Faro de Peñíscola (Castellón)

Faro de Peñíscola (Castellón)

De Peñíscola a las Islas Columbretes: la ruta de los siete faros que iluminan la costa de Castellón

Las luces de estos centinelas continúan teniendo una función esencial para quienes navegan, pero sus edificios han adquirido además una dimensión patrimonial que los convierte en puntos de interés para quienes recorren la provincia

La costa de Castellón guarda una ruta diferente para quienes quieren descubrir el litoral más allá de sus playas y paseos marítimos. Son los centinelas del litoral castellonense, una sucesión de faros que durante décadas han guiado a los barcos frente a la provincia y que hoy forman también parte de su patrimonio histórico.

Desde el casco antiguo de Peñíscola hasta las islas Columbretes y desde los acantilados de la Serra d'Irta hasta la playa de Nules, estas construcciones permiten recorrer la costa siguiendo las luces que durante generaciones han marcado el camino a los navegantes. PortCastelló reúne seis faros actualmente en servicio en la provincia y un séptimo, el del Moll de Costa, que permanece inactivo.

Peñíscola

El recorrido comienza al norte con uno de los faros más reconocibles de la provincia, el de Peñíscola. Su principal peculiaridad es que no está aislado frente al mar, sino completamente integrado en el casco antiguo de la localidad, a los pies del castillo del Papa Luna. Lleva en funcionamiento desde octubre de 1899 y su luz alcanza las 23 millas náuticas, con el plano focal situado a 56 metros.

La torre y la linterna conservan buena parte de su aspecto original y el edificio está construido en mampostería, con detalles de sillería en las esquinas. Incluso mantiene una escalera de caracol que comunica sus dos plantas.

Su historia está además muy vinculada a la evolución de la tecnología. El faro fue electrificado en 1929, dejando atrás los antiguos sistemas de iluminación utilizados por los fareros. En la actualidad conserva una función turística añadida a su cometido marítimo: PortCastelló mantiene un convenio con la Diputación de Castellón para que el edificio sea utilizado como oficina de información turística.

Faro de Irta

Siguiendo hacia el sur aparece el faro de Irta, situado en la cala Mundina, dentro del entorno del Parque Natural de la Serra d'Irta. Su historia es mucho más reciente que la de Peñíscola, ya que comenzó a funcionar en 1993 y cuenta con un plano focal situado a 33 metros y un alcance de 14 millas náuticas. Su arquitectura también rompe con la imagen clásica que suele asociarse a los faros. La torre blanca destaca sobre el paisaje mediterráneo y fue diseñada por la arquitecta Rita Lorite.

Imagen del Faro de Irta, Castellón

Imagen del Faro de Irta, CastellónPortCastelló

Precisamente su autoría es una de sus principales curiosidades. El de Irta forma, junto al faro de Nules, un reducido grupo de faros españoles diseñados íntegramente por mujeres, según PortCastelló. En este caso, además, su ubicación dentro de un espacio natural protegido hace que el propio trayecto hasta el faro tenga tanto interés como la construcción.

Oropesa del Mar

El siguiente gran hito se encuentra en Oropesa del Mar, donde el faro se levanta junto a la histórica Torre del Rey, en uno de los puntos estratégicos de la costa castellonense. El cabo de Oropesa tiene una particularidad geográfica, ya que divide prácticamente en dos partes la costa de la provincia, razón por la que fue escogido como emplazamiento para una instalación de señalización marítima.

El faro comenzó a funcionar el 1 de abril de 1857 y tiene un alcance de 21 millas, con el plano focal situado a 56 metros. Su edificio tiene una forma semicircular de unos 14 metros de diámetro y originalmente contaba con una sola planta, aunque fue ampliado a dos en 1891.

También vivió uno de los episodios más complicados de su historia durante la Guerra Civil, cuando permaneció apagado, fue desalojado el personal y el edificio sufrió saqueos. Hoy el entorno cuenta con un convenio de cesión temporal al Ayuntamiento de Oropesa del Mar para usos lúdicos.

Castellón

El faro de Castellón cambia por completo el escenario. Se encuentra en el extremo noreste del puerto, junto al dique del Este, y responde más al perfil de una infraestructura portuaria que al de un faro situado en un cabo o acantilado. La torre blanca alcanza los 32 metros y su señal tiene un alcance de 14 millas náuticas. El faro actual está en servicio desde 1971.

En el propio Grao de Castellón existe además otro elemento que permite descubrir una parte diferente de la historia de los faros de la ciudad. Es el antiguo Faro del Moll de Costa, actualmente inactivo. Su origen se encuentra en el proyecto diseñado en 1915 para el morro del dique de Levante por el ingeniero José Serrano. Décadas después, en los años setenta, fue trasladado piedra a piedra desde su emplazamiento original hasta el Moll de Costa, donde permanece como elemento del patrimonio portuario.

Islas Columbretes

Más lejos de la costa continental se encuentra el faro de las islas Columbretes, probablemente el más especial de todo el recorrido. Está situado en la isla Grossa, la mayor del archipiélago, a unas 34 millas de Castellón, y ocupa uno de los puntos más elevados de la isla. Su plano focal se encuentra a 85 metros sobre el nivel del mar y su luz alcanza las 21 millas náuticas. Entró en funcionamiento el 30 de diciembre de 1859, después de varios años de obras y de un complejo proceso para transportar hasta las islas los materiales necesarios para levantarlo.

Imagen del Faro de las Islas Columbretes, Castellón

Imagen del Faro de las Islas Columbretes, CastellónGVA

El edificio llegó a estar habitado por varios fareros y sus familias y permaneció sometido a las dificultades propias de vivir en un archipiélago alejado del continente. El faro fue automatizado en 1961 y hoy el edificio tiene un uso científico, acorde con el valor natural del entorno de las Columbretes.

Nules

El último de los grandes faros de la ruta se encuentra en Nules, junto al litoral de la Plana Baixa. Es uno de los más modernos de la provincia y está activo desde 1994. Su torre de piedra tiene un plano focal situado a 38 metros y un alcance de 14 millas náuticas. A diferencia de los faros históricos de Peñíscola u Oropesa, su diseño pertenece a una arquitectura mucho más contemporánea y utiliza materiales como piedra de sillería, acero inoxidable y cobre.

Fue diseñado por la arquitecta Blanca Lleó y, junto al de Irta, integra el pequeño grupo de faros españoles diseñados íntegramente por mujeres según la Autoridad Portuaria de Castellón. Su silueta se ha convertido además en un elemento reconocible de la costa de Nules, donde funciona como referencia para la navegación y como parte del paisaje entre el Mediterráneo y los campos de cítricos.

En conjunto, estos faros permiten hacer un recorrido por más de un siglo y medio de historia de la navegación. Sus luces continúan teniendo una función esencial para quienes navegan frente a la costa, pero sus edificios han adquirido además una dimensión patrimonial que los convierte en puntos de interés para quienes recorren Castellón.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas