Fernando de Rosa

Pegar a la alcaldesa de Xirivella es algo simplemente dialéctico

Diana Morant está necesitada de crear escándalos artificiales para ganar algo de protagonismo ya que los ciudadanos valencianos cada vez le castigan más con la indiferencia electoral

El alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, le dijo a un compañero de partido, mientras se encontraban en un acto, que le iba a dar un tortazo a la alcaldesa de Xirivella, y cuando está lo denunció públicamente, el alcalde «pillado» no ha encontrado otra forma de justificarse que afirmar que ese «guantazo» era dialéctico.

Realmente, tras el «teatrillo» montado por las socialistas tras sacar de contexto unas palabras del presidente de la Diputación de Valencia Vicent Mompó, muchos nos preguntamos cuándo va a actuar el Consell de les Dones del partido socialista para abrir expediente disciplinario al alcalde de Mislata, porque siguiendo el propio argumentario acuñado por Pilar Bernabé, decir que voy a «pegar un guantazo a una mujer», sin discriminar el contexto y el sentido de las palabras, es siempre machismo.

Diana Morant, incluso, sacó de las jaulas a odiadores profesionales para acosar a Mompó en forma de artículos en prensa que destilaban «bilis».

Diana Morant está necesitada de crear escándalos artificiales para ganar algo de protagonismo ya que los ciudadanos valencianos cada vez le castigan más con la indiferencia electoral, que es lo peor que puede pasarle a alguien que se dedique a la política. Diana no logra poder quitarse el peso de sus propias declaraciones y de sus referentes políticos.

Imagen de Diana Morant y Carlos Fernández BielsaEP

Tan pronto acusa a la consellera de Educación de no estar en un acto universitario, resultando que estaba ingresada por un problema médico, como se pregunta que donde estaba el presidente de la Generalitat, insinuando que estaba oculto, mientras que Pérez Llorca se encontraba presentando una obra emblemática en Castellón. Ni siquiera tiene buenos asesores.

Pero la peor mochila que lleva arrastrando la «menguante» candidata a la Generalitat es la de sus tres referentes políticos, dicho por ella misma, que son Sánchez, Zapatero y Ximo Puig, de Ábalos y Cerdán que son las que le apadrinaron en las listas electorales ya no los nombra para alivio de sus asesores.

Diana es sanchista hasta la médula y no se sale ni un milímetro de las indicaciones del presidente del gobierno, olvidando el resultado electoral de sus compañeras de consejo de ministros Pilar Alegría y María Jesús Montero. Es más en una de sus ya famosas frases «metedura de pata» afirmó que prefería ser ministra que estar trabajando en la Comunitat como candidata, en una clara muestra de «peloteo» al jefe (espero que no me considere machista por esta frase, ya que es válida tanto para un hombre como para una mujer). Sin duda correrá peor destino que Sánchez, ya que el «jefe» convocará elecciones pensando en sus intereses y le dará igual el fin que tenga Diana.

Su otro referente es Zapatero, y seguro que le invitará a que le acompañe a dar mítines por los pueblos de la Comunitat, pero solo tendrá un problema que puede que sus problemas judiciales le tengan ocupado en los Juzgados y aún tenga que explicar como aparecieron joyas valoradas en 1.300.000 euros en su caja fuerte, eso sí «sin ánimo de lucro».

Por último, su referente en la Comunitat es Ximo Puig, el cual también está teniendo «ciertos» problemas con la Justicia, ya que está pendiente la celebración del juicio de sus hermanos por lucrarse con dinero público e intentando justificar el pago de 80.000 euros a UGT y que está siendo investigado por la oficina antifraude ya que se concedió «digitalmente» y sin contar con el visto bueno de la Abogacía General de La Generalitat que puso claros reparos que no fueron atendidos por Puig.

Para Diana Morant un guantazo, joyas zarinas, lucrarse de dinero público, dar dinero a dedo en contra de la Abogacía, incluso estar 30 días en una hamaca mientras se invadía Ceuta y se producía una agresión sexual diaria, se atendían 5.233 llamadas de auxilio en el 112, o se allanaban 600 viviendas en Ceuta, no tienen relevancia, son simples «cosillas», en definitiva es algo «dialéctico».