Imagen de la iglesia dedicada a San Francisco de Asís en La Granja de la CosteraValencia Turismo

Un pueblo valenciano salva por referéndum las campanas de su iglesia

Los habitantes de Granja de la Costera se decantan por permitir los toques nocturnos y tumban la pretensión de un vecino

¿Deben seguir sonando las campanas de una iglesia durante la noche o hay que proteger el descanso de quienes viven cerca? Un pequeño pueblo valenciano ha convertido este debate en una cuestión de voto y ha dejado que sean sus propios vecinos quienes decidan qué pesa más, si el silencio nocturno o una tradición que lleva décadas marcando el paso de las horas.

La respuesta ha sido clara entre quienes acudieron a las urnas: las campanas continuarán sonando también de madrugada en La Granja de la Costera. Esta localidad, de apenas 306 habitantes situada en la comarca valenciana de La Costera celebró este lunes un referéndum que planteaba tres posibilidades: mantener los toques horarios durante las 24 horas, limitar las campanadas al horario diurno o eliminarlas por completo.

Imagen de la iglesia dedicada a San Francisco de Asís en La Granja de la CosteraValencia Turismo

Según los datos facilitados por el Ayuntamiento y publicados por ABC, 84 vecinos votaron a favor de que las campanas continúen marcando las horas durante todo el día, mientras que 20 optaron por que dejen de hacerlo durante la noche. La tercera alternativa, que las campanas no suenen nunca, no obtuvo ningún voto. En total, la consulta contó con una participación de 104 personas, pese a que el censo habilitado era muy superior.

El origen del conflicto

La votación no surgió de la nada. El origen del conflicto está en la queja de un vecino joven que se instaló en el municipio con su pareja y manifestó al alcalde, José Miguel Marín, que el sonido de las campanas durante la noche le impedía dormir.

Según explicó el propio alcalde a À Punt, el vecino llegó a trasladarle que tenía problemas para descansar y que incluso se estaba medicando. Además, una medición del ruido puso de manifiesto que los toques superaban el límite establecido por la normativa municipal para las horas nocturnas.

Ante aquella reclamación, el Ayuntamiento decidió modificar temporalmente el funcionamiento del reloj y eliminar las señales horarias nocturnas. Pero el silencio del campanario abrió otro frente, y es que otros vecinos comenzaron a protestar porque llevaban décadas acostumbrados a escuchar las campanadas durante la noche y consideraban que aquella decisión rompía una costumbre profundamente arraigada.

Así fue como una cuestión que inicialmente afectaba al descanso de un vecino terminó convirtiéndose en un debate colectivo. En lugar de resolverlo únicamente desde el Ayuntamiento, el Consistorio optó por consultar directamente a la población con una fórmula poco habitual en la actualidad: una votación vecinal.

¿Qué pasa después de la votación?

La consulta se realizó este lunes y permitió votar a los vecinos incluidos en el censo habilitado. El Ayuntamiento tiene previsto trasladar ahora el resultado al pleno municipal y estudiar con el secretario las medidas necesarias para hacer efectiva la decisión respetando la normativa sobre contaminación acústica.

El asunto tiene además una particularidad, ya que el referéndum no resuelve por sí solo la cuestión jurídica del ruido. La voluntad expresada por los vecinos deberá encajarse con las normas municipales que regulan los niveles acústicos durante las horas de descanso.

Imagen de la iglesia dedicada a San Francisco de Asís en La Granja de la CosteraJ.Sala/ Turisme La Costera

La protagonista de esta peculiar consulta es una iglesia dedicada a San Francisco de Asís, uno de los principales elementos patrimoniales de La Granja de la Costera. El templo forma parte de un pequeño casco urbano rodeado de campos de cultivo y tiene su origen en el siglo XVIII, aunque el edificio sufrió daños durante la Guerra Civil y conserva elementos de sus antiguos retablos barrocos. El campanario cuenta con dos cuerpos y la parte superior alberga las campanas.

La Granja de la Costera no es, además, el primer municipio que recurre a una consulta popular para resolver una disputa de este tipo. En 2024, Aldeanueva de San Bartolomé, en Toledo, también planteó a sus vecinos qué hacer con el repique nocturno de las campanas de su reloj. En aquel caso, el debate giraba igualmente alrededor del enfrentamiento entre una tradición sonora muy arraigada y las molestias que el sonido provocaba durante las horas de descanso.