Olivares

OlivaresCristian Baitg Schreiweis

Castilla-La Mancha destrona a Italia y se corona como la segunda potencia mundial del olivo

La región alcanza las 474.000 hectáreas de olivar, supera a la italiana Puglia y consolida un cultivo del que viven 83.000 familias

Castilla-La Mancha no es solo tierra de vino. El olivo ha avanzado con tanta fuerza en los últimos años que la región se ha convertido en la segunda del mundo en superficie de olivar, con cerca de 474.000 hectáreas, según los últimos datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El dato supone un hito para el campo castellanomanchego. El olivar ha sobrepasado al viñedo, tradicionalmente el gran cultivo de la comunidad, y ha dejado atrás a Puglia, la región italiana que hasta ahora ocupaba la segunda posición mundial y cuya superficie se ha reducido por debajo de las 350.000 hectáreas.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, defiende el peso de Castilla-La Mancha en un sector estratégico que mira ya al futuro con retos climáticos, comerciales y tecnológicos.

Un cultivo que gana terreno

La expansión del olivar en Castilla-La Mancha no es un fenómeno puntual. La superficie ha ido creciendo año tras año hasta situar a la comunidad en la élite mundial. Un avance que, según el Gobierno regional, también se traducirá en un aumento de producción en las próximas campañas.

Martínez Lizán asegura que Castilla-La Mancha crecerá en producción durante los próximos años y ha subrayado que ese escenario obligará a trabajar no solo en el presente, sino también en el futuro del cultivo. Entre los desafíos que aparecen en el horizonte figuran la adaptación al cambio climático, la estabilidad de los mercados, la innovación tecnológica y la aplicación de la inteligencia artificial al campo.

83.000 familias detrás del olivar

Más allá de las cifras, el olivar tiene un fuerte componente social en Castilla-La Mancha. Según recuerda el consejero, unas 83.000 familias de oleicultores dependen de este cultivo, que además contribuye a conservar el paisaje, fijar población en el territorio y combatir los efectos del cambio climático.

La última campaña confirma también el peso creciente de la región en el mapa nacional del aceite. Castilla-La Mancha produjo 138.333 toneladas de aceite de oliva, un 18,6 % por encima de la media de la última década. Esa cifra representa el 10,7 % de todo el aceite producido en España.

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