Explotación de ganado vacuno extensivo en España

Explotación de ganado vacuno extensivo en EspañaEuropa Press

Colapso del vacuno: de exportar 23.627 cabezas de ganado a Marruecos, Líbano y Libia a las 13 a Perú y Armenia

Las transacciones continúan condicionadas por las restricciones sanitarias derivadas de la dermatosis nodular contagiosa

La tensión sube en las explotaciones ganaderas al mismo ritmo que, tras semanas y meses de marcar un máximo de precios detrás de otro, se desploma la cotización del vacuno de carne.

Las bajadas se han convertido en un habitual de las lonjas de ganado en los últimos tiempos. Después de un más que necesario impulso en los precios tras las dificultades que colocaron al bovino en unos valores prácticamente incompatibles con la actividad en 2023, el vacuno de carne había visto reflotado sus valores desde entonces.

Los golpes por dolencias como como la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), la tuberculosis o el encarecimiento de los insumos tras el estallido de la guerra en Ucrania redujo sensiblemente la cabaña ganadera e incluso obligó a los propietarios de las fincas a sacrificar animales para poder asumir las pérdidas y continuar con la actividad. Los ganaderos que sobrevivieron a esta crisis aprovecharon la escasez de bovino para reflotar sus negocios, ya que el precio se ha levantado sin parar en estos tres años.

La sensación en origen es que, pese a venderse las crías de ternera a prácticamente el triple de lo que se hacía poco antes, los precios van de la mano con los gastos que soportan los ganaderos. El incremento se apoyaba en la falta de madre reproductoras y una demanda sostenida, algo que se ha frenado en seco con el corte de las exportaciones como consecuencia de la dermatosis nodular contagiosa (DNC) y el techo de precios que parece haber alcanzado el vacuno de carne.

Según los datos del Servicio de Comercio Exterior Ganadero (Cexgan) recogidos en el Barómetro de mayo elaborado por Provacuno, en el primer trimestre de 2026 España exportó únicamente 13 cabezas de bovino vivo, por las 23.627 registradas entre enero y marzo de 2025. Estas ventas, que se dieron en marzo y que apuntan a operaciones de carácter muy específico, vinculadas a envíos de material genético o reproductores dentro de programas de mejora ganadera y no a exportaciones comerciales de animales destinados a engorde o sacrificio, evidencian el colapso que atraviesa el vacuno nacional.

«La actividad exportadora continúa condicionada por las restricciones sanitarias derivadas de la dermatosis nodular contagiosa y por la falta de competitividad en los precios del ganado español para los mercados internacionales», señala Provacuno en su informe.

La diferencia de transacciones evidencia el complejo momento en las fincas, con animales de mayor tamaño que se acumulan y bloquean la salida desde las fincas. Este frenazo en las exportaciones viene de lejos, con las ventas a países como Marruecos, Líbano, Libia, Argelia, Egipto o Turquía en caída desde enero de 2025 –con la excepción de febrero y agosto–.

En 2025, España exportó más de 66.000 toneladas de vacuno en vivo, de las que el 43 % (28.572 toneladas) tuvieron como destino Marruecos, según datos de Comercio Exterior. El vacuno de carne facturó español algo más de 111 millones de euros por ese volumen de ganado enviado al país norteafricano; un canal de comercio cerrado por ahora.

Desde las explotaciones, se condena la presión de la industria para aprovechar la coyuntura y hundir lo máximo posible los precios en origen. Los ganaderos consideran que las bajadas de valor son exageradas, más aún con el aumento de costes por la guerra en Irán, aunque resaltan la importancia de mantener la demanda interna para no desincentivar el consumo y que el mercado sea más vulnerable.

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