Imagen del conseller de Agricultura de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina.Europa Press

El Gobierno valenciano se aísla del ruido electoral y tilda de «broma» la candidatura de la ministra Diana Morant

El portavoz autonómico, Miguel Barrachina, reivindica la estabilidad de la Generalitat frente a un Gobierno central «rodeado de escándalos» y califica de «calamidad» la gestión de la dirigente socialista

El Gobierno valenciano pisa el acelerador de la gestión pública y cierra la puerta a las distracciones preelectorales. El portavoz del Ejecutivo autonómico y titular de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha dejado claro que la Administración regional mantiene «una agenda intensísima y una actividad de gobierno extraordinaria», rechazando de plano dedicar «un solo minuto ni a calendarios de proclamaciones electorales ni a cuestiones puramente demoscópicas».

En una entrevista concedida a Europa Press, Barrachina ha abordado la incógnita sobre la confirmación del actual presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, como candidato del Partido Popular a las próximas elecciones autonómicas. Lejos de considerar que esta falta de oficialidad desvíe el foco de la acción del Ejecutivo, el conseller ha restado toda importancia al asunto.

«Nosotros somos un partido nacional donde, lógicamente, el calendario de proclamaciones obedece a una estructura y una estrategia nacional que respetamos», ha afirmado.

Para el portavoz, el sentimiento de profunda valencianía y españolidad de los ciudadanos hace que comprendan y agradezcan esta dinámica, asegurando que la situación orgánica de la formación no afecta «lo más mínimo» a la estabilidad de la Generalitat.

Críticas a la «calamidad» de Morant

Donde el portavoz autonómico ha abandonado el tono institucional para pasar a una ofensiva política directa ha sido al evaluar el papel de la ministra de Ciencia y candidata del PSPV-PSOE, Diana Morant. Barrachina ha tildado de «catastrófica» su gestión y ha cuestionado su legitimidad, definiéndola como una líder designada por «el dedo del preso Santos Cerdán», en referencia al secretario de Organización del PSOE, a quien califica como «heredero» del exministro José Luis Ábalos.

Imagen de archivo de Santos Cerdán y Diana Morant en el Congreso de los DiputadosEuropa Press / Alejandro Martínez Vélez

La ofensiva contra la dirigente socialista no se ha detenido ahí. El conseller ha reprochado a Morant decisiones personales controvertidas, como el nombramiento de José María Ángel Batalla -presidente del Partido Socialista en la región- como comisionado del Gobierno para la reconstrucción. Barrachina ha recordado que Ángel Batalla está «imputado por haber presuntamente falsificado su currículum durante 40 años habiendo ingresado casi un millón de euros indebidamente». Además, ha criticado que Morant eligiera como «padre político al enjoyado Rodríguez Zapatero».

El portavoz valenciano considera que el problema de la ministra no radica en compatibilizar sus dos cargos, sino en que su labor en Valencia se está ejecutando de forma «extraordinariamente errónea».

«Si a ello se suma haber comparado al líder más votado en la Comunidad Valenciana, Alberto Núñez Feijóo, con alguien capaz de hacer algo parecido a lo de Hitler, pues no es una candidata, es una broma la presencia y el liderazgo de Diana Morant en el Partido Socialista», ha sentenciado.

Imagen de archivo del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant.Europa Press

En el plano nacional, Barrachina ha señalado directamente a la ministra por los escándalos, presuntos fraudes e imputaciones que, según él, «adornan» el principal centro de referencia nacional de investigación oncológica bajo su mandato, concluyendo que Morant ha demostrado ser «una calamidad como gestora autonómica y nacional».

La «coherencia» valenciana frente a Moncloa

Haciendo balance de la legislatura, el titular de Agricultura ha defendido que, a pesar de los «verdaderos dramas» sufridos en la Comunidad Valenciana como los efectos de la dana, la Generalitat «ha cumplido lo que prometió». Barrachina ha esgrimido como grandes logros de la Administración el avance en la libertad de elección de lengua, la reducción de las listas de espera sanitarias y una rebaja fiscal que cifra en más de 400 millones de euros respecto a la etapa liderada por Ximo Puig y Mónica Oltra. «Eso, en la España de Pedro Sánchez, se agradece», ha apostillado.

Imagen de archivo del presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez LlorcaGVA

Esta «coherencia» autonómica, que ya ha cristalizado en la aprobación de un tercer presupuesto de forma «estable», ha sido contrapuesta frontalmente con la inacción del Gobierno central.

Barrachina ha afeado a Pedro Sánchez su incapacidad para presentar unas cuentas públicas, recordando que es una «obligación constitucional». «Lamentablemente España tiene un presidente para quien la Constitución es un inconveniente que se salta a capricho», ha reprochado.

Asimismo, ha delineado una marcada frontera entre un Ejecutivo autonómico que califica de «gobierno honrado» y un presidente del Gobierno de España al que ve «rodeado de más de 120 imputaciones judiciales, familiares, gubernamentales y políticas», acusándole además de hacer «justo lo contrario de lo que prometió en campaña» tras sus pactos con Bildu o los indultos a los líderes independentistas.

Cierre de filas con Pérez Llorca

Finalmente, interrogado sobre su futuro personal y la posibilidad de mantener su cartera si Pérez Llorca revalida la presidencia en las urnas, Barrachina ha preferido restar protagonismo a su figura política. Tras bromear con que su destino, dentro de un año, «le deja indiferente a todo el mundo» salvo a su familia, ha reafirmado su compromiso con el actual equipo.

El conseller ha expresado su profunda satisfacción por ejercer de altavoz del Gobierno y por su labor al frente de Agricultura, pero ha querido destacar especialmente la figura de Juanfran Pérez Llorca.

Según Barrachina, en sus ocho meses como líder, el presidente ha demostrado ser «un hombre resolutivo, eficaz y un verdadero acierto como presidente de todos los valencianos», algo que, confiesa, le hace «muy feliz».