Fernando de Rosa

El último cartucho de la izquierda

Diana Morant, muy cuestionada entre los suyos, ha aprovechado el verano para tomar el pulso del partido reuniéndose con diversos dirigentes socialistas, especialmente con Ximo Puig

La izquierda valenciana ha entrado en modo pánico, tras todo lo acontecido durante este mes de agosto a nivel nacional y sobre todo atendiendo a las encuestas electorales, que anuncian una debacle tanto municipal como autonómico.

Diana Morant, muy cuestionada entre los suyos, ha aprovechado el verano para tomar el pulso del partido reuniéndose con diversos dirigentes socialistas, especialmente con Ximo Puig, para calibrar el grado de apoyo que tiene. Paralelamente dichos dirigentes, especialmente el clan de Gandía, se han reunido sin la candidata para consensuar una posición común hasta las elecciones de mayo y sobre todo como gestionar el día después de la debacle.

Compromís, de la mano de Joan Baldoví, está intentando «flotar» a costa del partido socialista, pero su preocupación por el resultado, desde el punto de vista electoral, ha quedado acreditada atendiendo al llamamiento hecho por el dirigente comunista de agrupar en una sola lista a toda la extrema izquierda valenciana.

Ante este panorama incierto el último cartucho que le queda a la izquierda es quemar las calles y crear conflicto social. En este sentido hay que interpretar la vuelta de la huelga educativa, la manipulación del incendio del Saler con falsas teorías conspiranoicas, la denuncia de la política de vivienda de la Generalitat y la «turismofobia».

A partir de la semana que viene veremos una activación del ciclo de movilizaciones aprovechando cualquier motivo, ya sea educativo o social, pero siempre siguiendo el mismo patrón: La izquierda política señala, la izquierda sindical se moviliza e inmediatamente la izquierda mediática encargada del «relato» oficial pone los focos y micrófonos dirigiéndolos contra el gobierno autonómico del Partido Popular. Todo muy previsible atendiendo la forma tradicional de agitación social callejera de la izquierda valenciana.

La huelga docente se reinicia en los próximos días coincidiendo con el inicio del curso escolar, huelga que se le han acabado los motivos, algunos justificados, con los que se inició la reclamación en el mes de mayo. El Consell ha aprobado subida de sueldos, acordada con parte de los sindicatos, ha aprobado la bajada de ratios en las aulas, la eliminación de la burocracia, aumento de plantillas, inversión en infraestructuras y se ha aprobado una línea para la refrigeración de las aulas. Todo lo que reclamaban y que durante ocho años la izquierda agitadora se negó a aprobar. Pero para la izquierda sindical no es suficiente, por eso anuncian nuevas movilizaciones.

Esta actuación de ayuda mutua entre la izquierda sindical y política ha quedado evidenciada tras el indecente hecho ocurrido en el municipio de Almussafes donde la directora del centro educativo «Almassaf» Amparo Medina, líder de Compromís y sindicalista de pancarta y camiseta, ha decidido utilizar el dinero de la climatización para colocarlo en su despacho de dirección, olvidando la climatización de las aulas del alumnado. Este hecho ha sido denunciado por el propio ayuntamiento de la localidad. Compromís ha salido en defensa de su líder afirmando que «Es injusto convertir una mejora puntual de un espacio concreto en un ataque personal». Claro el «espacio concreto» es el despacho de la líder sindical-política.

También es bastante grave los mensajes publicados por Compromís ligando el incendio de el Saler con la posibilidad de la reapertura del Hotel Sidi Saler, olvidando que la policía está investigando a un pirómano como autor y que la escasez de medios de extinción se debe al abandono de la dehesa durante los ocho años del gobierno de la izquierda que se están solucionando, a marchas forzadas, durante estos años de gobierno popular.

Pot último la campaña abanderada por Diana Morant por la falta de vivienda y el rechazo al turismo se desmonta sola, es el gobierno de España quién no ha invertido ni un euro en la construcción de vivienda social, y el problema de los apartamentos turísticos fue fomentado por el gobierno socialista-compromís que legislaron de forma permisiva, como bien sabe la candidata socialista Pilar Bernabé que era concejal del ayuntamiento de Valencia durante estos últimos años.

Así pues, la izquierda valenciana está planificando un otoño de manifestaciones y huelgas como herramienta de presión contra el gobierno de la Generalitat, siendo la izquierda sindical su brazo ejecutor, pero evidentemente los ciudadanos ya conocemos sus métodos y tendrán el mismo escaso éxito que el que ha tenido el «delfín» de Diana Morant y alcalde de Gandía, José Manuel Prieto, en la concentración de «apoyo vergonzante» a Ceuta el pasado día 2 a las 12.

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