Imagen de archivo de de una pareja paseando en una 'scooter' por Benidorm.Joaquin P. Reina

«Casi me atropella un 'guiri' en el supermercado»: el caos de las 'scooters' en Benidorm

Una joven denuncia el peligro de estos carritos de movilidad en las redes sociales

Si hay una estampa que compite hoy en día con los rascacielos y las playas abarrotadas de Benidorm, es la de las aceras surcadas por flotas de scooters eléctricas de cuatro ruedas. Concebidas originariamente para devolver la autonomía a personas con movilidad reducida, estas «motitos» se han transformado en el vehículo de recreo predilecto para un sector del turismo que ha elevado la comodidad -o la pura vagancia estival- a la categoría de derecho inalienable.

La tensión que genera esta convivencia sobre el asfalto ha estallado en las redes sociales. Un reciente vídeo viral ha puesto voz al hartazgo de peatones y vecinos a través del testimonio de una joven que relata una escena con tintes surrealistas: «Casi me atropellan dentro de un supermercado con una de esas motitos que utilizan aquí sobre todo los 'guiris'».

Compras motorizadas y cerveza en la mano

En su grabación, la turista indignada dibuja un panorama de auténtico descontrol. Lejos de utilizarse por necesidad médica, denuncia que los usuarios alquilan estos vehículos «para no moverse porque no tienen necesidad real». Las infracciones, según su relato, se suceden a plena luz del día: turistas que irrumpen motorizados en los pasillos de las tiendas, conductores que ignoran los pasos de cebra y escenas tan inverosímiles como la de visitantes saliendo de un típico bar irlandés con la cerveza en la mano para montarse directamente en su carrito.

«Son máquinas de matar», sentencia la joven frente a la cámara, para rematar su queja con una afirmación lapidaria: «No hay ningún tipo de normativa ni regulación al respecto».

Sí existe la ley

Sin embargo, la indignación, por muy fundamentada que esté en el incivismo de algunos, choca de frente con la realidad jurídica. Tal y como informó El Debate, es falso que Benidorm carezca de normativa. El Ayuntamiento cuenta con una ordenanza municipal que regula de forma estricta el uso de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) y la Policía Local ejerce una vigilancia activa para sancionar los excesos.

De hecho, esta misma normativa que la autora del vídeo da por inexistente ha sido el epicentro de un sonado bulo internacional en vísperas de la temporada alta.

El alarmismo británico

Mientras en España el vídeo viral clama por la falta de multas, en el Reino Unido la prensa sensacionalista denuncia exactamente lo contrario. Cabeceras británicas como el Daily Record o el Mirror han sembrado el pánico entre sus ciudadanos asegurando que la policía de Benidorm está imponiendo sanciones de 500 euros a los turistas por el mero hecho de alquilar y conducir estas scooters.

Esta narrativa, tachada de «turismofobia» por algunos sectores alicantinos, parte de una flagrante tergiversación. Francis Muñoz, concejal de Movilidad de Benidorm, confirmó efectivamente el registro de «un número creciente de scooters que infringen la ley», pero aclaró el verdadero motivo de las multas. Las sanciones de 500 euros no persiguen el uso turístico del vehículo, sino su utilización ilegal para el transporte de mercancías.

Lo que las autoridades castigan de forma contundente es la conversión de estos aparatos (y de los patinetes eléctricos) en vehículos de carga improvisados, una práctica que pone en riesgo la seguridad de los peatones.

El debate sobre si es ético que personas jóvenes y sanas saturen las calles en scooter para ahorrarse un paseo bajo el sol queda en el aire, pero la respuesta institucional es clara: la vagancia no es delito, pero saltarse las normas de seguridad vial, sí.