalet independiente en la playa de Almazora, con 150 metros cuadrados y cinco dormitorios, anunciado por 300.000 euros, ubicado muy cerca del litoral y construido sobre una parcela de aproximadamente 500 metros cuadrados.
Una de las viviendas de la playa de Almazora a la venta en un portal inmobiliario
El propio índice de Fotocasa sitúa actualmente el precio medio de compra en Almazora en torno a 1.375 euros por metro cuadrado, con un valor medio de la vivienda de 146.125 euros, cifras que siguen consolidando al municipio como la alternativa más asequible para comprar casa junto al mar en toda la Comunidad Valenciana.
Bien conectada y servicios a 10 minutos
Parte del atractivo de Almazora reside precisamente en que combina precios moderados con una ubicación estratégica. El municipio, con alrededor de 27.000 habitantes, se encuentra integrado en el área metropolitana de Castellón de la Plana, de cuyo centro apenas le separan unos cinco kilómetros.
Dispone de estación de ferrocarril, acceso directo a la AP-7 y a la N-340, además de una amplia oferta de servicios sanitarios, educativos, comerciales y deportivos que permiten desarrollar la vida cotidiana sin necesidad de desplazarse.
Imagen de archivo de la playa de Almazora, Castellón
Aunque muchas personas identifican Almazora con su núcleo urbano interior, el municipio también cuenta con litoral propio. Sus cerca de seis kilómetros de costa albergan playas como Benafelí, Pla de la Torre y les Goles, caracterizadas por un ambiente tranquilo, zonas de grava y arena y una menor masificación que otros destinos turísticos de la Comunidad Valenciana.
Su proximidad a Castellón permite disfrutar en apenas diez minutos de todos los servicios de una capital de provincia. También queda a poca distancia del puerto del Grao de Castellón, de Benicasim o de Burriana, lo que convierte a Almazora en un punto intermedio muy bien comunicado tanto para residir durante todo el año como para disfrutar de una segunda vivienda.