Vista de la cárcel de Villena
Dos presos drogados con «speed» agreden a un funcionario de la cárcel alicantina de Villena
El sindicato ACAIP-UGT advierte de este escenario y la entrada de droga en los centros penitenciarios españoles
Dos internos del centro penitenciario Alicante II, en Villena, han agredido a varios trabajadores tras consumir sustancias estupefacientes, según denuncia el sindicato ACAIP-UGT. El episodio, que se habría producido en el Módulo 2, terminó con un funcionario lesionado en un tobillo después de caer al suelo durante la intervención.
El sindicato sitúa el incidente en un contexto que considera especialmente preocupante en las cárceles españolas por el avance de nuevas drogas sintéticas que pueden llegar impregnadas en papel y resultar difíciles de detectar con los sistemas de control actuales.
ACAIP-UGT ha dado a conocer el suceso a través de sus redes sociales, donde denuncia un «nuevo incidente grave» en la prisión de Villena y alerta de las consecuencias que puede tener el consumo de estas sustancias dentro de los centros penitenciarios.
Según su versión, los dos internos se encontraban en un estado de «extrema agitación y agresividad» cuando arremetieron contra los trabajadores con puñetazos y empujones.
Durante la intervención para controlar la situación, uno de los funcionarios terminó cayendo al suelo y sufrió una lesión en el tobillo. El sindicato no concreta el alcance de las lesiones ni si fue necesario trasladar al trabajador a un centro sanitario, mientras que tampoco han trascendido otros detalles sobre el estado de los internos implicados.
La organización sindical relaciona directamente el episodio con el consumo de las denominadas drogas impregnadas, sustancias que pueden ser introducidas en prisión mediante cartas, documentos u otros soportes de papel.
El sindicato asegura que estas sustancias pueden provocar efectos especialmente intensos, entre ellos episodios de agitación, alteraciones graves del comportamiento, brotes psicóticos y conductas violentas. Por ello, considera que su presencia supone un problema añadido para los funcionarios encargados de intervenir ante situaciones de alteración dentro de los módulos.
La organización insiste además en que el problema de las drogas se suma a las dificultades que, según denuncia, atraviesa actualmente el sistema penitenciario. En concreto, ACAIP-UGT sitúa por encima del 75 % el déficit de personal médico en las prisiones y advierte de que esta carencia puede dejar determinados turnos sin facultativos para atender intoxicaciones, crisis psiquiátricas y otras urgencias sanitarias.
Ante esta situación, el sindicato reclama la incorporación de nuevos sistemas capaces de detectar las sustancias impregnadas en papel, así como equipamiento actualizado para la contención y la intervención ante episodios violentos.
También pide formación específica y continuada para que los trabajadores puedan actuar ante intoxicaciones provocadas por nuevas drogas y ante posibles brotes psicóticos.
El episodio de Villena vuelve así a poner el foco en uno de los problemas que los sindicatos de prisiones vienen señalando desde hace tiempo: la combinación de la entrada de nuevas sustancias, la dificultad para detectarlas y la presión a la que se enfrentan los funcionarios cuando deben intervenir ante internos bajo sus efectos.