Imagen de archivo de los daños ocasionados en la localidad valenciana de Picaña tras el paso de la dana dle 29 de octubre de 2024Europa Press / Rober Solsona

Qué ha hecho el Gobierno y qué le queda por hacer en Valencia para evitar inundaciones como las de la dana de 2024

La CHJ culmina las obras de emergencia con una inversión de 220 millones de euros pero las grandes infraestructuras definitivas siguen a la espera de los proyectos definitivos para su ejecución

El último episodio de lluvias sufrido en la provincia de Valencia ha revivido la zozobra del 29 de octubre de 2024. Dos años después, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha dado por concluidas las 17 obras de emergencia emprendidas para reparar los destrozos de aquella catástrofe.

Con una inversión de 220 millones de euros gestionados por la vía de urgencia, el organismo ha culminado unos trabajos destinados a reparar cauces e infraestructuras dañadas en Valencia, Teruel, Cuenca y Castellón. Sin embargo, este despliegue representa fundamentalmente una restitución de lo destruido y un refuerzo provisional, dejando al descubierto que los grandes proyectos estructurales para prevenir futuras riadas siguen aún en la casilla de salida.

Durante estos casi dos años de obras a contrarreloj, la CHJ ha priorizado devolver la operatividad a elementos críticos. Entre las actuaciones completadas destaca la reconstrucción del canal Júcar-Turia -crucial para el suministro de agua potable a la ciudad de Valencia y su área metropolitana- y del canal Campo de Turia, que da servicio a Villar del Arzobispo y a 24.500 hectáreas de regadío.

También se han rehabilitado las estaciones de aforo del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), equipadas ahora con comunicaciones más avanzadas, y se ha devuelto la operatividad a los desagües y márgenes de la presa de Forata.

En los cauces, con el soporte técnico y los modelos hidráulicos del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), se han ejecutado ampliaciones de capacidad puntuales. En el barranco del Poyo, las obras en Chiva han logrado triplicar su capacidad de desagüe previa, a lo que se suman motas de protección en Ribarroja, estabilizaciones en Torrent y la reconstrucción del cauce con escollera y geoceldas en Paiporta, Picaña, Masanasa y Catarroja.

En la cuenca del Magro se ha duplicado el encauzamiento en Utiel, liberado espacio en la Poza Paraíso de Buñol y levantado escolleras hasta su desembocadura. Por su parte, en el río Turia se han actuado sobre 75 kilómetros de cauce y repuesto cuatro pasarelas en su Parque Fluvial.

Años de tramitación para las obras

Pese al volumen de fondos movilizados en estas urgencias, la articulación de soluciones definitivas avanza a un ritmo mucho más pausado. Llegando al segundo aniversario de la dana que se cobró 231 vidas mortales, el plan integral de protección del territorio aún no ha iniciado sus obras. El Gobierno prevé presentar sus primeras propuestas de actuación durante este otoño, momento en el que se abrirá una fase de exposición y participación pública para definir los proyectos finales.

Imagen de las obras de reconstrucción del barranco del PoyoEP

Actualmente, la CHJ trabaja en la redacción de diez proyectos estructurales enfocados en reducir el riesgo de inundación en las cuencas del Poyo, Magro y Pozalet-Saleta. La elaboración de estos planes fue adjudicada a las alianzas UTE Typsa-Gecival y UTE Aquatec-Granell Horta Sud por un importe cercano a los cuatro millones de euros.

Sin embargo, tras la presentación de las propuestas iniciales, el proceso deberá someterse a alegaciones de ayuntamientos y colectivos, lo que sitúa la licitación y ejecución real de las obras en un horizonte todavía lejano.

Infraestructuras sobre el papel

Entre las actuaciones de calado que continúan pendientes de diseño y construcción se encuentra la implantación de Zonas de Almacenamiento Controlado (ZAC), concebidas para retener de forma temporal los caudales de avenida, laminar las puntas de crecida y reducir la velocidad del agua.

Mientras que en zonas rurales se contempla el uso de motas y excavaciones para amortiguar las riadas, en cascos urbanos se estudian parques inundables en coordinación con la Generalitat y los municipios, medidas que por el momento solo existen sobre el papel.

El catálogo de intervenciones pendientes incluye también la ampliación progresiva del barranco del Poyo desde Torrent hasta la Albufera, la reordenación del cruce con la pista de Silla, la creación de la Vía Verde del Poyo y el estudio para derivar caudales de forma segura hacia el nuevo cauce del Turia -que requerirá aumentar previamente la capacidad de este último-.

Asimismo, siguen pendientes la ampliación del cauce del Magro en la margen derecha a su paso por Algemesí y las soluciones para eliminar el «efecto barrera» que generan infraestructuras como la V-30 o la red ferroviaria en las pedanías del sur de Valencia, asignaturas pendientes para garantizar la seguridad del territorio a largo plazo.