Un eurodiputado indica el voto en contra de su grupo en una votación del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia).
El acuerdo UE-Marruecos, con Ceuta de fondo, desencadena una guerra por un voto que lo cambia todo
La partida está en marcha. Las fichas, de hecho, se deslizan desde hace prácticamente un año con decisión –aunque con suavidad– por el tablero europeo, que alberga una tensión contenida durante meses y que ahora está punto de estallar en votación.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Marruecos funciona de manera provisional desde octubre de 2025, cuando la Comisión lo modificó para cumplir con la sentencia del TJUE que declaraba ilegal el trato por la inclusión en el mismo de las frutas y hortalizas cosechadas en el Sáhara Occidental .
El funcionamiento temporal agoniza y el Parlamento Europeo tiene que dar próximamente su consentimiento para que la maniobra introducida para salvar su alianza con el reino de Mohamed VI sea firme.
La batalla está dispuesta, las presiones han dejado de ser sutiles y los movimientos se suceden sin medias tintas desde todos los frentes. Por si fuera poco, lo sucedido en Ceuta añade más componentes a la ecuación, ya que los agricultores españoles apuntan a que Marruecos ha colaborado en la invasión para forzar a la UE a mantener el acuerdo.
Según apuntan fuentes de la Eurocámara a El Debate, Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias, ha enviado una carta a miembros del Parlamento Europeo para que rechace la propuesta de modificación del Acuerdo de Asociación UE-Marruecos.
«El procedimiento relativo a la propuesta de modificación del Acuerdo de Asociación UE-Marruecos, actualmente aplicado con carácter provisional, podría alcanzar pronto su conclusión (...) Le instamos respetuosamente a que deniegue el consentimiento del Parlamento a la propuesta de modificación del Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos», indica la misiva, que no incluye nada relativo a Ceuta en su contenido.
Copa-Cogeca exige la suspensión del tratado por la competencia desleal que genera para los agricultores europeos. La organización reprocha que el acuerdo actual, en lugar de corregir los desequilibrios existentes y garantizar una competencia justa para los productores europeos, agrava aún más las dificultades.
«Este último avance en la relación comercial entre la UE y Marruecos va en la dirección equivocada y no responde adecuadamente ni a las preocupaciones jurídicas planteadas por las sentencias del TJUE ni a las preocupaciones económicas expresadas por los agricultores europeos», recoge la comunicación del Copa-Cogeca enviada a los eurodiputados para solicitar su negativa a la modificación definitiva del acuerdo UE-Marruecos.
Las propuestas de la Comisión y el Consejo relativas al acuerdo incluyeron dos iniciativas: la primera, que modificó las normas de comercialización de la UE para frutas y hortalizas, permitiendo que los productos originarios del Sáhara Occidental se comercialicen utilizando un etiquetado regional en lugar de indicar su país de origen, apartándose así de las prácticas de etiquetado establecidas en la UE y haciendo desaparecer el origen saharaui; y la segunda, que renueva el Acuerdo de Asociación UE-Marruecos para extender las preferencias arancelarias a los productos originarios del Sáhara Occidental.
El Parlamento Europeo aprobó por un solo voto el primero de estos planes en noviembre de 2025 y, tal y como señalan las fuentes en Bruselas, afronta próximamente la votación definitiva que da fin a la aplicación temporal. Este paso sigue sin fecha, aunque parece inminente, algo que responde a las dudas de la Comisión en que vaya a resolverse a su favor. En junio, El Debate informó de las dudas entre eurodiputados sobre la legalidad del argumento utilizado por la Comisión Europea para añadir los cultivos del Sáhara en la preferencia comercial, cuestión que irá a votación en Estrasburgo (Francia) en las próximas semanas.
Esta artimaña fue objetada en dos mociones, tanto por el PP como por Vox, con la de los populares a un voto de obtener la aprobación, con 359 votos a favor (360 votos marcaban la mayoría), 188 en contra y 76 abstenciones. Ahora, con la ratificación del acuerdo provisional UE-Marruecos en un futuro cercano –casi inmediato–, esa objeción es la referencia para los agrarios que aspiran a que la UE rechace la modificación de la alianza comercial con el vecino del sur.
Los eurodiputados españoles del PSOE –con la excepción de Nicolás González Casares– fueron los únicos que no apoyaron la propuesta (nueve votaron en contra y diez no participaron) que permite desde octubre de 2025 a las empresas marroquíes que operan en el territorio saharaui falsear el etiquetado y aprovechar la preferencia comercial en la UE.
Los diputados españoles en Bruselas del PP, Vox, Sumar, Podemos, Compromís, ERC, BNG y PNV, así como el mencionado Nicolas González (PSOE) secundaron la moción.
La suspensión del acuerdo ha sido propuesta por primera vez en la sesión del Parlamento Europeo por el jefe de la delegación de Vox en la Eurocámara, Jorge Buxadé, que trasladó que el grupo Patriotas, en el que está integrado, va a situar esta suspensión como una de sus prioridades. Mientras, fuentes del grupo S&D, que integra al PSOE, indicaron a este diario que no ven recorrido a una suspensión del acuerdo de asociación, dado que ningún Estado miembro se ha pronunciado al respecto; sin embargo, con la experiencia de noviembre y con acontecimientos como el de Ceuta, se presume una decisión más que ajustada.
La votación paralela a la ratificación que asoma en el horizonte se decidió por un solo voto. En ella, 13 eurodiputados españoles no participaron: 10 del PSOE, Pernando Barrena Arza, de Bildu; Isabel Serra, de Podemos; y Alma Ezcurra, ausentándose de las dos últimas por el estado avanzado de su embarazo, pero que previsiblemente, y en la línea marcada por sus partidos, habrían apoyado la moción que quedó a un voto de conseguir su objetivo.
El nerviosismo crece entre las partes y Marruecos también empuja para salvar sus beneficios en la UE. La Misión de Marruecos ante la UE y la OTAN envió este 14 de septiembre –justo antes del debate en el pleno del Parlamento– una carta a unos pocos diputados para desmarcarse del asalto en la ciudad autónoma española.
La comunicación solo llegó a eurodiputados del PSOE, PNV y ERC, sobre los que Rabat confía en tener más influencia, y sostiene que las autoridades marroquíes trabajan para esclarecer «las causas y los actores» detrás del asalto en Ceuta y señala expresamente «el papel manifiesto desempeñado por la desinformación difundida a través de las redes sociales», y de «la manipulación de personas vulnerables por parte de redes de tráfico y trata de migrantes».