Imagen panorámica de Portell de Morella, en la provincia de CastellónTurismo Comunidad Valenciana

El castillo cristiano escondido bajo un pueblo que cambia la historia medieval valenciana

Esta fortificación, oculta durante más de ocho siglos, es una pieza clave para reescribir el pasado de la Comunidad Valenciana

El hallazgo más importante de la historia medieval valenciana se encuentra, paradójicamente, en una pequeña localidad de menos de 150 habitantes. Portell de Morella, un municipio del interior de Castellón, ha pasado de ser uno de esos pueblos que apenas aparecen en los grandes relatos históricos a convertirse en una pieza clave para entender cómo comenzó a organizarse militarmente el territorio valenciano después de la conquista cristiana.

Unas excavaciones han revelado bajo sus calles y junto a sus casas las huellas de una fortificación cristiana de nueva planta levantada a mediados del siglo XIII. Las investigaciones arqueológicas sitúan el conjunto entre las fortificaciones cristianas más antiguas conocidas en la Comunidad Valenciana, un descubrimiento que cambia la interpretación del pasado medieval del municipio.

Durante generaciones, las murallas y torres de Portell formaron parte del paisaje cotidiano del pueblo. Algunas estructuras fueron reutilizadas y una de las antiguas torres acabó integrada en el campanario de la iglesia. Lo que parecía simplemente parte del casco urbano escondía, sin embargo, un recinto fortificado construido en un momento decisivo: las décadas posteriores a la conquista de estas tierras por la Corona de Aragón.

Las excavaciones han demostrado que el castillo fue concebido como una fortificación cristiana de nueva planta y no como una simple reutilización de una construcción islámica anterior. La datación de materiales arqueológicos y, especialmente, los análisis mediante radiocarbono de un fragmento de hueso encontrado en una de las torres sitúan su construcción en el siglo XIII.

¿Por qué el primer castillo en Portell?

Su emplazamiento tampoco fue casual. Portell se encontraba en una zona estratégica de la comarca de Els Ports, entre las tierras de Aragón y el territorio valenciano, y su posición elevada permitía controlar las comunicaciones y vigilar el entorno. El recinto contaba con murallas, torres defensivas, adarves y diferentes espacios destinados a la vida de la guarnición y de la comunidad que se desarrolló a su alrededor.

La historia de Portell está además vinculada a la Orden del Temple. En 1234, Jaime I entregó la localidad, junto con otras poblaciones de la zona, a los templarios. La tradición ha relacionado durante siglos a la orden con la construcción del castillo, aunque la arqueología ha podido demostrar directamente que se trata de una fortificación cristiana levantada en el siglo XIII.

El yacimiento también permite conocer cómo evolucionó el lugar con el paso del tiempo. Las torres fueron modificadas, las murallas se reutilizaron y el antiguo castillo terminó integrado en el propio pueblo. Cerámicas, restos de fauna y otros materiales recuperados en las excavaciones ofrecen además información sobre la vida cotidiana de quienes ocuparon la fortaleza.

Las campañas más recientes han aportado otro descubrimiento de enorme interés: un espacio funerario medieval con varios enterramientos. Los restos humanos podrán aportar nuevos datos sobre las personas que vivieron en Portell hace ocho siglos, desde su alimentación y enfermedades hasta sus condiciones de vida y posible procedencia.

Las nuevas excavaciones han localizado muros adosados y estructuras perpendiculares a la muralla principal que pertenecen a la misma fase cronológica. También se han documentado nuevas torres defensivas y se ha profundizado en el conocimiento de la organización del recinto. El castillo comienza así a revelarse no como una simple línea de murallas, sino como un espacio complejo, con diferentes funciones y una vida prolongada durante siglos.

La investigación científica publicada en 2019 ya estableció que las murallas de Portell correspondían a una fortificación cristiana de nueva planta del siglo XIII y señaló que podía tratarse de la más antigua de la Comunidad Valenciana. Las investigaciones posteriores y la recuperación arqueológica del conjunto han reforzado el interés excepcional del enclave.

La paradoja es que una de las piezas arqueológicas más importantes para comprender aquel proceso haya sobrevivido en un municipio que hoy apenas supera el centenar de habitantes. Portell conservó durante siglos, integrado en sus propias calles, un capítulo fundamental de su pasado.