Fotografía de la detención de Karim El Baqqali, el presunto autor del asesinato de dos guardias civiles de Barbate

Fotografía de la detención de Karim El Baqqali, el presunto autor del asesinato de dos guardias civiles de BarbateGuardia Civil | EFE

Cádiz  Marruecos reclama la repatriación del piloto de la narcolancha que mató a los guardias civiles de Barbate

Las autoridades marroquíes reclaman a El Baqqali para que responda en su país por un procedimiento relacionado con el narcotráfico

Las autoridades marroquíes han solicitado a España la repatriación de Karim El Baqqali, el piloto de la narcolancha que embistió a una patrullera de la Guardia Civil y causó la muerte de dos agentes en el puerto de Barbate (Cádiz) el 9 de febrero de 2024. El Baqqali se encuentra en prisión provisional en España, tras permanecer fugado durante varios meses en suelo marroquí, y deberá comparecer ante la Audiencia Nacional.

Según ha adelantado el diario ABC, Marruecos reclama a El Baqqali para que responda en su país por un procedimiento relacionado con el narcotráfico. El marroquí tenía una orden internacional de búsqueda emitida por la Interpol en relación con esta causa. La petición de extradición deberá ser examinada ahora por los magistrados de la Audiencia Nacional, que tendrán que decidir sobre su eventual traslado.

La solicitud marroquí se conoce después de que el Tribunal de Instancia de Barbate acordara el pasado viernes la apertura de juicio oral con jurado popular por la muerte de los guardias civiles Miguel Ángel González y David Pérez. En España, El Baqqali está acusado de dos delitos de asesinato consumado y otros cuatro en grado de tentativa, además de un delito de atentado agravado contra agentes de la autoridad y otro de daños.

El acusado ha sido trasladado discretamente a Madrid en los últimos días. Su estancia habitual en el centro penitenciario de El Puerto de Santa María ha cambiado por su reclusión en la prisión de Valdemoro, desde donde está previsto que comparezca este martes ante la Audiencia Nacional. Cabe señalar que su defensa no se opuso a que continuara en prisión provisional hasta la celebración del juicio, que todavía no tiene fecha.

La decisión sobre la extradición corresponderá precisamente a los magistrados de la Audiencia Nacional. El Baqqali todavía no ha sido condenado en España por los hechos de Barbate, circunstancia por la que se mira con recelo la posibilidad de que sea entregado a Marruecos antes de que se celebre el juicio por la muerte de los dos agentes de la Guardia Civil.

Las pruebas contra El Baqqali

La investigación ha sido desarrollada durante meses por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y de la Policía Judicial de la Comandancia de Cádiz. Las pesquisas comenzaron inmediatamente después de la tragedia, que se produjo la noche del 9 de febrero de 2024.

No obstante, el primer gran avance se produjo el 19 de septiembre, cuando fue arrestado Karim El Baqqali, quien se entregó voluntariamente. Este confesó haber conducido la narcolancha, aunque aseguró que el arrollamiento fue «un accidente».

El juez instructor del caso decretó entonces su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Se le imputaron inmediatamente dos delitos de asesinato, cuatro en grado de tentativa, seis de atentado, uno de contrabando y otro de pertenencia a organización criminal. Su declaración marcó un punto clave en la causa y abrió la puerta a la identificación de los demás implicados.

El auto judicial sostiene que El Baqqali dirigió la embarcación a gran velocidad y en línea recta contra la patrullera oficial, con intención de acabar con la vida de los agentes y sin ofrecerles posibilidad de defensa. El análisis de los peritos concluye que la narcolancha «adoptó rumbo directo hacia la embarcación oficial, sin maniobra evasiva apreciable, manteniendo la velocidad de planeo».

En el episodio también está acusado otro ciudadano marroquí, al que se atribuye un delito de atentado agravado por su actuación durante el acoso previo a la embestida.

La resolución judicial recoge además la desigualdad entre ambas embarcaciones. La patrullera de la Guardia Civil medía menos de cinco metros y llevaba seis agentes, mientras que la narcolancha alcanzaba casi 13 metros y estaba equipada con cuatro motores de 300 caballos. El auto señala que los guardias civiles se encontraban en una situación de clara desventaja frente a la planeadora.

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