La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
El empujón de la UE a la ganadería para depender menos de insumos importados y más de recursos nacionales
El comisario Hansen resaltó su interés en que las explotaciones agrícolas de la UE sean rentables y estén mejor preparadas para gestionar los riesgos
La Estrategia Ganadera y el Plan de Acción en materia de Proteínas presentado por la Comisión Europea busca hacer más sostenible la ganadería continental, tanto en el plano económico como en el medioambiental.
La Comisión incide en su voluntad de reforzar el sector para «proteger la seguridad alimentaria de la Unión y apoyar a las comunidades rurales en toda su diversidad», idea que se apoya en cinco prioridades.
La institución presidida por Ursula von der Leyen destaca la importancia de contar con una ganadería preparada frente a las crisis; competitiva; sostenible; adaptada a todas las explotaciones y regiones; y con una producción con la calidad como activo principal.
«La Estrategia Ganadera viene acompañada de un Plan de Acción en materia de Proteínas. Juntas, estas iniciativas tienen por objeto reducir las dependencias estratégicas, reforzar la seguridad alimentaria europea y contribuir a un sistema agroalimentario europeo más fuerte, resiliente y estratégico», señala la Comisión, que precisa que el planteamiento tiene por objeto aumentar el suministro y el uso de proteínas cultivadas en la UE. En 2025, solo el 25 % de las semillas oleaginosas y cultivos proteaginosos utilizados para la alimentación animal en la UE se producían dentro de la UE. El Plan tiene por objeto aumentar ese porcentaje al 35 % para 2035.
«El sector ganadero europeo es un ejemplo de éxito, pero hoy en día ese éxito está en peligro. La Estrategia Ganadera y el Plan de Acción en materia de Proteínas establecen una ambición común: reforzar la seguridad alimentaria de Europa, reforzar nuestra autonomía estratégica y ayudar a mantener unas comunidades rurales dinámicas, especialmente en las regiones en riesgo de abandono de tierras», apuntó Christophe Hansen, comisario de Agricultura y Alimentación.
Los dirigentes europeos alertan de que la ganadería se enfrenta a un escenario de máxima dificultad, con un contexto de mercado cambiante, de aumento de costes, baja rentabilidad y aparición de enfermedades que lastra su viabilidad: «Es fundamental abordar las presiones que afectan al sector para garantizar su futuro resiliente y sostenible, y atraer a las futuras generaciones. Esto implica depender menos de los insumos importados y más de los recursos nacionales y circulares, así como reducir las emisiones».
Olivér Várhelyi, comisario de Salud y Bienestar de los Animales, precisó que esta estrategia propone un enfoque con visión de futuro para la ganadería, centrado en la salud y el bienestar de los animales: «Se trata de proteger los medios de subsistencia, salvaguardar la soberanía alimentaria y ofrecer a los ganaderos la confianza necesaria para invertir en el futuro».
El comisario Hansen resaltó su interés en que las explotaciones agrícolas de la UE sean rentables y estén mejor preparadas para gestionar los riesgos, para lo que considera clave «dejar atrás los debates polarizados y centrarnos en soluciones prácticas».
La ganadería representa alrededor del 40 % del valor añadido agrícola de la UE, genera un volumen de negocios anual de 400.000 millones de euros y da empleo a unas 7 millones de personas en 4 millones de explotaciones repartidas por Europa.