Imagen de 'La esquina tropical' en el que Hugo A.M. acabó con la vida del joven Harold Esteban.EFE

La pelea mortal entre 'El pelao' y 'El Comandante' en un bar de Valencia: «Iba muy tomado y me atacó»

El juez envía a prisión provisional, comunicada y sin fianza al hombre de 62 años que apalizó al joven de 20 y le acusa de los delitos de homicidio y contra la salud pública

«Yo no he matado a nadie». Con estas palabras respondió el dueño de un bar de Valencia cuando fue preguntado por la muerte a golpes de su hijastro, de 20 años, aunque ante el juez ha optado finalmente por guardar silencio. Hugo A. M., de 62 años, ya ha pasado a disposición judicial y ha ingresado en prisión provisional, comunicada y sin fianza, acusado inicialmente de homicidio y tráfico de drogas.

La Policía, sin embargo, considera que la violencia empleada y las circunstancias de la muerte podrían llevar a que los hechos sean calificados como un asesinato.

La víctima, Harold Esteban P. T., tenía 20 años y fue localizado sin vida en la madrugada del miércoles en el interior de La Esquina Tropical, un establecimiento de comida colombiana situado en la calle Ferros. El joven presentaba graves lesiones en la cabeza y el rostro, compatibles con una agresión de extrema violencia.

La investigación del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional sostiene que la diferencia física entre ambos pudo limitar de forma considerable la capacidad de defensa de la víctima, un elemento que deberá determinar ahora la autoridad judicial.

Resultados de la autopsia

La autopsia preliminar apunta a que varios de los golpes sufridos por el joven afectaron a zonas vitales y provocaron lesiones incompatibles con la vida. Los primeros indicios sitúan el fallecimiento entre las cuatro y las seis de la madrugada, varias horas antes de que el detenido alertara a la Policía. Cuando los agentes acudieron al local, encontraron además indicios que no encajaban con el relato ofrecido inicialmente por el propietario.

El detenido, Hugo A. M., había sostenido en un primer momento que había sorprendido al joven intentando robar en el establecimiento después de haberse quedado dormido y que se había producido una pelea.

Posteriormente, su versión ha cambiado y actualmente sostiene, según su abogada, que fue Harold quien le atacó por la espalda mientras él estaba dormido y que únicamente actuó para defenderse. Durante un registro policial realizado en el establecimiento llegó a manifestar que el joven estaba muy bebido y que le había atacado.

La defensa ha solicitado que el detenido sea examinado por un médico forense para dejar constancia de las lesiones que presenta, ya que sostiene que demostrarían que existió una pelea y que la víctima llegó a defenderse. También ha pedido análisis toxicológicos de alcohol y drogas tanto del arrestado como del fallecido. Según su versión, ambos habrían estado consumiendo alcohol y diferentes sustancias durante la noche.

Los investigadores, sin embargo, mantienen dudas sobre este relato. En el interior del establecimiento fue localizado un macetero de grandes dimensiones, roto y con restos de sangre, que los especialistas de Policía Científica consideran que pudo utilizarse durante la agresión. La violencia y la distribución de las lesiones que presentaba el joven tampoco encajarían, según las pesquisas, con la explicación de que el objeto cayó accidentalmente sobre él después de una pelea.

Otro de los elementos que está siendo analizado es el tiempo transcurrido entre la muerte y el aviso a los servicios de emergencia. El propietario habría tardado varias horas en solicitar ayuda. Primero contactó con una de sus hijas, a la que habría explicado que se había producido un intento de robo y que había golpeado al supuesto ladrón. Fue ella quien llamó al 112. Poco después, el propio detenido contactó con el 091 para pedir asistencia y manifestó que había agredido a un joven que, según su versión, había intentado robarle.

Cuando llegaron los agentes, encontraron al joven ya fallecido y comenzaron a detectar diferentes elementos que no coincidían con el relato inicial. Entre ellos, restos y signos de una posible limpieza en el establecimiento, además de un cubo con agua que presentaba restos sanguinolentos. Los investigadores consideran que estos indicios pueden ser relevantes para reconstruir qué ocurrió durante las horas previas a la llamada a la Policía.

La investigación también ha permitido localizar sustancias estupefacientes en el establecimiento durante los registros realizados por los agentes, motivo por el que el juez atribuye al detenido, además del homicidio, un delito relacionado con el tráfico de drogas.

Aunque el juez ha decretado por ahora prisión provisional por un delito de homicidio, la Policía ha concluido su investigación considerando que existen elementos que podrían apuntar a un asesinato. La diferencia de edad y complexión entre el detenido y la víctima, junto con las circunstancias de la agresión y las conclusiones preliminares de la autopsia, serán algunos de los aspectos que deberá valorar la instructora para determinar si existió alevosía o, por el contrario, una situación de abuso de superioridad. Esta última circunstancia agravaría la pena, pero mantendría la calificación jurídica como homicidio.

El detenido, que durante su traslado y el registro del establecimiento se mostró tranquilo aunque afectado, se negó a declarar ante los investigadores y posteriormente volvió a guardar silencio ante el juez. Sí accedió en sede judicial a que se le practicara una prueba de ADN, después de haberse negado inicialmente ante los agentes.

El procedimiento continúa ahora en el juzgado mientras se incorporan los informes forenses y el resto de pruebas recabadas por la Policía Nacional. La investigación deberá determinar finalmente qué ocurrió durante la madrugada en el establecimiento y si la actuación del acusado puede ser considerada un homicidio o un asesinato.