Casilda Fernández de Córdoba, duquesa de Cardona, en el museo

Casilda Fernández de Córdoba, duquesa de Cardona, en el museoCedida

La colección de caza única de la duquesa de Cardona deja de ser inédita: «Es la mejor del mundo»

Con 133 años de vida, este patrimonio cinegético sigue vivo e incrementándose generación tras generación

204 dioramas, 91 pechos, más de 600 frontales y 900 réplicas de bronce en miniatura de cada uno de los animales cazados. El legado cinegético de Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, XVII duque de Medinaceli y XIX duque de Cardona, está más vivo que nunca, ya que, por primera vez en sus 133 años de vida, escapa del ámbito privado para ser uno de los grandes atractivos de Feciex, la Feria de la Caza, la Pesca y la Naturaleza Ibérica que se celebrará en Badajoz del 17 al 20 de septiembre.

La Fundación Casa Ducal de Cardona, presidida por Casilda Fernández de Córdoba, duquesa de Cardona, abre al público muestras «irrepetibles» conservadas hasta el momento en su ubicación de Córdoba para exhibirse en la Institución Ferial de Badajoz (Ifeba). «Sin lugar a duda, es la mejor colección de rapaces del mundo», apuntan en conversación con El Debate Casilda Fernández de Córdoba y Rodrigo Moreno de Borbón, vicepresidente de la Fundación Casa Ducal de Cardona.

«Esta apertura al público se da gracias a Ignacio Gragera, alcalde de Badajoz, que después de visitar la Colección Cardona en Córdoba puso todo el interés por traerla a su ciudad y ponerla a disposición de todo el que la quiera ver», señala la duquesa de Cardona.

El conjunto comienza su formación en 1893, con una lavandera blanca que fue la primera pieza cazada por Luis Medinaceli. La última pieza es de la pasada temporada de caza. «La colección tiene un valor incalculable, pero sobre es única e irrepetible. En su inicio fue encargada a José María y Luis Benedito, los mejores taxidermistas de la época. Las taxidermias de ahora se hacen con molde, pero entonces eran esculturas hechas para cada pieza», precisa Rodrigo Moreno de Borbón.

Casilda Fernández de Córdoba, duquesa de Cardona, en el museo

Casilda Fernández de Córdoba, duquesa de Cardona, en el museoCedida

El recorrido, además de una joya de las ciencias naturales, narra acontecimientos históricos para la caza en España. Durante la guerra civil española, el palacio de Colón en el que residía el duque de Medinaceli fue ocupado por las milicias republicanas. «Empezaron a destrozar piezas como el oso de pie, el hipopótamo o el leopardo, y otra piezas hasta que llegó un mando y ordeno parar, puso guardia de vigilancia para que no se expoliara nada y proteger las piezas del museo hasta su traslado al museo de Ciencias Naturales de Madrid», cuenta Casilda Fernández de Córdoba, nieta de Luis Medinaceli, primer cazador español que cazó en el Ártico.

«Mi abuelo utilizaba búhos como reclamo para cazar águilas. Un búho fue comprado en Alemania y acabó siendo una de las víctimas de las Guerra Civil porque las milicias republicanas», comenta la presidenta de la Fundación Casa Ducal de Cardona.

Garcilla cangrejera, regalo del rey Alfonso XIII cazada en 1905

Garcilla cangrejera, regalo del rey Alfonso XIII cazada en 1905Cedida

El Palacio Colón, donde ahora se levanta el Centro Colón, escondía un tesoro enriquecido durante décadas por el XVII duque de Medinaceli y XIX duque de Cardona, mayor terrateniente de España y el aristócrata con más títulos de Europa: «Allí había de todo. Mi abuelo tenía lobos que aullaban por las noches y la gente de la zona no daba crédito. También tenía un mono que los bomberos tuvieron que rescatar porque escaló la estatua de Colón».

Rodrigo Moreno destaca que esa colección fue aumentada y conservada primero por Casilda Fernández de Córdoba y Rey, madre de la duquesa de Cardona, y posteriormente por la propia Casilda Fernández de Córdoba: «Además de la lavandera blanca cazada por don Luis en 1893, está la primera ave cazada por Casilda madre, de 1953, y las primeras de Casilda hija, pertenecientes a 1995».

Exposición de la Fundación Casa Ducal de Cardona

Exposición de la Fundación Casa Ducal de CardonaCedida

El vicepresidente de la Fundación Casa Ducal de Cardona apunta a las piezas preferidas del duque de Medinaceli: «La jirafa tiene una historia fascinante. Con unos seis metros de altura, es tan grande que para llevar la colección desde Madrid a Córdoba hubo que cortarle el cuello –y luego reconstruirlo– porque era tan largo que no entraba por los túneles de Despeñaperros».

La exposición, que recoge un cuarto de la colección que gestiona la Fundación Casa Ducal de Cardona, enseña especies imposibles de replicar: «Hay un águila extinta que desapareció a principios del siglo XX; 10 osos polares cazados por mi abuelo en sus dos expediciones al Ártico, en 1910 y 1921, en las que incluso descubrió una isla que llamaron Medinaceli; dos águilas pescadoras cazadas en la Isla de Perejil...», explica Casilda Fernández de Córdoba, que destaca el papel de la Fundación Casa Ducal de Cardona, clave para la restauración o retoque de las piezas.

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