Cebollas en un mercadillo al aire libre
La importación de cebolla crece un 30 % mientras los agricultores nacionales la tiran por su bajo precio
Cuatro de los seis proveedores principales de la hortaliza son países de fuera de la Unión Europea (UE)
La desesperación se hace hueco en uno de los cultivos en los que España es una referencia productora en la Unión Europea (UE), la cebolla.
La falta de precio en origen hunde las cuentas y los ánimos de los agricultores, que denuncian una situación insostenible en la que pierden dinero por trabajar.
Los productores alertan de que la industria ejerce una presión asfixiante sobre una campaña nacional en pleno apogeo. Las buenas perspectivas se han confirmado en la cosecha, con una producción al alza y que se ha mantenido ajena a problemas habituales como las plagas o recortes en la productividad; sin embargo, esta bonanza se topa con la escasez de valor.
La elevada cantidad de kilos de los agricultores españoles suma un aumento considerable de importaciones a bajo coste, lo que provoca un embudo que hunde el precio en origen en las explotaciones nacionales. Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, en los tres primeros meses de 2026 –justo antes de la entrada en comercialización de la cebolla temprana nacional– estas compras crecieron por encima del 30 % en solo un año, de las 54.363,35 toneladas del primer trimestre de 2025 a las 71.032,70 toneladas de la misma referencia para este año.
Perú es el principal proveedor de cebolla para España, con 25.834,40 toneladas proporcionadas de enero a marzo, por las 21.094,83 toneladas de 2025. Países Bajos se sitúa en segundo lugar, con 14.741,14 toneladas; mientras que Chile y Sudáfrica ocupan el tercer y cuartos escalón, con 10.323,83 y 6.825,75 toneladas respectivamente, por las 7.821,26 y 5.157,90 que facturaron en el primer trimestre de 2025.
Los datos más actualizados únicamente permiten ver las compras realizadas hasta marzo, aunque los agricultores advierten una saturación del mercado agravada en los últimos meses por la entrada de cebolla importada procedente de países como Perú, Argentina y México (y anteriormente también Chile).
Esta urgencia por dar salida a las cebollas nacionales juega en contra de los agrarios, que señalan a la industria por favorecer las importaciones con el objetivo aumentar la sensación de alarma en la cosecha nacional y que esta tenga que venderse a bajo precio.
Un productor de cebolla de la Comunidad Valenciana ha compartido su desolación ante esta coyuntura que hace que, al tiempo que se levantan las importaciones de terceros países con normas sanitarias, laborales y medioambientales menores a las exigidas en la UE, los agricultores desechen sus hortalizas.
«250.000 kilos que dentro de un rato no estarán, esto es lo que hay y lo que se echa a perder por culpa de todo lo que estos gobiernos nos quieren colocar. Están engañándonos a todos, bueno, a los que se dejan engañar», lamenta el agrario, que comparte un vídeo en el que renuncia a recolectar 250.000 kilos de cebolla por el precio ofrecido por la distribución, 0,09 euros por kilo.
Según cálculos proporcionados por Asaja, el umbral medio de rentabilidad se encuentra entre los 0,15 y 0,18 euros por kilo, por lo que los contratos ofrecidos a 0,09 euros por kilo están por debajo del coste medio de producción. «Si la tendencia no cambia, nos encontramos ante un escenario que puede derivar en una posible quiebra técnica en numerosas parcelas y empresas agrícolas durante la campaña 2026», sostienen en la organización.
Las prácticas de la distribución también han sido reprochadas recientemente por COAG, que hizo un llamamiento directo a los supermercados para que «en un momento en el que el sector lo está pasando mal y no se cumplen los objetivos de la Ley de la Cadena», eviten realizar compras de cebollas de fuera y den prioridad a las españolas. Precisamente la cebolla es uno de los productos que aparece con más recurrencia entre los más destacados en el Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) elaborado por COAG. En marzo, la cebolla era el segundo producto agrícola que más incrementaba su precio entre origen y destino, con un precio medio de 0,35 euros por kilo para el agricultor y de 1,85 euros por kilo para el consumidor, una diferencia del 429 %.