Imagen del barrio andalusí de Chelva, Valencia

Imagen del barrio andalusí de Chelva, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

El pueblo de Valencia que parece Marruecos: calles blancas, herencia árabe y una ruta junto al agua

El municipio de la comarca de Los Serranos fue elegido como una maravilla rural de España

La Comunidad Valenciana tiene en la variedad uno de sus grandes atractivos. Su paisaje cambia por completo en pocos kilómetros, pasando de las playas y calas de aguas cristalinas del litoral a los pueblos del interior, donde aparecen cascos históricos de origen medieval, castillos, barrancos, ríos y caminos que se adentran en la naturaleza.

Hay localidades costeras cuyas fachadas blancas y calles junto al Mediterráneo pueden hacer pensar en una isla griega como Santorini, pero también rincones de montaña capaces de transportar al viajero mucho más lejos. En el interior de Valencia, por ejemplo, hay un pueblo cuyas calles y paisajes recuerdan por momentos a Marruecos.

Se trata de Chelva, en la comarca de Los Serranos, un municipio donde la historia ha dejado una huella especialmente visible. Su casco urbano conserva el rastro de las distintas culturas que pasaron por estas tierras y, entre sus calles estrechas, casas encaladas, fuentes y rincones de aire andalusí, resulta fácil encontrar semejanzas con algunos pueblos del norte de Marruecos.

La comparación alcanza su máxima expresión en el barrio de Benacacira, la antigua medina musulmana, donde el trazado de los siglos XI y XII permanece prácticamente intacto. Sus callejones sin salida, sus calles estrechas y tortuosas y las fachadas encaladas componen una estampa que evoca a ciudades como Chefchaouen, la célebre ciudad azul marroquí.

Imagen del barrio andalusí de Chelva, Valencia

Imagen del barrio andalusí de Chelva, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

La semejanza no se limita al color o a la arquitectura. Chelva es uno de esos lugares en los que caminar forma parte de la propia visita. El municipio conserva un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural, formado por diferentes barrios que permiten reconstruir la convivencia de las culturas que habitaron la localidad.

Al barrio andalusí de Benacacira se suman el antiguo barrio judío del Azoque, el Arrabal, de tradición mudéjar y morisca, y el barrio cristiano de Ollerías. El resultado es un entramado urbano sinuoso, con pequeñas plazas, pasadizos y rincones que parecen diseñados para perderse.

Ruta de las tres culturas

Una de las mejores maneras de descubrir esta parte de Chelva es precisamente la Ruta de las Tres Culturas, un recorrido que atraviesa los diferentes barrios históricos y permite comprender cómo la localidad fue configurándose con las aportaciones de musulmanes, judíos y cristianos.

Es un paseo corto en distancia, pero que invita a avanzar despacio, fijándose en las fachadas, los detalles arquitectónicos y los antiguos elementos vinculados a la vida cotidiana. La ruta comienza en el entorno de la Plaza Mayor y se introduce rápidamente en ese laberinto de calles que constituye una de las señas de identidad de Chelva.

Imagen de archivo de la Ruta del Agua

Imagen de archivo de la Ruta del AguaTurismo Chelva

Pero si algo explica que Chelva pueda convertirse en una escapada de naturaleza además de cultural es el agua. El río Chelva atraviesa el término municipal y da forma a uno de los itinerarios más conocidos de la zona, la Ruta del Agua. El recorrido es circular y combina patrimonio y paisaje a lo largo de aproximadamente dos horas y media o tres horas, con una dificultad mínima, por lo que resulta una alternativa especialmente accesible para disfrutar del entorno en familia.

El camino pasa por antiguas infraestructuras relacionadas con el aprovechamiento del agua y por parajes de gran belleza. Uno de los puntos más conocidos es La Playeta, un espacio junto al río con cascadas y un remanso que tradicionalmente se ha utilizado como zona de baño. El itinerario conduce también hasta el túnel de Olinches, excavado directamente en la montaña, y permite descubrir una de las zonas más abruptas y sorprendentes del río Chelva.

El atractivo de Chelva está precisamente en poder combinar en una misma escapada escenarios muy diferentes. Se puede empezar por una antigua medina de origen andalusí, entre fachadas blancas y callejones que recuerdan a Marruecos; después, seguir el curso de un río entre vegetación y pequeñas cascadas; y terminar la jornada caminando por una infraestructura romana excavada en la montaña.

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