Momento en el que testigos de un intento de robo retienen a un joven marroquí en AlicanteFacebook

Alarma social por los delincuentes extranjeros multirreincidentes que campan por Alicante y Valencia

Una oleada de detenciones en apenas cuatro meses revela la presencia de prófugos internacionales y criminales violentos que eligen el litoral sureste para ocultarse y delinquir

En apenas cuatro meses, las provincias de Alicante y Valencia se han convertido en el escenario de una preocupante sucesión de graves incidentes y detenciones de ciudadanos extranjeros, muchos de ellos multirreincidentes o prófugos internacionales.

La Policía Nacional y la Guardia Civil han dado caza a estafadores, narcotraficantes y agresores extremadamente violentos que eligen el litoral del sureste como refugio u objetivo, generando un clima de inseguridad creciente.

La gravedad de los sucesos y el perfil de los detenidos han disparado la tensión social y han provocado la inmediata reacción de formaciones políticas como Vox, que exigen medidas contundentes.

La cronología delictiva de este periodo es incesante. Ya en abril, las alarmas saltaron con una serie de operativos policiales. El 4 de abril, la Policía Nacional detuvo en Santa Pola a un ciudadano italiano de 51 años buscado por su implicación en un robo organizado cometido en 2020 en Italia, donde formaba parte de una banda que sustrajo dinero de máquinas de juego. El fugitivo, que se ocultaba en la provincia de Alicante, se enfrenta a una pena restante de más de siete años y medio de prisión de una condena inicial de diez.

Solo dos días después, el 6 de abril, la Guardia Civil interceptó en Polop a un varón moldavo de 30 años reclamado internacionalmente por narcotráfico y con una pena pendiente de hasta 15 años. El arrestado intentó engañar a los agentes en un control utilizando documentación búlgara falsa y, según las investigaciones, pertenece a una organización criminal moldava que trata de asentarse en territorio nacional desde hace seis años.

La Costa Blanca como refugio criminal

El goteo de arrestos continuó revelando la compleja red de criminalidad que se extiende por la región y de los que, en este artículo, se recoge una parte. El 17 de abril, agentes de la Policía Nacional capturaron en Alicante a un joven alemán de 26 años sobre el que pesaba una Orden Europea de Detención por delitos graves contra el patrimonio, incluyendo una tentativa de robo agravado con allanamiento y robo con arma prohibida y amenazas en Heidelberg en 2025. El prófugo, que se enfrentaba a penas de hasta 10 años en su país, ya se encontraba detenido en dependencias policiales por otro robo con fuerza utilizando una identidad falsa.

A mediados de mayo, concretamente el día 11, el centro de Alicante fue escenario de un episodio de máxima tensión cuando un joven marroquí de 24 años intentó sustraer por la fuerza dos motocicletas de gran cilindrada en un semáforo frente a la playa del Postiguet. El asaltante agredió brutalmente a los motoristas, tirándoles al suelo e incluso propinando un puñetazo en la cara a uno de ellos, antes de ser reducido por la valiente intervención de varios ciudadanos que pasaban por la zona.

Cronología de la presencia criminal internacional en Alicante y ValenciaElaboración propia a partir de datos del Ministerio del Interior

Tras ser interceptado, el individuo mostró una agresividad extrema contra los agentes de la Policía Nacional, resistiéndose gravemente al engrilletamiento. A pesar de la violencia del ataque y de enfrentarse a cargos por robo con violencia en grado de tentativa y atentado a agentes de la autoridad, el juzgado de guardia decretó posteriormente su puesta en libertad.

En mayo, la actividad policial no cesó. El 22 de mayo, un bielorruso de 52 años fue arrestado en Pilar de la Horadada, buscado por un millonario fraude fiscal contra la administración de su país.

Una semana más tarde, el 29 de mayo, la Policía Nacional interceptó en Alicante a un ucraniano acusado de organizar agresiones graves e intentos de homicidio contra empresarios agrícolas entre 2021 y 2023.

Escalada de violencia

Al entrar en los meses de verano, la delincuencia se ha manifestado con una violencia más directa en las calles y playas de la comunidad. El mes de junio concentró graves incidentes. El 5 de junio, un joven francés de 23 años fue localizado en Alicante tras confirmarse su implicación en una agresión grupal en Pantin, Francia, en 2020, donde la víctima recibió diez puñaladas. El fugitivo utilizaba múltiples identidades y ya había sido detenido previamente en la ciudad con otra filiación.

El 14 de junio, un ciudadano argelino, de 46 años, fue arrestado en Alicante, reclamado por las autoridades de su país por un presunto delito de blanqueo de capitales vinculado a una red criminal de contrabando de vehículos y petróleo, que implicaba sobornos a funcionarios. Se enfrentaba a una pena de hasta veinte años de prisión.

La violencia también se dirigió contra las autoridades: el 20 de junio en Cheste, un argelino y dos marroquíes intentaron asesinar a un hombre por un asunto de drogas; en la intervención policial, el principal autor apuñaló a un agente de Policía Local, salvado gracias al chaleco antibalas.

El mes cerró el 28 de junio con el arresto en Orihuela Costa de un estafador ruso que blanqueó 26 millones de euros con petróleo ficticio.

Un mes de julio crítico

Lejos de remitir, el aluvión de sucesos ha escalado durante el mes de julio, extendiéndose a zonas de gran afluencia turística. A mediados de mes, trascendió que la rápida actuación de la Policía Local de Valencia evitó que un joven indio de 23 años violara a una mujer de 50 años a la salida de una discoteca, mientras que el 15 de julio se conoció el arresto de un marroquí por manosear a varias mujeres dentro del agua en la playa del Postiguet en Alicante.

Imagen de Said L., el argelino irregular que apalizó a un hombre en Valencia.El Debate

La inseguridad se ha trasladado incluso a plena luz del día: un marroquí de 29 años atacó con un cuchillo a cuatro jóvenes en la playa de la Malvarrosa el 9 de julio, profiriendo insultos homófobos y cortando a dos de ellos.

La violencia de extrema gravedad ha tenido su punto culminante en la última semana. El 24 de julio, un ciudadano argelino de 26 años, en situación irregular y con 18 antecedentes delictivos, propinó una brutal paliza a un vecino de 47 años en el barrio valenciano de San Marcelino. La víctima, que se recuperaba de una lesión previa en el brazo, ingresó en coma en estado crítico con traumatismos craneoencefálico y torácico graves y múltiples fracturas, tras recibir puñetazos, patadas y sufrir ensañamiento por parte del agresor.

El mismo 24 de julio, la Policía Nacional detuvo en Torrellano a un polaco reclamado por falsedad y receptación de vehículos, además de quebrantar una condena de aproximación.

La escalada de violencia continuó el 26 de julio en Alicante, cuando un hombre marroquí de 54 años fue detenido de madrugada por apuñalar en el cuello a otro varón de 55 años que iba con su expareja. La hija de la víctima, de 19 años, también resultó herida en el hombro al tratar de defender a su padre. El agresor fue acusado de tentativa de homicidio.

El último operativo al cierre de esta edición tuvo lugar el 28 de julio en Torrevieja, donde la Guardia Civil detuvo a un lituano altamente buscado en Europa, sobre el que pesaban órdenes de detención europeas de Lituania y Alemania por delitos patrimoniales.

Vox exige expulsiones inmediatas

Ante la incesante sucesión de crímenes graves cometidos por ciudadanos extranjeros, muchos de ellos irregulares o reincidentes, el portavoz del Grupo Parlamentario Vox en las Cortes Valencianas, José María Llanos, ha denunciado que esta situación es «el resultado de unas políticas migratorias y de seguridad completamente fracasadas».

Llanos exigió medidas drásticas ante lo que considera una amenaza para la convivencia, advirtiendo de que en las calles deambulan «auténticas bombas de relojería». La formación presidida por Santiago Abascal reitera la necesidad de fronteras seguras y calles seguras, demandando la deportación inmediata de los delincuentes foráneos que cometan delitos graves frente a lo que consideran políticas de fronteras abiertas del Gobierno de Pedro Sánchez.