El empresario ilicitano Miguel Hernández, fallecido este lunesOndacero

Muere Miguel Hernández, el «Marqués de Carrús» que llevó el calzado de Elche hasta Manhattan

El empresario fallece tras una vida marcada por la expansión internacional de la industria zapatera y por una trayectoria que convirtió una pequeña empresa familiar en un negocio con presencia en Estados Unidos

Miguel Hernández, conocido en Elche como el «Marqués de Carrús», ha fallecido este lunes a los 92 años después de dedicar buena parte de su vida al desarrollo de la industria del calzado en su ciudad natal. Su sepelio está previsto para este lunes en el tanatorio de L'Aljub.

Su historia empresarial comenzó desde abajo y en un contexto de fuerte crecimiento de la actividad industrial ilicitana. Para poner en marcha sus primeros proyectos tuvo que recurrir al apoyo de sus padres, que le facilitaron un préstamo de 300.000 pesetas procedente de sus ahorros. A partir de entonces inició una carrera que acabaría situándolo entre los empresarios vinculados a la expansión internacional del calzado de Elche.

El gran salto llegó con el acuerdo alcanzado con la compañía estadounidense Caressa. La firma norteamericana empezó adquiriendo toda su producción y, ante el aumento de la demanda, le reclamó una mayor capacidad industrial. El acuerdo terminó incluyendo el trabajo en exclusiva para la empresa, por el que Hernández recibió un millón de dólares, una operación que supuso un punto de inflexión en su trayectoria.

De Elche a la Quinta Avenida

Con la apertura de su primera fábrica, el empresario amplió considerablemente su actividad y llegó a generar más de un millar de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, orientó buena parte de su negocio hacia los mercados internacionales. Su expansión llegó hasta Nueva York, donde estableció una oficina en la Quinta Avenida después de haber iniciado sus contactos comerciales en Estados Unidos con una maleta en la que llevaba apenas unas muestras de sus zapatos.

Su imagen pública también contribuyó a forjar el personaje que terminó acompañando a su nombre. El gusto por vestir con elegancia, sus frecuentes desplazamientos a ciudades como París y Londres y su conocida vivienda de Candalix alimentaron el sobrenombre de «Marqués de Carrús», con el que fue identificado durante años en Elche.

La trayectoria empresarial no estuvo exenta de dificultades. La crisis del petróleo de los años setenta provocó importantes problemas económicos, pero Hernández mantuvo su defensa del papel que había desempeñado la industria del calzado en la transformación económica de Elche y en su proyección más allá de España.

En 2022 decidió poner por escrito su experiencia en Mi vida y mis empresas, una autobiografía en la que repasó su recorrido desde sus orígenes en un entorno obrero hasta los años de mayor expansión empresarial. El libro permitió reconstruir en primera persona las distintas etapas de una carrera marcada por la industria, la internacionalización y los cambios económicos.

Con su muerte desaparece una de las figuras empresariales vinculadas a la historia reciente del calzado ilicitano. Su trayectoria quedó ligada a una etapa en la que fabricantes de Elche buscaron nuevos mercados y llevaron la producción de la ciudad a escenarios internacionales, desde Europa hasta Estados Unidos.