Pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia)
La ratificación del acuerdo entre la UE y Marruecos, en el aire por las dudas sobre su legalidad
Según fuentes presentes en Bruselas, la Comisión dilata los avances en la acción porque no confían en que los eurodiputados la acepten
La modificación implementada en septiembre de 2025 por la Comisión Europea en el acuerdo entre la UE y Marruecos para incluir los cultivos del Sáhara Occidental en el trato –y así cumplir con la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que declaraba ilegal meter los frutos de esta tierra en la preferencia comercial– se mantiene en vigor de manera provisional casi un año después de su aplicación.
La maniobra utilizada por la Comisión para salvar su alianza con el reino de Mohamed VI fue el procedimiento de urgencia, por lo que bastó el visto bueno del Consejo para su ejecución temporal.
El laberinto legal planteado por la institución presidida por Úrsula von der Leyen esquivaba así el control democrático Parlamento Europeo, al menos hasta su ratificación final, que sí tendrá que pasar por la sede de la Eurocámara, en Estrasburgo.
La Comisión está pendiente de modificar el acuerdo de Marruecos para agricultura y pesca. «No nos han dado fecha», indican desde el Consejo, donde apuntan que esta votación es independiente a la referente a los protocolos del acuerdo en los que figuran las cuestiones relativas a la explotación agrícola del Sáhara, para la que tampoco hay previsión y que además se puede ver influida por la cuestión agrícola y pesquera.
Según fuentes presentes en Bruselas, la Comisión dilata esta acción porque no confían en que los eurodiputados vayan a aceptar, ya que hay muchas dudas sobre si fue legal el argumento utilizado por la Comisión Europa para añadir los cultivos del Sáhara en la preferencia comercial.
La falta de convencimiento se posa sobre parlamentarios: la Comisión da por hecho el apoyo del Consejo –en el que España y Francia son los únicos afectados y están por la ratificación definitiva–, pero no tiene nada clara la mayoría en la Eurocámara.
El pasado noviembre, el Parlamento Europeo aprobó solo por un voto la propuesta de la Comisión que permite etiquetar como marroquíes los productos del Sáhara Occidental. Lo que se votó entonces no era el acuerdo en sí, pero hace pensar que la votación del mismo estará alineada con esta y será muy ajustada.
«La Comisión se encuentra ahora mismo en este proceso de trabajo en la sombra con los diferentes grupos para inclinar la balanza a su favor antes de llevar la votación para la ratificación a la Eurocámara», destacan las fuentes consultadas, que inciden en que lo último que quiere Von der Leyen es otra causa más abierta en el TJUE, como sucede con la petición de dictamen del Parlamento al Tribunal sobre si el acuerdo UE-Mercosur respeta los tratados de la UE.
El camino hallado por la Comisión para conseguir introducir sus intereses y los de Marruecos respecto al Sáhara en su marco comercial fue dar por hecho el consentimiento del pueblo saharaui para explotar los recursos naturales del territorio. El Consejo sostuvo entonces que, en el caso de un territorio no autónomo como el Sáhara Occidental, basta con obtener su consentimiento «de manera implícita».
Según la UE, se puede presumir el consentimiento siempre que el acuerdo «no de lugar a ninguna obligación para dicho pueblo y que este obtenga un beneficio específico, tangible, sustancial y verificable de la explotación de los recursos naturales del territorio, proporcional al grado de dicha explotación»; mientras que la Comisión sostuvo que la expiración del trato UE-Marruecos supondría un perjuicio para los saharauis, ya que el acceso preferencial a la UE de de frutas, hortalizas, pescados y mariscos para el Sáhara contribuye a sostener la economía local.