Imagen de Inés Ballester, presentadora del programa de À Punt 'Historias de la peluquería'
'Historias de la Peluquería' vuelve el miércoles con las ganas de sentirse mejor ante el espejo
El tercer capítulo del programa presentado por Inés Ballester se emite este miércoles, a las 22:45 horas
Ir a la peluquería para cortarse el cabello, peinarse o atreverse con un cambio radical de color es solo el principio de las historias personales que cuenta Historias de la Peluquería, el programa que presenta Inés Ballester y que À Punt ofrece cada miércoles, a las 22.45 horas, en coproducción con Telemadrid.
En este tercer capítulo, siete personas se sientan ante el espejo con ganas de cambiar su imagen, pero también de dejar atrás una etapa, superar un miedo o celebrar un momento especial. Cuatro peluquerías —el salón Sauvage, de Laura, y el estilista Leonor Villaverde, en Madrid, y los salones de Zaira Luna y Disorder, en València— son el escenario natural de unas conversaciones en que el tratamiento en el cabello es solo el punto de partida.
Los profesionales de las cuatro peluquerías escuchan, comparten confidencias y acompañan los clientes en transformaciones que, en algunos casos, van mucho más allá de la imagen.
En este capítulo, Inés, agente de viajes, ha encontrado el amor después del desamor y quiere un cambio de imagen para dar las gracias al amor de su vida. Sabrina, que nació con parálisis cerebral, habla de maternidad, discapacidad y de las dificultades que comporta preguntar ayuda.
Jacobo, tatuador, se prepara para su próximo destino con un cambio de look que refleja su espíritu nómada. Amparito, comercial, se atreve finalmente a cambiar de imagen y dejar atrás una apariencia con la cual ya no se siente identificada.
También conoceremos Rafa, DJ, que se quita la prótesis y, al mismo tiempo, algunos de los temores que arrastra desde hace años. Cris, administrativa, afronta la crisis de los cuarenta con un cambio de color de cabello que no esperaba. Y Rosa, amiga de Zaira, pone en valor una amistad construida durante décadas y demuestra que las amistades de verdad no se miden por el tiempo que hace que no te cortas los cabellos, sino por los años compartidos.
Siete clientes, siete conversaciones y siete transformaciones que muestran como un cambio de imagen puede ser también una manera de recuperar la confianza, cerrar una etapa o atreverse a empezar una de nueva.