Anclas líticas en el yacimiento subacuático de Els Farallons de la Isla de Tabarca (Alicante)

Anclas líticas en el yacimiento subacuático de Els Farallons de la Isla de Tabarca (Alicante)SAGVNTVM

Dos anclas milenarias destapan un naufragio romano frente a la isla habitada más pequeña de España

Los investigadores de la Universidad de Alicante apuntan al hundimiento accidental de un navío comercial en el siglo I a.C.

A escasas ocho millas náuticas de la ciudad de Alicante se alza un microcosmos rodeado de murallas del siglo XVIII y aguas cristalinas. Con una extensión de apenas 30 hectáreas -unos 1.800 metros de largo por 400 de ancho-, Tabarca ostenta el título de ser la isla habitada más pequeña de España.

En invierno, este enclave de calles encaladas y ausencia de vehículos es el refugio de una cincuentena de vecinos. Una comunidad estrecha que lidia con el aislamiento, que depende de los barcos de línea para su supervivencia diaria y que, recientemente, ha iniciado los trámites para independizarse administrativamente y convertirse en entidad local menor.

Sin embargo, más allá de sus actuales reivindicaciones de autogestión o de su cuarenta aniversario como la primera reserva marina del país, este islote que en verano multiplica su población con miles de turistas esconde un legado milenario. Bajo esas praderas de posidonia que protegen celosamente su ecosistema, la historia antigua acaba de emerger a través de un hallazgo arqueológico excepcional.

El rastro de una eslora comercial

Al este de la isla se encuentra Els Farallons, una traicionera prolongación rocosa que aflora casi hasta la superficie. En este entorno, un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Alicante ha documentado dos potalas (anclas de piedra) de granito pulido que apuntan directamente al naufragio de un buque mercantil de la época tardorrepublicana.

La investigación, que ha visto la luz en la revista científica Sagvntvm, está encabezada por el catedrático de Historia Antigua Jaime Molina Vidal. Junto a él, firman el trabajo los expertos Alberto J. Lorrio Alvarado, José Antonio Moya Montoya, Hugo Corbí Sevilla, Javier Martínez-Martínez, Alejandro Pérez Prefasi y José Manuel Pérez Burgos, respaldados por Felio Lozano Quijada, miembro de los servicios de protección de la Reserva Marina.

El equipo extrajo las piezas temporalmente para tomar medidas milimétricas, generar modelos en 3D y recoger muestras minerales antes de devolverlas a su posición original intacta.

Imagen de la isla de Tabarca

Imagen de la isla de TabarcaEP

Lo que más sorprendió a los especialistas no fue solo el extraordinario parecido y tamaño de ambos bloques, sino su disposición: reposan separadas por una franja de entre 16 y 18 metros. Esta distancia no es fortuita; los autores del estudio sostienen que equivale a la longitud exacta que habría tenido la embarcación romana que las portaba.

Las rutas del vino itálico

Los análisis mineralógicos de la roca granítica han confirmado que no se trata de material autóctono. Las anclas provienen de afloramientos del Mediterráneo occidental, señalando orígenes como Córcega, Cerdeña, el Golfo de León o la propia península itálica.

Reserva pesquera de Tabarca (Alicante)

Reserva pesquera de Tabarca (Alicante)Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

Este origen concuerda a la perfección con los miles de restos cerámicos que alfombran esa zona submarina. El 92 % de los fragmentos recuperados corresponden a ánforas diseñadas para la exportación de vino desde Italia, concretamente de los modelos Lamboglia 2 y Dressel 1.

Esta acumulación de envases sitúa el desastre marítimo en una horquilla temporal muy definida: entre finales del siglo II a.C. y la primera mitad del siglo I a.C. (con la salvedad de un único fragmento de época posterior que no altera la lectura general del yacimiento).

Un laberinto de roca y corrientes

Los investigadores han sido rigurosos a la hora de descartar otras teorías. Han desechado que las piedras pertenecieran a redes de pesca (artes que requieren pesos mucho más rudimentarios y numerosos) o que fuesen perdidas al azar por navegantes de paso.

Fragmentos cerámicos concrecionados en Tabarca

Fragmentos cerámicos concrecionados en TabarcaSAGVNTVM

Perder accidentalmente dos anclas idénticas, a esa distancia específica, en una zona barrida por el viento y con pésimas condiciones para fondear, resulta inverosímil.

Todo apunta a la tragedia. Els Farallons es un punto de gran riqueza pesquera, pero constituye una auténtica trampa para la navegación debido a las corrientes y rompientes que genera su cresta submarina. De hecho, los mapas náuticos modernos siguen advirtiendo de su peligrosidad, atestiguada por hundimientos mucho más recientes.

Pese a la abrumadora consistencia de las pruebas -la orografía letal, la cerámica de la época y la distancia milimétrica de las anclas-, la ciencia exige máxima cautela. Hasta la fecha, el lecho marino no ha devuelto restos orgánicos ni piezas estructurales de madera que certifiquen el esqueleto del navío. Para que la hipótesis se convierta en una certeza absoluta, el yacimiento deberá someterse a futuras excavaciones en las cubetas de sedimento, el último velo que oculta el trágico final de este mercante romano frente a las costas alicantinas.

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