Imagen de Elvira el segundo día de incendio, la madre de la influencer y empresaria Violeta Mangriñán

Imagen de Elvira el segundo día de incendio, la madre de la influencer y empresaria Violeta MangriñánDiputación de Castellón

«De mayor quiero ser como ella»: la madre jubilada de la influencer Violeta Mangriñán combate el incendio de la Vall d’Uixó

Elvira, agente medioambiental retirada y vecina de Aín, se ha incorporado al operativo para apoyar a sus antiguos compañeros mientras las llamas amenazan su propia casa

Mientras el incendio forestal de la Vall d'Uixó continúa avanzando por el interior de Castellón, una mujer de más de 60 años ha decidido regresar al servicio de la montaña que ha protegido durante buena parte de su vida. Se llama Elvira Mondragón, es agente medioambiental jubilada y madre de la conocida influencer y empresaria Violeta Mangriñán. Pese a estar retirada, se ha sumado al operativo para ayudar a sus antiguos compañeros frente a unas llamadas que amenazan también su propia vivienda.

Elvira reside en Aín, una de las localidades evacuadas como consecuencia del incendio, que ya ha arrasado unas 8500 hectáreas, según la información difundida por EFE. Su hija ha contado a través de las redes sociales que Mondragón esta doblando turnos y trabajando junto a sus excompañeros, movida por su vocación y por su estrecho vínculo con la Sierra de Espadán.

«60 y tantos años, jubilada, doblando turno y dejándose la piel junto a sus excompañeros por pura vocación y amor a la Sierra de Espadán y a los animales que la habitan», escribió Mangriñán después de compartir un fragmento de un informativo televisivo en el que puede verse brevemente a Elvira dentro del dispositivo desplegado contra el incendio. La influencer acompañó las imágenes con una frase cargada de admiración: «De mayor quiero ser como ella».

La empresaria, que reúne a más de 2,5 millones de seguidores en Instagram y otros 1,3 millones en TikTok, no ocultó el orgullo que siente por su madre. «Todos deberían tener una Elvira en su vida y yo tengo la suerte de ser su hija», expresó. «No todos los héroes llevan capa. Mil vidas no serían suficientes para decirte lo orgullosos que estamos de ti».

La admiración se mezcla, sin embargo, con la angustia. Violeta Mangriñán ha relatado que apenas ha podido encontrarse con su madre durante cinco minutos, aprovechando una pausa para comer antes de que Elvira regresara al operativo. «Nunca la he visto llorar tanto ni tan triste como hoy», señaló desde el tren que la llevaba de regreso a casa. «Me voy con el corazón roto. Ojalá esta pesadilla termine pronto, aunque el daño será irreparable porque se va a quemar la mitad de la sierra».

Las llamas se han acercado peligrosamente a Aín y a las propiedades de la familia. «Parecía que no pasaría, pero está pasando: el fuego ha llegado a Aín», ha advertido la creadora de contenido. Según ha explicado, la casa de su madre y la bodega de una prima podrían ser de los primeros inmuebles afectados si los equipos de emergencia no consiguen frenar el avance del incendio.

Captura de pantalla de la historia que publicado Violeta en sus redes sociales

Captura de pantalla de la historia que publicado Violeta en sus redes socialesInstagram/Violeta

Ante esta situación, Mangriñán asegura que solo queda «confiar en los profesionales» y recuerda a su abuela en uno de sus mensajes más personales. La influencer también ha agradecido el trabajo de los miles de efectivos movilizados en toda España, quienes, según destaca, «se están jugando literalmente la vida» para proteger los montes, los municipios y a las personas que viven en ellos.

Violeta lanza además una dura reflexión sobre la gestión de los incendios y la respuesta de la sociedad. «Los ciudadanos tenemos que dar un golpe en la mesa de una santa vez», afirmó, antes de criticar al conjunto de los partidos políticos. «No se salva ningún partido. No puede ser que solo salgamos a la calle cuando gana la Selección», lamentó.

En mitad de la preocupación por la vivienda familiar y por el futuro de la Sierra de Espadán, la figura de Elvira se ha convertido para su hija en el símbolo de quienes regresan cuando más se les necesita. Jubilada, afectada personalmente por el incendio y con su propia casa amenazada, la agente medioambiental ha vuelto junto a sus antiguos compañeros para intentar proteger el paisaje al que ha dedicado su vida.

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