Imagen de la localidad valenciana de Zarra
Un pueblo de Valencia ofrece vivienda por 300 euros al mes, piscina en pleno bosque y gimnasio para captar vecinos
La localidad valenciana de Zarra combate la despoblación con incentivos para las familias que se decante por vivir en el municipio
En pueblos como Zarra, con apenas 374 vecinos censados, cualquier nuevo vecino resulta clave en el objetivo de combatir la despoblación. Esta localidad del interior de la provincia de Valencia persevera en su afán de captar familias.
El Ayuntamiento de Zarra, gobernado por el socialista Raúl Martínez, ofrece incentivos para aumentar su censo y alejarse el fantasma de la España vaciada. Al respecto, la vivienda es uno de los ejes fundamentales para facilitar la llegada de nuevos residentes.
El Ayuntamiento de Zarra ya dispone de viviendas municipales con alquileres asequibles que no superan los 300 euros mensuales, varias de ellas ya con nuevos residentes.
Al mismo tiempo, el consistorio quiere favorecer que viviendas vacías de titularidad privada puedan recuperarse y volver al mercado. Por ello, hace un llamamiento a los propietarios interesados en ponerlas en alquiler a precios razonables y se ofrece a estudiar fórmulas de colaboración para adecentarlas y facilitar acuerdos que permitan mantener alquileres asequibles.
La iniciativa bautizada como 'Vente a vivir a Zarra' da continuidad al trabajo desarrollado el pasado año junto a Proyecto Arraigo, que facilitó la llegada de tres nuevas familias y la incorporación de ocho escolares al Colegio Rural Agrupado, que actualmente cuenta con once estudiantes.
Imagen de las últimas familias llegadas a Zarra
Al respecto, el alcalde ha destacado que estos resultados «nos animan a seguir trabajando. Hemos comprobado que hay personas que buscan otra forma de vida y que Zarra puede ofrecerles una oportunidad».
Los atractivos del pueblo
Entre los atractivos de la localidad se encuentran la permanencia del colegio rural -a punto de desaparecer, antes de la última repoblación-, el servicio médico, una farmacia, la piscina municipal de verano -en pleno bosque-, el recién reformado gimnasio municipal, bares, un restaurante, la carnicería de proximidad, naturaleza e increíbles rutas de senderismo, además de una vida social «muy activa, cercana y muy abierta con quienes deciden instalarse».
Para el alcalde de Zarra, «el objetivo no es únicamente favorecer nuevas incorporaciones al padrón, sino que quienes lleguen puedan integrarse y participar activamente en la vida local. Queremos familias que vengan a sumar, que se integren y que hagan suyo el pueblo».