Imagen de uno de los miradores de la ruta del interior de Castellón
Así es la ruta de los ocho miradores naturales con las mejores vistas del interior de Castellón
El itinerario forma parte de un proyecto de turismo sostenible que pone en valor el patrimonio natural y cultural de una de las comarcas más desconocidas de la Comunidad Valenciana
Más allá de las playas y las calas de aguas cristalinas que convierten a la Comunidad Valenciana en uno de los grandes destinos del verano, el turismo de interior gana cada vez más protagonismo entre quienes buscan experiencias diferentes. Las escapadas rurales, las rutas senderistas y los paisajes de montaña se han consolidado como una alternativa perfecta para desconectar, descubrir pequeños pueblos con encanto y disfrutar de la naturaleza.
En la provincia de Castellón, una de las propuestas más atractivas para conocer su cara más auténtica es una ruta formada por ocho miradores naturales con columpios panorámicos repartidos por el Alto Maestrazgo. Un recorrido que invita a contemplar montañas, barrancos, bosques, masías y atardeceres de postal desde enclaves privilegiados, convirtiendo cada parada en una excusa para descubrir el patrimonio y la esencia de los municipios del interior.
La iniciativa forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino Alt Maestrat y busca fomentar un turismo pausado y respetuoso con el entorno, animando a los visitantes a recorrer senderos, caminos históricos y pueblos donde todavía se conserva intacta la arquitectura tradicional de piedra en seco, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Además, el proyecto incorpora paneles interpretativos, rutas para senderistas, ciclistas y jinetes, así como itinerarios gamificados que permiten conocer el territorio de una forma diferente.
El recorrido comienza en Albocácer, donde el columpio se encuentra en la Font de Na Tosca, un paraje natural rodeado de vegetación que constituye uno de los espacios recreativos más frecuentados del municipio. Además de disfrutar de las vistas, merece la pena pasear por el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, admirar la iglesia parroquial de la Asunción o acercarse a conocer el paisaje de olivos centenarios que rodea la localidad, uno de los grandes símbolos del Maestrazgo castellonense.
En Benasal, el mirador se ubica en el monte Montcàtil, junto a la ermita de San Cristóbal, uno de los lugares más emblemáticos del municipio. La visita puede completarse recorriendo el casco antiguo de Benasal, declarado Bien de Interés Cultural, descubriendo su patrimonio medieval o acercándose al balneario de la Font d'En Segures, cuyas aguas mineromedicinales han convertido a la localidad en un destino de turismo de salud desde hace más de un siglo.
Imagen de las vistas desde uno de los miradores de la ruta
El columpio panorámico de Catí se sitúa junto a la ermita de San Vicente, un enclave rodeado de pinares y campos que ofrece una tranquila panorámica del paisaje agrícola característico de la comarca. Catí destaca por conservar uno de los conjuntos medievales mejor preservados del interior de Castellón, con su plaza porticada, casas señoriales y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
Uno de los puntos más espectaculares del recorrido es el mirador de la ermita de San Cristóbal, en Culla. Además del columpio, este enclave incorpora una pasarela panorámica que acerca al visitante hasta uno de los mejores balcones naturales del interior castellonense.
En los días despejados, las vistas del macizo del Penyagolosa resultan impresionantes. La visita puede completarse recorriendo el casco histórico de Culla, declarado Bien de Interés Cultural, donde destacan su antiguo castillo, las callejuelas medievales y el singular Parc Miner del Maestrat, que permite adentrarse en antiguas explotaciones mineras.
Puerta de entrada al casco histórico de Culla
La Serratella alberga otro de los miradores más llamativos de la ruta, situado junto a la ermita de Sant Joan Nepomuceno. También cuenta con una pasarela que mejora la experiencia del visitante y ofrece una panorámica excepcional de toda la comarca. Se trata del único punto desde el que pueden contemplarse los otros siete miradores de la ruta y, cuando la visibilidad acompaña, incluso es posible distinguir las islas Columbretes en el horizonte mediterráneo.
En la Torre d'en Besora, el columpio se encuentra en el paraje de Fontanelles, junto al Parc Miner del Maestrat. Este espacio combina naturaleza e historia, ya que permite conocer el pasado minero de la comarca mediante visitas guiadas a antiguas galerías subterráneas. El entorno ofrece amplias vistas sobre los barrancos y montañas del Alt Maestrat, convirtiéndose en una parada muy recomendable para quienes buscan combinar patrimonio industrial y paisaje.
El mirador de Tírig está instalado junto a la ermita de Santa Bàrbara, desde donde se domina buena parte del paisaje montañoso del interior de Castellón. La visita cobra aún más interés gracias al cercano Parque Cultural de la Valltorta-Gassulla, donde se conservan algunas de las pinturas rupestres levantinas más importantes de Europa, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
La ruta concluye en Vilar de Canes, donde el columpio panorámico se ha instalado en el monte Matxorral. El municipio conserva el carácter rural que define la comarca y ofrece un entorno ideal para realizar rutas senderistas entre campos de cultivo, masías tradicionales y bosques mediterráneos.
140 kilómetros de caminos
La red de miradores seguirá creciendo como un producto turístico conjunto gracias a la futura creación de los Caminos Cátaros del Alt Maestrat, una ruta de entre 110 y 140 kilómetros que enlazará los ocho municipios a través de antiguos caminos históricos, incorporando señalización, equipamientos turísticos y estaciones de recarga para bicicletas eléctricas.