La mejor caballería de la Historia

Más de 100 años antes de que los norteamericanos lucharan y exterminaran a estas tribus, los españoles los habíamos colonizado, respetado, cristianizado y convertido en súbditos de la Corona.

Dragón de cuera

Dragón de cuera

Hoy vamos a hablar de los «Dragones de Cuera». La caballería española que defendió la frontera norte del Virreinato de Nueva España, entre el siglo XVI y XIX. Ademas veremos cómo protegieron las poblaciones indias y la fauna de esos inmensos territorios, que tras la independencia de 1821 pasó conocerse como Méjico. Una parte de nuestra historia casi desconocida, que todo español, debe conocer y sentirse orgulloso….

España conquista el «Oeste» Americano

Los exploradores españoles, dirigidos por el general Juan de Oñate se aventuraron hacia el norte del Río Grande, conquistaron territorios enormes, que sumaron al Virreinato de Nueva España. Fundaron la Ciudad de Santa Fe (1598) en lo que se conoció como las Provincias Internas de Nueva España. Nuestros soldados conquistaron enormes territorios en lo que es hoy el Oeste de EEUU.

Todo esto ocurrió 30 años antes de que el «May Flower» llegara a Massachusetts en 1613. Pero cualquier ciudadano Norteamericano, es lo que estudia en el Colegio. La verdad no fue así, de España ni «mu». Cuando llegaron los ingleses a «Cape Code», España dominaba casi la mitad de los actuales EEUU.

La «Alta California» de Nueva España

Desde Santa Fe, los españoles fuimos conquistando en dos siglos, todo el Oeste y Sur de los actuales EEUU. No olvidemos que este país no nació hasta 1779. Se reducía a 13 pequeñas colonia al Este de los Apalaches, a más de 1.000 Kilómetros del Virreinato de la Nueva España.

Muchos lectores deEl Debate podrán decirme lo que es hoy la Baja California de Méjico. Ese apéndice en el Pacifico que lleva a Cabo San Lucas y es hoy un paraíso del turismo. Pero no creo que muchos puedan decirme lo que fue la «Alta California» del Virreinato de Nueva España. Comprendía los actuales estados Norteamericanos de California, Nevada, Utah, Colorado, Arizona, Nuevo Méjico, Tejas y la parte sur de Wyoming y Montana. Un inmenso territorio que España colonizó, pacificó y cristianizó, siempre respetando tanto a sus habitantes, como a su fauna.

Sus habitantes eran tribus indias de nombres que suenan más a películas de Hollywood de John Wayne, que a la verdadera historia del Imperio Español. Más de 100 años antes de que los norteamericanos lucharan y exterminaran a estas tribus, los españoles los habíamos colonizado, respetado, cristianizado y convertido en súbditos de la Corona.

Cuera Española del S XVIII con pistola y doce cargas de polvora

Cuera Española del S XVIII con pistola y doce cargas de pólvora

Primero fueron los más pacíficos indios Pueblo, Yutas y Navajos. Con solo aceptar la fe cristiana y bautizarse, eran respetados y tenían los mismos derechos que un ciudadano nacido en Soria o en Valladolid. Luego vinieron los apaches. Más belicosos y guerreros y en algunos casos hubo enfrentamientos, hasta cristianizarlos y hacerlos españoles. Apaches Jicarillas, Mescaleros, Chiricauas y los feroces Lipanes, fueron pacificados, respetados y cristianizados.

Y quien defendió estos inmensos territorios

Los que fueron los mejores jinetes de la Historia. Los «Dragones de Cuera» del Imperio Español. Esta tropa de caballería defendió una frontera de casi 3.000 kilómetros desde San Francisco, en California hasta San Antonio de Bejar en Texas, la famosa misión española de la película «El Álamo».

Unos 5.000 Dragones se repartían por una red de unos 50 fuertes, mal llamados «presidios», en los que servían pequeñas guarniciones de apenas 60 u 80 dragones. Estos «Presidios» estaban cerca de las misiones donde nuestros misioneros, seguían pacificando a estas tribus, pero respetándolas y enseñándoles la agricultura y ganadería. Así evitaban las continuas razias y combates que ejercían entre ellas, para robarse caballos y mujeres.

Quiénes fueron los «Dragones de Cuera»

Solían ser criollos, mulatos o mestizos, estando cada «presidio» mandado por un Capitán, que preferentemente hubiera nacido en la Península. Debían medir más de 1,5 metros, dominar absolutamente a un caballo y mejor si había nacido en las «rancherías» españolas, pues conocían el terreno, el durísimo clima y entendían a los indios.

Cada «Dragón» firmaba voluntario por un periodo de 10 años, que se podía renovar. Su efectividad se basaba en la gran movilidad y en soportar increíbles marchas a caballo en uno de los territorios más secos y duros de la Tierra. Cada Dragón tenía 6 caballos de silla, 2 mulas de carga y 2 ayudantes indios. Estableciendo relevos de caballos, llegaban a hacer marchas de más de 100 kilómetros diarios, que podían mantener durante varios días. Entendamos que cambiaban los caballos, pero los Dragones no.

Podían desplazarse a velocidades inimaginables para la época a defender misiones, rancherías y poblados de indios amigos. Nuestros enemigos eran principalmente los franceses que desde la Luisiana e ingleses que desde Canadá, intentaban quitarnos partes de las fronteras Norte del Virreinato de la Nueva España. Jamás hasta la independencia de Méjico en 1821 lo consiguieron. Los «Dragones de Cuera» se lo impidieron.

Su equipo se unificó a mediados del siglo XVIII siguiendo las ordenanzas del Rey Carlos III. Cada Dragón llevaba dos pistolas, un mosquete, sable y una lanza muy útil en las cargas a caballo. También un escudo de piel de bisonte, con las armas de Castilla y León. Pero su elemento más distintivo fue la «Cuera». Sustituyó a las pesadas corazas utilizadas en el siglo XVI. Consistía en un largo chaleco de 7 capas de piel de vacuno prensadas, que cubriría el pecho y los muslos y eran altamente efectivas contra las flechas indias.

España defendió la fauna del «Viejo Oeste» español

Los Dragones cazaban algunos bisontes para alimentar a los presidios. Permitían a las tribus indias cobrar los suficientes bisontes para con su carne y sus pieles, resistir los duros inviernos. Pero no permitieron la masacre que en cuanto abandonamos esos terrarios en 1821, hicieron los norteamericanos.

En los 300 años del Virreinato de Nueva España las manadas de bisontes no sufrieron ninguna merma. Solo en 60 años después de abandonar España esos inmensos territorios, el codicioso pueblo de EE.UU. acabó con los 50 millones de bisontes que poblaron las praderas. Primero aprovechaban solo las lenguas para ahumarlas y venderlas en ciudades como Chicago, Boston y Nueva York. Luego fueron las pieles y por último los huesos para hacer fertilizantes.

Sobre 1890 los bisontes de las praderas que junto a los indios, habían defendido los «Dragones de Cuera», fueron reducidos a menos de 1.000 sobrevivientes. Creo que todo español debe conocer esta historia y sentirse orgulloso de ella.

  • Roque Armada es director de Armada Expediciones y de la Escuelas de Tiro de Trofeo e Iberalia TV

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas