Imagen de archivo de la Ermita de San Cristóbal, Benasal, Castellón

Imagen de archivo de la Ermita de San Cristóbal, Benasal, CastellónAyuntamiento de Benassal

El mirador de Castellón a más de 1.000 metros de altitud ideal para ver el eclipse solar del 12 de agosto

Esta ermita medieval, por sus condiciones y aforo, se ha convertido en uno de los ocho puntos oficiales asignados por la Generalitat para observar este fenómeno meteorológico

El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto será uno de los grandes acontecimientos astronómicos del siglo en España y la Comunidad Valenciana será uno de los lugares privilegiados. Con el objetivo de facilitar una observación segura y ordenada, la Generalitat ha seleccionado ocho puntos oficiales distribuidos entre las provincias de Valencia y Castellón.

Todos ellos reúnen condiciones óptimas tanto por su visibilidad del horizonte como por sus accesos, capacidad para el público y la posibilidad de desplegar servicios de emergencia y apoyo a los visitantes.

Uno de esos enclaves se encuentra en el interior de Castellón, en un lugar que destaca tanto por sus panorámicas como por su valor histórico: la ermita de San Cristóbal, en Benasal. Situada en lo alto de un cerro, este mirador natural ofrece una visión completamente despejada del entorno, una característica que ha llevado a la Generalitat a incluirlo entre los puntos oficiales para contemplar el eclipse.

El recinto podrá acoger alrededor de un millar de personas y contará con servicios de avituallamiento, baños e iluminación para facilitar la estancia de los asistentes.

La ermita se encuentra a escasos dos kilómetros del casco urbano de Benasal y se accede por una carretera local asfaltada que asciende hasta la cima del monte. Desde este punto, situado a más de 1.000 metros de altitud, se domina buena parte de la comarca de l'Alt Maestrat, un paisaje de montañas, bosques y masías donde la escasa contaminación lumínica y la amplitud del horizonte convierten la observación del cielo en una experiencia especialmente atractiva.

Más allá del eclipse, la visita permite descubrir uno de los rincones con mayor encanto del interior castellonense. Benasal es una localidad declarada Bien de Interés Cultural por el valor de su conjunto histórico. Sus calles conservan el trazado medieval, con antiguas casas de piedra, portales y restos de las murallas que protegieron la villa durante siglos. Pasear por el casco antiguo es recorrer parte de la historia del Maestrazgo, una comarca marcada por castillos, pueblos fortificados y paisajes que apenas han cambiado con el paso del tiempo.

Imagen de las vistas desde el mirador natural de Benssal, Castellón

Imagen de las vistas desde el mirador natural de Benssal, CastellónAyuntamiento de Benassal

La ermita de San Cristobal constituye uno de los símbolos del municipio. Aunque el edificio actual ha sido restaurado en distintas épocas, sus orígenes se remontan a la Edad Media y durante siglos ha sido uno de los principales lugares de peregrinación de la población. Su ubicación no fue elegida al azar. Desde la cima del monte se disfruta de una panorámica de casi 360 grados sobre el territorio, lo que la ha convertido desde hace generaciones en uno de los mejores balcones naturales del interior de Castellón.

Quienes decidan aprovechar el viaje encontrarán numerosos atractivos en los alrededores. Muy cerca se sitúa la Font d'En Segures, un manantial de aguas mineromedicinales que convirtió a Benasal en un importante destino de turismo de salud desde finales del siglo XIX. Sus aguas, reconocidas por su calidad, siguen siendo uno de los grandes emblemas de la localidad y forman parte de su identidad.

El entorno también invita a recorrer algunos de los paisajes más singulares de la provincia. Senderos entre carrascas, sabinas y pinares permiten descubrir la riqueza natural de l'Alt Maestrat, mientras que a pocos kilómetros se encuentran pueblos con un importante patrimonio histórico como Culla, considerado uno de los pueblos más bonitos de España; Ares del Maestrat, dominado por su espectacular peña; o Villafranca, conocido por su arquitectura tradicional y su vinculación histórica a la industria textil.

La gastronomía es otro de los alicientes para prolongar la escapada. La cocina de montaña, basada en carnes, embutidos artesanos, trufa negra y productos de proximidad, convierte la visita en una oportunidad para descubrir los sabores más tradicionales del interior castellonense, muy diferentes a los de la costa mediterránea.

Contemplar el eclipse desde la ermita de San Cristobal permitirá disfrutar de un fenómeno astronómico excepcional en un entorno donde naturaleza, historia y silencio forman parte del paisaje. Un lugar alejado de las grandes aglomeraciones urbanas que ofrece una perspectiva privilegiada del cielo y, al mismo tiempo, la posibilidad de descubrir uno de los territorios con más patrimonio y autenticidad de la provincia de Castellón.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas