Diseño con imágenes de Pedro Sánchez, Diana Morant, Ximo Puig y José Luis Rodríguez Zapatero generado por IA
Zapatero, Sánchez y Ximo Puig, referentes de una Morant hundida en las encuestas electorales
Los dos últimos presidentes del Gobierno socialistas, Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, no se puede decir que hayan tenido especial predicamento en la Comunidad Valenciana por sus políticas aplicadas, tanto a nivel nacional como en las que han afectado y afectan exclusivamente a la región. En cuanto al exmandatario, comenzó con mal pie, ya que su primera medida fue derogar el Plan Hidrológico Nacional por exigencia explícita de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). De ahí en adelante, adeptos menguantes.
No solo eso, sino que está investigado por la Audiencia Nacional por múltiples delitos por supuesta corrupción relacionados con el rescate de la aerolínea Plus Ultra y el presunto cobro de comisiones ilegales. De hecho, son casi 90 los días que ha pasado desde él mismo le aseguró al juez que tardaría «una semana o diez días máximo» en aclarar y certificar el origen de las joyas y todavía no hay noticias sobre ello.
Respecto al actual inquilino del Palacio de La Moncloa, no solo ha continuado la política de su antecesor de cesiones y sumisión a independentistas y nacionalistas de todo pelaje, sino que no llevado a cabo un plan de choque realmente efectivo para el sector de la cerámica de Castellón, el trasvase Tajo-Segura está en tiempo de descuento en Alicante con todo lo que ello conlleva y su gestión en la dana de Valencia será recordada por su huida de Paiporta, por el célebre «si necesita más recursos, que los pida» y por no volver a la zona cero en casi dos años.
Imagen de archivo de Diana Morant junto a Pedro Sánchez en un acto del PSPV-PSOE
Pese a todos estos antecedentes en su contra, la secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, sigue considerando a ambos unos activos políticos al más alto de nivel. De su jefe de filas había pocas dudas, puesto que la también ministra de Ciencia, Innovación y Universidades llegó al Ejecutivo gracias a él en julio de 2021 y, de nuevo gracias a él, es la candidata de su partido a la presidencia de la Generalitat Valenciana en virtud ha haberse fulminado unas primarias que ya contaban con dos oponentes.
Su fe al sanchismo es inquebrantable. Como pocas hay en la mesa del Consejo de Ministros y en la formación. Se podría decir que es la antítesis a Emiliano García-Page, Felipe González y Alfonso Guerra juntos. Que lo tenga como referente está en el guion, pero que siga haciendo lo propio con Zapatero no deja de ser algo llamativo.
«Hija política» de Zapatero
Desde que se conocieron las imputaciones contra el expresidente, lejos de marcar distancias con él, Morant le ha defendido en cada ocasión que ha podido hacerlo. Si hace algunos años se definió a sí misma como «hija política» de Zapatero, en los últimos meses ha expresado y reafirmado su «confianza» en él, añadiendo que será «reconocido toda la vida como el presidente de los derechos» y que no «estaría en política sin su inspiración».
Imagen de archivo de Diana Morant y José Luis Rodríguez Zapatero
Todo lo anterior es en el ámbito nacional, pero en lo autonómico, la líder del PSPV-PSOE también tiene en quién mirarse al espejo. No es otro que Ximo Puig, a quien el pasado miércoles, olvidando que durante ocho años instauró en la Comunidad de la mano de Compromís una política de adoctrinamiento en las aulas y de marginación del castellano a imagen y semejanza de Cataluña, describió como «referente» y como alguien que «defiende la educación pública con convicción, con ideas y, sobre todo, hechos». Un «ejemplo», que, en su opinión, «marca el camino».
Si el «camino» es el de Puig, en términos electorales pintan bastos para Morant. El 28 de mayo de 2023, los ciudadanos de Castellón, Valencia y Alicante dieron una holgada mayoría absoluta a la suma de Partido Popular y Vox, otorgándoles la potestad de gobernar la región frente a la izquierda. En esos mismos comicios, el hoy embajador de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico obtuvo 31 escaños.
Esta cifra le enseñó a Puig el «camino» hacia la puerta de salida, tanto de la Generalitat como de la jefatura del PSPV-PSOE. Sin embargo, y cuando faltan algo más de ocho meses para la próxima cita con las urnas, Morant, 'guiada' por ella misma y por sus referentes, estaría lejos de ese registro. Lejos, pero por debajo, dado que las encuestas le sitúan empeorando los resultados de su compañero, pudiéndose quedar en 27 asientos o, incluso, 25. La derecha, por su parte, mantendría entre 52 y 53 actas de las 99 de las que se componen las Cortes Valencianas, es decir, una nueva mayoría absoluta.