Imagen de la ficha de desaparecida de Margarita.CNDES

La última llamada de la valenciana desaparecida hace diez días en un pueblo de Cuenca: «Estoy perdida en una zona oscura»

El dispositivo de búsqueda no halla ninguna pista que permita dar con el paradero de la vecina de Benicalap y la Guardia Civil pide a los vigilantes del trasvase Tajo-Segura que estén atentos

Diez días se cumplen desde que Margarita desapareció. La vecina del barrio de Benicalap de la ciudad de Valencia se encontraba en la localidad conquense de Palomares del Campo cuando salió a pasear. No se ha vuelto a saber nada más y la Guardia Civil sólo hace que ampliar el perímetro de búsqueda después de no hallar ninguna prueba. El último momento que se sabe que estaba con vida fue una llamada a su marido cuando ya había gente buscándola.

La desapareción de Margarita tiene lugar el martes 11 de agosto. Salió a pasear y prueba de ello es su identificación en la ficha del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES). Vestía camiseta, leggins y deportivas. La mujer, de 65 años y con un diagnóstico de Alzheimer, se fue sola y ya nadie más ha vuelto a saber nada. Bueno, su marido sí.

Aquella misma noche el hombre consiguió que Margarita le cogiera una llamada por última vez.

Ya había un grupo de gente buscándola desde la localidad de Palomares del Campo, pero ella no era consciente. Según ha relatado su marido, ella le dijo que estaba perdida en una zona oscura y que no alcanzaba a ver ninguna luz de las personas que iban con linternas por los parajes más cercanos.

Finalizó la llamada y ya no se ha vuelto a saber nada de la señora de 65 años. Desde ese momento las batidas para dar con su paradero sólo hicieron que incrementarse, registrándose hasta 200 personas a la vez para dar con ella. Pero sin éxito.

Hasta los voluntarios optaron por frenar la búsqueda a pie para que fuera el dispositivo de la Guardia Civil el que pudiera peinar todos los terrenos próximos al lugar de desaparición.

Durante los últimos días ha llegado un grupo con perros especializado en la búsqueda de personas desaparecidas, mientras la Benemérita ha ampliado el campo de búsqueda hasta alcanzar poblaciones vecinas como Zafra de Záncara, a más de seis kilómetros en línea recta. Los agentes también se han dirigido a los vigilantes de la infraestructura del trasvase Tajo-Segura, para que estén en alerta ante cualquier sospecha a más de cinco kilómetros del lugar en el que desapareció. Pero ni rastro.

Desde el 11 de agosto por la noche no se sabe nada de Margarita y la gente del pueblo y sus amigos y allegados, así como otros voluntarios y agentes de la Guardia Civil, no han dejado de buscarla. Entre todos mantienen un hilo de esperanza de que Margarita esté a resguardo en cualquier lugar, pero cada vez a la cuerda le queda menos esperanza.