Bomberos de la Diputación de Castellón durante los trabajos en el incendio de la Vall d' Uixó
El avance del incendio de la Vall d'Uixó hace estallar la artillería republicana de la Guerra Civil
La sierra de Espadán se enfrenta a un enemigo doble. Al devastador avance de las llamas en el incendio forestal declarado este sábado en la Vall d'Uixó (Castellón), que se mantiene activo y sin control, se suma ahora una letal amenaza oculta bajo tierra: un reguero de munición sin explotar de la Guerra Civil española. El fuego ha alcanzado antiguas posiciones militares, provocando que los residuos de artillería estallen al entrar en contacto con las altísimas temperaturas.
La provincia de Castellón fue escenario de la histórica Línea XYZ -también conocida como línea de Levante o Matallana-, el entramado de trincheras y búnkeres que levantó la República para frenar la ofensiva del bando nacional y blindar el acceso al mar Mediterráneo.
Casi nueve décadas después, la historia bélica interrumpe las labores de los servicios de emergencias. Según ha relatado en el canal 24 horas Chevi Bolumar, Jefe de Unidad de los Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana, la situación es tan imprevisible como peligrosa: ante la imposibilidad de anticipar las detonaciones, los efectivos de extinción se ven forzados a extremar las precauciones y a detener su avance, retirándose de la línea de fuego cada vez que se produce un estallido.
La virulencia del incendio
El reto de los equipos sobre el terreno es titánico frente a un siniestro de proporciones gigantescas. El incendio genera actualmente llamas que rozan los 20 metros, una magnitud equivalente a un edificio de cinco plantas. La razón de esta virulencia radica en la carga forestal del terreno.
Helicóptero del Consorcio de Bomberos de Castellón durante las labores de extinción en la Vall d' Uixó
Bolumar señala que el continuo éxodo rural de las últimas décadas hacia las zonas urbanas ha vaciado el territorio, dejando los montes en el olvido. Como consecuencia, la sierra lleva unos 40 años acumulando ininterrumpidamente biomasa, un combustible perfecto que ahora la naturaleza está quemando en cuestión de horas.
Más de 6.500 hectáreas calcinadas
El balance de daños es ya demoledor: un perímetro de más de 48 kilómetros y 6.500 hectáreas reducidas a cenizas. La emergencia civil ha trastocado la vida de 21 municipios, impactando directamente sobre más de 76.000 vecinos que se encuentran sometidos a órdenes de evacuación o confinamiento preventivo.
Ante el nulo campo de visión que deja el humo y la urgencia de los trabajos, las autoridades mantienen rigurosos cortes en la red viaria para garantizar la seguridad de la población y mantener despejadas las rutas de los vehículos pesados de extinción.