Imagen de 'La esquina tropical' en el que Hugo A.M. acabó con la vida del joven Harold Esteban.
Asesinato en el bar colombiano de Valencia: 'El Comandante' se ensañó con Harold Esteban y tardó tres horas en llamar a la Policía
El dueño de 'La esquina tropical' agredió al joven de 20 años provocándole numerosas fracturas en cara y cráneo e intentó limpiar la escena del crimen antes de inventarse una coartada inverosímil ante los agentes
La Policía Nacional sospecha casi desde el primer instante que la versión inicial dada por la muerte de un joven de 20 años en un bar de Valencia es falsa. Los hechos tuvieron lugar en el bar 'La esquina tropical' y en su interior los agentes encontraron lo más parecido a una muerte de rabia y furia, tanto por el escenario como por el estado en el que quedó la víctima tras un furibundo ataque.
09.30 horas del miércoles 5 de agosto. Al 112 llegan dos llamadas: una es de una mujer que alerta del robo en un bar, otra es del dueño del bar pidiendo asistencia porque piensa que el atracador de su negocio está muerto.
En unos minutos llegaron a toda velocidad diversas patrullas policiales y servicios sanitarios, pero estos últimos se encontraron con una imagen en la que es imposible comprobar si el presunto ladrón aún mantenía signos de constantes vitales.
Fue el propio dueño del bar, Hugo A.M. de 62 años, el que confesó el crimen de un joven al que acusaba de haber pillado robando en su negocio, pero la versión no tuvo mucha vigencia. Conocido como 'El Comandante' y de trato afable entre la clientela, los agentes decidieron detenerlo ante las diferentes evidencias de que estaba mintiendo.
Dentro del negocio yacía Harold Esteban, un joven que hace unos meses cumplió 20 años y que, al parecer, había estado de fiesta con el que pensaba que era su amigo Hugo. Estuvieron toda la noche en el local en el que acabaría apaleado hasta la muerte con un objeto metálico muy contundente que la Policía reconoció en el mismo lugar de los hechos.
Golpes y fracturas en cara y cráneo
El primer análisis de la Policía Científica determinó que Harold tenía golpes y fracturas por varias partes del cuerpo, con un impacto excesivamente fuerte en la cabeza, con hundimiento craneal, además de pérdida de piezas dentales y lesiones óseas en la cara.
El estado del cuerpo de la víctima llevó a la Policía a pensar que el atacante se había ensañado con una fuerza desmedida, pero algo más no cuadraba en la versión: el escenario.
Según advirtieron los agentes que accedieron a inspeccionar el local, parecía el escenario de un crimen brutal. Los test arrojaron presencia sanguínea en varias partes del bajo comercial y hasta en un cubo de agua que aparentemente había sido utilizado recientemente. Es decir, que presuntamente las marcas de sangre y los golpes, hasta en la muñeca a modo defensa, apuntan a que el joven habría corrido por todo el local intentando evitar el ataque desmedido con una pieza de hierro muy contundente.
Tardó tres horas en llamar a la Policía
Aún faltaba un detalle forense más que acabó por incriminar al dueño del bar colombiano. La hora de la llamada y la hora de la muerte de Harold Esteban no eran próximas. Los forenses determinaron en el lugar de los hechos que el joven colombiano había fallecido tres horas antes de que Hugo llamara a su hermana y entre los dos alertaran a emergencias con sendos avisos diferentes, a modo coartada.
La primera línea de investigación dibuja el escenario de que el ataque no vino por ningún robo, sino que Hugo y Harold, amigos, estuvieron de fiesta toda la noche en el local. Por causas que el dueño del bar no ha desvelado, por el momento, sobre las 06 horas se produjo la brutal paliza que dejó sangre por todo el bajo.
La primera idea del hombre de 62 años habría sido limpiar el escenario del crimen, pero acabaría asumiendo la responsabilidad y fue ahí cuando habló con su hermana inventándose el robo, una versión que sostuvo ante la Policía pese a que las evidencias no soportaban dicho relato.
El siguiente paso será la autopsia al joven de 20 años, examen en el que también se le hará un test de alcohol y drogas para conocer en qué estado estaba cuando fue atacado de forma desmedida. Por otra parte Hugo pasará a disposición judicial. El caso ha quedado en manos de la plaza número dos de los juzgados de Instrucción de Valencia.