Imagen de trabajos de mantenimiento por parte de la CHJ en el barranco de Carraixet a su paso por Bétera, en ValenciaCHJ

El Gobierno anuncia la retirada de cañas de los barrancos una semana después de decir que no tenía competencias

Los choques institucionales entre la Generalitat Valenciana y el Gobierno central a cuenta de la dana y de la reconstrucción, si bien no tienen la intensidad del primer año, continúan. Así, la última controversia entre ambas administraciones tiene como protagonista a la retirada de cañas de los cauces afectados por la riada.

Así, el vicepresidente tercero y conseller de Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, alertó la pasada semana del estado de dichos cauces y barrancos a pocos días de que comience la temporada de lluvias otoñales y se pueda correr el riesgo de nuevas inundaciones. Además de mostrarse «preocupado», el dirigente también advirtió de que se están «cansando» de la actitud del Ejecutivo de Pedro Sánchez al respecto.

La respuesta no se hizo esperar y corrió a cargo de la comisionada del Gobierno para la dana, Zulima Pérez, que aseguró que las competencias al respecto no son del Ministerio, por lo que señaló directamente a la Generalitat, a la par que criticó a algunos ayuntamientos por lo que consideraba una «deslealtad absoluta» por exigir al Comisionado la retirada de cañas «principalmente porque la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) no tiene competencia para la retirada de estas cañas».

Pero la sorpresa ha llegado este mismo miércoles cuando, apenas unos días después de las palabras de la socialista desvinculando a la CHJ, ha sido este mismo organismo el que ha dado cuenta en su propia página web y ha difundido mediante una nota de prensa de las actuaciones que está llevando a cabo en el barranco del Carraixet a su paso por Bétera, unos trabajos que cuentan con un presupuesto de 520.000 euros en «650 metros de cauce y busca recuperar el bosque de ribera».

«La actuación no persigue únicamente eliminar la vegetación invasora presente en el cauce, sino avanzar hacia su control y favorecer su sustitución progresiva por especies propias del bosque de ribera. Los trabajos no tienen el objetivo de eliminar la vegetación del cauce, sino recuperar un ecosistema más diverso, estable y funcional, evitando que las especies exóticas vuelvan a colonizar el tramo intervenido», explica la Confederación.

Por tanto, en cuestión de una simple semana, el Gobierno ha dicho una cosa y la contraria en lo relativo al cuidado de barrancos ante las próximas lluvias, un asunto por el que, dada la trascendencia pasada, la importancia actual y futura y la sensibilidad que despierta, sorprende de manera notable que haya habido una disparidad de criterios, de relato y asunción de competencias de este calibre.